07 *

HAY QUE PEDIR LAS PERAS AL PERAL Y NO AL CIRUELERO

NOTA PREVIA: hoy rescato, pariente, los artículos séptimo y octavo de SUSURROS DE SOLEDAD. De los días en que salieron publicados, apunté en la Agenda de 1996:

Lunes 13 de Mayo: San Miguel de Garicoits. Tras dejar constancia de las clases impartidas, apunté: "Escribo Congreso de Justo Jorge y llevo". "¡Sale Amazigh Guillermo Braum!" (Me refería, pariente, al que titulé "HAY QUE PEDIR..."). "Escribo Largo y Artículos" (Me refería a la entrega semanal de la novela EL ORIGEN DEL LARGO CAMINO SIN FIN). "Preparo para viajar a Tenerife. "Llevar h(ijo del) pueblo, bonitos", "federico (?)", "libro lanzarote no" (?).

*

Martes 14, San Matías. Además de las clases pertinentes, puse:

"Escribo y llevo artículos para miércoles y jueves: vanidad pontificadora y apuntes de ibrahim 1". "Llevo Largo 32". "Salió Literatura como denigración". "Salió bonito 183". "Se hizo plazoletilla 29: JCabrera, Lorenzo Doreste, MMeneses y Paco Díaz)". "Cogí avión para Tenerife a las 16.00. Me esperaban Mateo López y su hijo Zebenzuí. Descanso en hotel Nivaria. Con Juan Manuel -Torres Vera- y Ricardo -García Luis. Acto Ateneo Hupalupa: mucha gente. muchos aplausos. En bodega Méndez (?)Noda". Libro Lanzarote no (?)

*

Tiene su encanto evocador esto de "regresar" a la agenda después de tanto tiempo, pariente. No, no quiero adelantarme -ni ir hacia atrás- para saber, si logro saberlo, a qué me refería con eso "de libro Lanzarote".

Sí, estuve hoy en la manifestación contra la genocida invasión a Irak y demás tropelías imperialistas en todas las partes del mundo. Ahí fui con mi mujer.

En fin...

* * * * * *

HAY QUE PEDIR LAS PERAS AL PERAL Y NO AL CIRUELERO

Por Víctor Ramírez

Antes de levantarme definitivamente del lecho encendí la radio. Y quiso la casualidad que escuchara el fragmento de una entrevista realizada a un máximo responsable del negocio turístico en Tenerife (alguien llamado Guillermo y con apellido que entendí muy fuereño, como Brown o Braum).

Se expresaba él muy claramente, con acento de canario instruido y con seguridad goda adquirida: exponiendo sus ideas didácticamente y bien argumentadas. No pude escucharle todo; pero sí osaré afirmar que con gentes así -y pese a su posible buena voluntad y acaso magnífica preparación técnica, y a su tal vez excelencias profesionales- jamás podrá nuestra pobre Patria Canaria alcanzar algún día la ansiada dignidad colectiva.

Yo sería injusto si no dijera que el señor Guillermo se me antojó hombre de buenas intenciones y con benéficas cualidades para el negocio turístico, hombre que en Patria liberada cumpliría un honrosísimo papel en dicho negocio -ocupación que, según lo que percibí, le apasiona biofílicamente.

Pero, también según mi sentido pensar de guanche alzado, el señor Guillermo falla en lo principal. Falla él en lo mismo que tantos paisanos nuestros que chapotean en las ciénagas del dinero abundante y degenerativamente ganado.

Dan esos paisanos -cegados del narcisismo autista que adquieres con la rastrera codicia satisfecha- por incontestablemente normal la situación política de nuestra Patria Canaria. Dan ellos, como si fuera por mandato divino, que nuestra colonizada Patria es «parte» de España y no una mera «posesión» económica sostenida a punta de leyes metropolitanas empistoladas y de ignorantaciones y amedrentamientos de un pueblo indefenso -Patria tratada como a desvalida prostituta por ambiciosa patrona inmisericorde.

Por eso no extraña -aunque sí duela- que gente como el señor Guillermo diga que «se están creando ocho o nueve mil camas en el Sur tinerfeño y tendrán que venir de fuera -de España casi exclusivamente- los mandos que se harán cargo de esos establecimientos turísticos porque no hay canarios preparados».

Y con esos mandos vendrán sus familias y sus coches y sus recomendados y sus.... (que lo diga el señor Guillermo con la naturalidad del que, desde una confortable mansión, ve chaparronear destructivamente sobre chabolas y dice: ¡qué buena es la lluvia!").

*

También se quejaba el señor Guillermo -creo que con sentida sinceridad- de que, así como en el Colegio alemán de por aquí y en todos los colegios europeos, los alumnos acaban casi dominando dos idiomas además del propio nacional, en los colegios canarios nadie, o casi nadie, los aprende. Entonces se le escapó que -coincidiendo con el consejero José Mendoza sobre la mala preparación del canario- ello se debe al «típico» complejo de inferioridad nuestro.

Nosotros -según señores como Guillermo y Mendoza, hombres que ganan mucho dinero en Patria miserabilizada- nos achicamos ante lo de fuera. Nosotros nos admitimos inferiores y nos paralizamos ante toda presencia fuereña.

¡Cómo no vamos a sentirnos así si lo malo ha venido y viene de fuera, si en nuestra Patria mandan tiránicamente desde fuera, si de aquí pueden incontestablemente echarnos los de fuera, si aquí nos han matado y expoliado y pueden seguir matándonos y expliándonos los de fuera!

*

No, no quieren las gentes enriquecidas como Guillermo y Mendoza admitir que ese tan argüido «complejo» es exclusiva consecuencia del estado colonial en que vive nuestro pueblo.

Este pueblo, liberado del yugo español, responsable de su destino colectivo, adquiriría las energías síquicas necesarias para comenzar a autorrespetarse, para encararse vivificantemente a la tarea de hacer Patria, para enriquecer lo que considera propio y no ajeno, para comprender que nadie -por muy fuereño que sea- es más que nadie.

Mientras no nos emancipemos de la mezquina metrópoli, mientras no nos quitemos las cadenas que durante cinco siglos paralizan pudriendo nuestras dignidades, mientras no derruyamos los muros del torreón carcelario que es toda Patria colonizada, sólo nos queda mentirnos miserablemente para justificar nuestras incapacidades, nuestras impotencias, nuestras inferioridades, nuestras cobardías y miserias, nuestro inexorable aniquilamiento como pueblo.

Yo, por mi parte, me resisto a contemplar impasible y resignado el derrumbe manso de nuestro pueblo. Yo, por mi parte y desde la soledad que te impone la rebeldía en pueblo indefenso y acobardado, acuso a la tiranía colonial española de genocida (matar el espíritu es peor que matar el cuerpo).

Y acuso a los esbirros coloniales canarios que, por medrosa codicia, venden a sus paisanos, colaborando por unas viles monedas de mezquina prebenda en la agonía de su Patria.

13-mayo-1996

* * * * * *