10 *
"APUNTES DE IBRAHIM"
Por
Víctor RamírezNOTA PREVIA:
mirando en la agenda lo pergeñado los días en que salieron publicados los artículos rescatados ahora, pariente, me encuentro:Jueves 16; Santa Felicia. "Escribo y llevo ibrahim 2". "En (programa radioguiguadense El) Tenampa 100, con <Huracanes del Norte> (salieron las cantadas por mí") <La Tertulia>, <Con dinero baila el perro>, <Gabino Barrera>, <Anselma Guzmán>; me acompañó Manolo Meneses". "Idaira (mi primera, y única por aquellas fechas, nieta) en casa". Sale (el artículo <Ibrahim 1>.
*
Viernes 17: San Pascual (¿Bailón?).
Además de las clases que di, puse: "Escribo y llevo Soledad Ibrahim 3". "(Antonio Félix Martín) Hormiga: llamo (¿o llamó?). Quedo en mandar diskett" (¿De qué se trataría?). "Sale Ibrahim 2". "En (el programa radioguiniguadense El) Rincón Cantina 5. Sólo Óscar (y Paco Hormiga) a guitarra. Canto: Anillo de compromiso, Valente Quintero, Amarga navidad", "Una cruz en el cielo" y "Tierra sin nombre".
*
Sí, pariente: ¡cuánto me alegro de haberme negado a ir al programa televisivo <No es lo mismo>! ¡De qué ignominia mental y ética me libré! ¿Acaso, en verdad, no tengamos remedio? En fin... Ahí te van los artículos rescatados hoy.
****
APUNTES DE IBRAHIM (1)
Por
Víctor RamírezDel cuaderno cinco de Ibrahim Oramas Gómez, El Omeya, extraigo los siguientes apuntes. "Desde hace quinientos años se nos viene machacando que la conquista de nuestra querida Patria Canaria ha terminado, que estamos plenamente integrados en España. Pero eso no es cierto. Y no lo es porque una causa no está perdida mientras una sola persona se mantenga luchando por ella. En nuestro caso no es una sola persona. En nuestro caso son muchas las personas que continuamos pugnando por la soberanía de la Patria".
Tenía razón el viejo Omeya, que en paz descanse. La causa de la independencia de Canarias está -incluso sorpresivamente- siendo defendida por cada vez más canarios, canarios que irán aumentando porque la conscienciación y la necesidad de emanciparse así lo requieren.
"Sabemos que un Estado invasor cuando, tras matanzas, esclavitudes, expolios, imposición de leyes, lengua, cultura, rinde con el terror y la ignorantación al pueblo del país invadido, se torna muy pacífico; exige paz y obediencia a sus súbditos, al colonizado. Los representantes de ese Estado colonial y los esbirros coloniales a su servicio incluso llaman violentos, y cosas peores, a los del país invadido que con el tiempe se atreven a rebelarse".
Lo que me lleva a constatar que, entre bastantes canarios de supuesta lucidez, hay quienes recurren al argumento de que nuestra soberanía es una regresión, es un aumento de fronteras en un mundo que tiende a borrar estas fronteras. Además de que eso no es cierto, de que es un asunto a discutir, yo, por internacionalista, por humanista, por filocomunista, digo que nuestra independencia consiste precisamente en derruir la principal frontera, la frontera caquéxica, la frontera mortífera, que es toda situación colonial, derruir los gruesos muros de este torreón carcelario en que el poder metropolitano ha convertido a nuestra Patria Canaria.
Y comparto plenamente esta reflexión de Ibrahim Oramas El Omeya: "Sólo se puede practicar el internacionalismo desde una nación soberana, desde la libertad colectiva de elegir las opciones y las alianzas que nos mejoren como sociedad. Y jamás podremos ser internacionalistas desde una situación aherrojante, desde una situación colonial, donde sólo acceden a los puestos de responsabilidad pública los paisanos de alma rastrera, de espíritu venal".
Y más acertada es esta afirmación, afirmación que refuerza la frase atribuida al catalán Pi y Margall, la frase que más o menos dice «la soberanía de los pueblos no prescribe con el tiempo». Es decir: toda colonia tiene el deber histórico de su independencia por mucho tiempo que haya estado colonizada.
"La política, experiencia vital inherente a la condición humana, es una implacable e ineludible llamada del futuro. Hacer política se reduce, esencialmente, a preparar el porvernir, a encararse al futuro planificándolo. El futuro se prepara y afronta, se planifica con elementos heredados del pasado y disponibles en el presente. Esos elementos pretéritos y actuales de que disponemos como colectividad diferenciadora son válidos para desde ya formar un estado soberano, donde la justicia y el bienestar por fin nos sean posibles".
Ha dado en el clavo el amigo Ibrahim. Los humanos somos políticos porque estamos inexorablemente abocados al futuro. Vivir, para los humanos, es proyectarse en el futuro. No hay vida fructífera sin la seductora llamada de un futuro mejor.
