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INHIBICION

Víctor Ramírez 

NOTA PREVIA A VUELAPLUMA: miro, pariente, en la agenda del 96 el ocho de mayo: día en que salió el primero de los artículos rescatados hoy -que hacía el tercero de la serie SUSURROS DE SOLEDAD- y veo que se festejaba católicamente a ¡San Víctor!, pariente. Yo siempre había creído que me "correspondía" -nunca lo he celebrado, que recuerde- el 28 de Julio, día que -según la agenda- está "dedicado" a San Gerardino.

Esa jornada, miércoles, di dos clases por la mañana (a tercero de Formación Profesional de Metal y a cuarto de Secretariado) y tres por la tarde (también a cursos de Formación Profesional, dos de tercero de administrativo y uno de quinto de electricidad).

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Luego puse, con letra rápida, "Escribo y llevo Soledad Parasitismo excelso". "Retiro relación artículos Rendija del Centro". Sabrás, pariente, que el Centro de Cultura Popular Canaria preparaba la edición de una selección de artículos de la serie publicada en periódico LA RENDIJA. Lo que no recuerdo es qué quise decir con eso de <retiro relación...>.

"Sale Hijo del Pueblo 43" (programa de música mexicana, el "Que te vaya bonito" con la cabecera cambiada, que emitía Radio Guiniguada -ni recuerdo a qué hora).

"Sale Cartel 248 y Amazigh Inhibición". No era el Cartel 248, sino el 243. Ni era "Amazigh", sino "Susurro" o "Soledad". ¡Cómo tendría yo la cabeza, pariente, cuando me forzaba a dejar en la agenda alguna constancia de lo vivido a diario.

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En la primera página de CARTEL... aparece un trabajo literario de Rafael Franquelo, concretamente la entrega séptima de <HISTORIA PERSONAL DE LOS AÑOS SETENTA>, con una fotografía en que se ve de espalda al cineasta Ramón Saldía grabando al talayero ceramista Panchito en faena.

Debajo había tres reproducciones de grabados de Qastiyo ¡y un anuncio publicitario de cigarros Silk Cut <endulzado> con la siguiente cita de Bernard Berenson: «Ninguna realización constituye una obra de arte si no nos ayuda a humanizarnos. Sin el arte, visual, verbal y musical, nuestro mundo hubiera seguido siendo una selva» (¿Y quién dice que el mundo <humano> ha mejorado el de la selva? -se preguntaría Ibrahim El Omeya, uno de los padrinos nupciales de Amazigh). Esto de la publicidad y la cita no era cosa nuestra -por supuesto.

En la segunda página de CARTEL... encuentro la entrega 31 de mi novela inconclusa EL ORIGEN DEL LARGO CAMINO SIN FIN, adornada con una reproducción a color de un cuadro del amigo Manolo Ruiz.

El fragmento -del que no recuerdo nada de nada- comenzaba así: «Don Rubián Elizondo bendito no se atrevió a comentar. Se limitó a bostezar latines cuando devolvimos a Fatimito del Carmen, poniéndoselo en uno de los últimos bancos de la capilla: el muchachito con las mejillas ennegrecidas por la tierra embarrada de lágrimas»...

... y terminaba bastantes renglones después, al final de la página: «Era un simple sacristán, y carecerá de capacidades necesarias para entender la vida. Tenía él que saber mínimamente que no podía oponerse eficaz al capitán Chirino Flórez y sus secuaces. También tendría él que sospechar la existencia de tal grado de ruindad en hombre ya mayor y de respeto uniformado y tan rico. A don Rubián Elizondo sí lo hubiera el capitán Chirino Flórez considerado hombre para batirse. Yo sonreía clueco para mis adentros íntimos, desde la cómoda posición de perro ladrador y agradecido».

Ten presente que eso lo escribía yo de un tirón, sin apenas respiro -a veces recurriendo a escritos viejísimos que tenía casi perdidos por ahí. Pariente, de cuanto escribí por aquellos tiempos no recuerdo nada de nada: tenía -pues me lo había impuesto- que hacerlo como fuera y donde fuera, incluso en claustro de profesores, incluso en juntas de evaluación, con ordenador portátil.