Ahí, en esa llamada, radica la esperanza, el motor de toda vida fructífera. Morir es quedarnos sin esperanza, sin ilusionante futuro. En una colonia la política metropolitana consiste esencialmente en privar al colonizado de la idea de futuro, en adulterarle la idea de esperanza.
Ello se consigue haciéndole aceptar el vivir de prestado en su propia Patria, haciéndole depender desde la cuna hasta la muerte de voluntades y poderes ajenos, haciéndoles convencerse de que su máxima aspiración social es la de ejercer de esbirro al servicio del poder metropolitano y contra su propio pueblo --esbirro pagado con las monedas de Judas.
"El pasado y el presente nos proporcionan las energías para construir ese futuro. Nuestro pasado es de ignominia permanente y nuestro presente es desalentador. Busquemos razones para el aliento, para la esperanza. Y por mucho que se nos haya negado el conocimiento de nuestra historia, y por mucho que se la haya embadurnado de mentiras y ocultaciones, los ecos que de esa historia nos llega -y por muy extorsionados que estén tales ecos- mueven a la rebelión al canario que no aun mantenga la dignidad heredada de aquellos antepasados nuestros que jamás se rindieron".
16-mayo-1996
* * * * * *
"APUNTES DE IBRAHIM" (2)
Por
Víctor RamírezA continuación leo: "Sí: España puede dar la impresión de un gigantón Goliath ricacho y armado hasta los dientes, sometiendo abusivamente a una Canarias débil y desnuda y menesterosa como el bíblico David. Pero de poco valen todos esos poderosos tremendos instrumentos colonizadores a España, de nada le valdrán. Y no le valdrán porque históricamente el inexorable final de toda colonia -desde que los colonizados despierten y utilicen su dignidad individual y colectivamente- ha sido y es y será la de convertirse en nación soberana, sí, soberana para incorporarse voluntariamente en los organismos internacionales que crea conveniente.
Todo se reduce a una simple cuestión de tiempo. Canarias posee los elementos imprescindibles para formar un estado soberano: un territorio delimitadísimo, incluso sin fronteras terrenas, y una ciudadanía preparada; sólo falta la voluntad patriótica de esta ciudadanía, voluntad patriótica para apartar de nosotros el doloroso cáliz del dominio colonial español".
Tiene mucha razón Ibrahim. Mas, por fortuna, siempre ha habido canarios que, con sus escritos desde la heroica soledad necesaria para dejar constancia de su presente y respondiendo a la llamada del futuro (llamada forzosamente necesaria para que exista una obra artística, literaria, científica...) dejaron encendidas las luces para que no nos perdiéramos en el verdadero conocimiento de nuestra historia, de nuestro ignominioso pasado, pasado más intuido e imaginado que certeramente manifestado: al estar nuestra historia primigenia escrita por escribanos al servicio de los homicidas vencedores y no por los derrotados y sometidos con las armas y con la crueldad religiosa -derrotados y sometidos, sí, pero no vencidos ni conquistados.
De ahí lo acertado de estas apreciaciones leídas en ese cuaderno de Ibrahim Oramas: "Pueden los enemigos de nuestra independencia recurrir a esa historia falseada para arrebatarnos inclusive nuestro origen biológico, pueden los enemigos de nuestra independencia recurrir al ninguneo y a la aniquilación social de quienes hemos optados por la liberación de nuestra Patria, pueden incluso quitarnos la hacienda y la vida, destrozarnos la honra y el crédito con la extorsión y la calumnia. Pueden porque poseen todas las herramientas de la maldad y ninguna de la bondad. Pero no pueden arrebatarnos la razón. Y la razón en una Patria colonizada es simple y llanamente responder a la situación colonial luchando contra ella, luchando por la liberación de la Patria".
Leyendo esto me vino a la mente algo que Alfonso O'Shanahan nos recordase, hace unos cuantos días, en el periódico. Recordó Alfonso que don Benito Pérez Galdós, en su episodio nacional «El equipaje del rey José» escribió:
"No hay gloria más envidiable que la de servir a la Patria, ni deshonra que se compare a la de ayudar al enemigo contra nuestros hermanos", "Los hombres se deben a su Patria y es preciso que nosotros, los que estamos en cierta jerarquía, demos el ejemplo a los demás", "Es indudable que el deber que hacia mi Patria tengo anula todos los demás deberes"... "Al nacer contraje con mi Patria el compromiso tácito de defenderla, y este compromiso anula también todos los juramentos posteriores".
Don Benito se refiere a todas las Patrias aun cuando lo concretice en la lucha por la independencia española cuando las tropas napoleónicas invadieron la península ibérica. Y me volvió a la memoria esa celebración del Dos de Mayo allá en Madrid, comparándola con las celebraciones del 29 de abril y del 3 de mayo acá en Gran Canaria y Tenerife respectivamente.
******
"APUNTES DE IBRAHIM" (3)
Por
Víctor RamírezSí: volví a recordar la ostentosa celebración del Dos de Mayo, celebración conmemorando el heroico levantamiento popular --jamás señorial, no lo olvidemos--- independentista español frente al invasor armado francés: celebración encabezada oficialmente por «personalidades» que en circunstancias parecidas a las de 1808 se hubieran puesto al servicio del invasor --no hay más que verles la geta y saber de sus codicias terrenales.