Ya lo he tenido que decir varias veces -tú mismo me lo has oído-: nunca he querido vivir DE la literatura ni desvivirme POR la literatura, yo he querido y sigo queriendo -ojalá que siempre- vivir LA literatura como lector y como escritor. Para ello hay que procurar acertar en saber y poder guardar la precisa distancia -algo que cuesta mucho aprender.

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En la tercera página de CARTEL está la segunda entrega de una breve reseña de Franquelo a una exposición pictórica titulada CUBA SIGLO XX: MODERNIDAD Y SINCRETISMO. A su lado hay un poema -con tipografía demasiado chica- titulado EN EL MUNDO, de Jonay Ramírez Pérez, alumno de enseñanza media a quien desconozco y que había ganado el Premio Pedro García Cabrera.

En la parte baja de esta página hay un articulito del pintor y amigo Vinicio Marcos titulado UN HALLAZGO PICTÓRICO SINGULAR, adornado con la reproducción de un cuadro del pintor cubano José Armando Lumpu Alfonso.

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Y en la cuarta página de CARTEL... me encuentro con la entrega octava del impresionante relato ISLOTE DE LOBOS, del filipino descendiente de gaditanos y canarizado José Vázquez Rial. A su lado puse una foto de éste, con ya 71 años, en una ventana de su casa caraqueña y junto a su esposa; en el alféizar de la ventana hay cuatro cacharros con humildes plantas: ¡Qué hermosos rostros de bondadosa vejez, pariente!

Completa la página, en su inferior, la segunda y última entrega de un trabajo de Fernando Gómez Aguilera sobre el libro ORILLA DEL OLVIDO, de Oswaldo Izquierdo Dorta.

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Luego leo en la agenda "Stgo caliente con artículo Parasitismo. Sale Bonito 182". Stgo -claro- es Betancort Brito, director del Diario de Las Palmas por aquel tiempo y de Canal 9 de televisión. A veces se encabritaba por culpa de algunos de mis escritos, otras veces no tuvo más remedio que mutilármelos e incluso vetármelos.

Bastantes me permitió publicar, bastantes -la verdad sea dicha. Jamás le pagaré del todo el tanto bien que me hizo permitiéndomelo. Así es la vida, pariente: de tener yo decidido más nunca escribir tras la edición de ARENA RUBIA Y OTROS RELATOS -aburrido por el desánimo que te producía la caquexia colonial de nuestro entorno- a publicar mil artículos y varias novelas va mucho, demasiado para un pobre guanche colonizado.

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El siguiente día, jueves 9 de mayo "dedicado" a San Gregorio Ostiende, tuve reunión de Departamento y tres clases. Y aparece con tinta de bolígrafo roja "Escribo y llevo Amazigh (¡otra vez!) Dobleautonomía. Sale Amazigh (¡sí!)Parasitismo algo censuradillo".

"Tenampa 99 con Huracanes del Norte: Malquerido, Cuatro caminos, Siempre hace frío, Nacho Bernal y Te parto el alma" (programa musical directo, con algo de comentarios sociopolíticos, en Radio Guiniguada; las canciones dichas eran interpretadas por mí, llevadas en casete alternadas por otro intérprete, en este caso por un conjunto norteño mexicano).

"Ensayo con Óscar (Valencia Suárez, aldeano de pro) La ley del monte DO, La estrella de Jalisco DO, Qué suerte la mía SOL y Despacito LA". "Preparo Rendija para Lanzarote" (Ignoro qué quiere decir esto, pariente)

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Así quedan reseñados en la agenda del 96 los días en que salieron los artículos que, casi ocho años después, rescato hoy. Tienen muchísimo que ver con cuanto "vivimos" ahora con el resurgir financiero-policial del nacionalfelipismo (a fin de cuentas ésa es la tarea global de cualquier empresa de poder en el Borbonato, no importa tu sonrisa o tu talante). Ahí te van:

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INHIBICION

Víctor Ramírez

"Un síntoma evidente de la pérdida de esperanza en la Justicia con mayúscula es la inhibición social en que nos movemos", tiene escrito en uno de sus cuadernos Ibrahim Oramas El Omeya. No escribía en ellos por orden cronológico, como hubiera sido lo normal. Da la impresión de que disponía él de los ocho cuadernos a la vez, y de que abrirá cualquiera al azar y -en la página que saliere- escribiría o pegaría el recorte de periódico. Por eso hay bastantes páginas en blanco.

Si a eso le añades que casi nunca fechaba, no puedes fijar el momento de lo escrito o pegado. "De ahí que no me extraña la tremenda abstención que hay en las elecciones de nuestra Universidad" -añadió Ibrahim Oramas con diferente rotulador.

Alguien me dijo que la llamada «tolerancia» actualmente tan alabada, que el excelso de «relativismos» morales también tan exaltados, no son más que falsas caretas de una desesperanza radicalizada. No son más que pura inhibición ante el compromiso de encarar la realidad y pugnar por que disminuya la injusticia.

Da auténtica náusea el cómo se está vendiendo, desde las tribunas televisivas y radiofónicas y periodísticas, la necesidad de la resignación ante el incremento de la tiranía capitalista sobre las mayorías indefensas y sin el menor atisbo de mejora.

La imperdonable maldad del fascismo nacionalfelipista radicaba en que mató las esperanzas del colectivo, al inculcar la mentira de que una política de izquierdas era lo que sus huestes realizaron: poner al trabajador de rodillas ante el tiránico poderío económico financiero y hacer creer que a la política sólo se llega para enriquecerte cómoda y vilmente. Para mucha gente la Izquierda es eso.

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Y ahora, con el cuento de que es imperioso el acomodo sociopolítico a las implacables órdenes emanadas del «compromiso de Maastricht», vamos admitiendo como mandato divino que lo único posible en este mundo es que la mayoría sufra miserias o esclavitudes para que una casta minoritaria parasite en la abundancia. Si ello es así de angustioso en sociedades de países soberanos, cuánto más de angustioso será en una Patria colonizada como la nuestra.

Sí, inexorablemente la desesperanza produce inhibición. Por eso en su momento le hizo gracia a Ibrahim Oramas que "La consejería de Industria y Comercio acaba de acordar con empresarios y sindicatos invertir para desarrollar cursos destinados a empresarios o gerentes comerciales durante los cuatro años, además de los destinados a mandos intermediarios. El programa se desarrollará bajo la tutela de la Dirección General de Comercio por las organizaciones empresariales, sindicatos y Cámaras de comercio. La financiación estará cubierta en un 70% del coste de los cursos por la vía de las subvenciones".

Deduzco que le hizo gracia porque enmarcó entre paréntesis y con mayúsculas al final un expresivo «Jejejejé». Como yo y como otros canarios que nos negamos a aceptar impasiblemente la ignorantación, sabía Ibrahim Oramas que lo de las subvenciones sólo existe para «distraer dineros públicos» en provecho de gentes afines al Poder que dispone privadamente de esos dineros.

También sabía que los sindicatos, al aceptar el sistema capitalista (llamado eufemísticamente de «libre mercado») como bueno, tan sólo pueden ejercer de policías laborales al servicio de la patronal. El principal objetivo de un sindicato defensor de los trabajadores es la justicia social, y la justicia social es incompatible con la dictadura capitalista.

Además: en una colonia los empresarios y gerentes comerciales y demás mandos intermedios «cumplidores de las leyes» únicamente pueden ejercer de mayordomos o capataces o esbirros al servicio de la metrópoli expoliadora de su pueblo. Y eso es lo más nefastamente esterilizador que pueda pasar a un ser humano.

Cuando ya se admite complacidamente por «sesudos» talentos universitarizados que la «loable» primordial y casi exclusiva finalidad del empresario es ganar insaciablemente más y más dinero -y a costa de lo que sea, incluso de la miseria galopante de las mayorías-, pienso que la primordial y casi exclusiva finalidad del hombre y de la mujer de izquierdas es no dejar de cejar en la lucha para que este sistema sociopolítico deje de crecer monstruosamente, para que este sistema político fenezca. Nos jugamos la existencia del planeta, de la humanidad.

8-mayo-1996