Y frente a la conmemoración independentista madrileña, están las ignominiosas celebraciones canarias del 29 de abril en nuestra isla y la del 3 de mayo en Tenerife: celebraciones que conmemoran todo lo contrario, celebraciones que conmemoran la invasión armada a nuestra Patria con su natural secuela de alevosas matanzas, expolios, traiciones, esclavitudes y sobre todo el inicio de una castradora colonización infame que dura hasta hoy.
(Lo que aprovecho para sumarme a la certera solicitud de Alfonso O'Shananan, la solicitud de que el Obispo devuelva el maldito «pendón de la conquista» a sus dueños. Creo que es nada cristiano proteger en la catedral un símbolo de ignominia para el pueblo sometido --«aunque puede que sí sea muy católico», me hubiera atajado el amigo Amazigh).
Cuando me preguntan por el tipo de literatura que hacemos por aquí, respondo que es una literatura colonial. Respondo que, como en cualquier colonia, los escritores canarios nos dividimos en dos tipos con mayor o menor graduación en la intensidad de sus manifestaciones literarias e intelectuales.
Nos dividimos en colonizados que ponen cortesanamente sus talentos al servicio del poder metropolitano o se inhiben escapistamente ante la situación colonial, y en colonizados que nos rebelamos con todas nuestras fuerzas e indefensiones contra la tiranía metropolitana.
Pues, si «Identidad es el conjunto de caracteres o circunstancias que hacen que alguien o algo sea reconocido, sin posibilidad de confusión con otro» nuestra identidad acaso sea la de una colonia en la que se potencia, como señas de distintidad, lo inocuo, lo inane, lo irrelevante, lo desconcienciador, con inclusive humillación de trato como si fuéramos animalitos de feria (en nuestra lucha aborigen, en nuestras canciones, en nuestras ridiculizadas vestimentas supuestamente típicas y en unas falsas características psicológicas de nobleza, aguante ante la adversidad, inteligencia socarrona....
Para los invasores y expoliadores todo lo nuestro es muy bonito y simpático siempre que sigamos arrodillados y «agradecidos». Pero si nos rebelamos y pugnamos por la soberanía dignificadora, entonces se nos trata de ingratos, traidores, jugadores con fuego y sembradores de viento...
(¡Hay que ver y oír con qué untuosidad y respeto se trata, desde las instancias españolas, a todo cuanto suceda en ese minúsculo trozo de la Península Ibérica llamado Gibraltar -porque no quiere ser español y está protegido por Inglaterra- y con qué desprecio y desconsideración a nuestra Patria Canaria!).
¿Es necesario volver a contar el cuento con que inicié mis colaboraciones periodísticas, el cuento que dice que España con Canarias se comporta como el abusador que quiebra las piernas de un pobre indefenso; tras quebrárselas le proporciona unas muletas de mala muerte y le obliga a que esté toda la vida agradeciéndoselo y pagando las muletas?... ¿Hasta cuándo tanta humillación?
Mas, así y todo, nuestra Patria, pese a las apariencias aireadas por los medios de comunicación coloniales e incrustadas sin clemencia en los centros de adoctrinamiento colonial, aun no ha sido conquistada del todo.
Nuestra Patria aún tiene exparcidas a lo largo y ancho de su espíritu y de su geografía bandas de guanches alzados, guanches entre los que se encontraba Hermógenes Afonso de la Cruz, el entrañable «Hupalupa».
Soy de quienes se engruñan cuando oyen alabanzas necrológicas de alguien ya fallecido. Mucho suele haber sufrido el que, como Hupalupa, lucha por la liberación de su Patria; profundo tuvo que ser su dolor arrastrando la soledad y soportando la incomprensión e incluso el odio de sus paisanos, de sus allegados, de compatriotas que decían compartir sus ideales.
18-mayo-1996
* * * *
"APUNTES DE IBRAHIM" (4)
Por
Víctor RamírezEntre quienes han mantenido encendida la tea de la dignidad guanche estaba el tinerfeño Hermógenes Afonso de la Cruz «Hupalupa» (nacido en Garachico, 1945, y fallecido este año -1996-). El pasado martes, 14, estuve en el Ateneo de La Laguna, donde por la tarde participé en una Mesa Redonda homenajeando al recuerdo de Hupalupa. Compartí la mesa con Gilberto Alemán, Juan Manuel García Ramos, Alfonso O'Shanahan y Julio Hernández.
Allí volví a repetir que la fortuna moral más grande que se puede tener en Patria colonizada es ser independentista, es sentir el anhelo insaciable de ver a tu patria libre del maldito yugo colonial.
Aquí no hay mayor honor que éste, que ser independentista. No, no lo hay --y aunque este honor nos acarree tristezas y soledades e incomprensiones en la vida profesional, en la vida familiar, en la vida social.
Habrá quienes llamen idealismo a posturas y comportamientos insobornablemente emancipadores en nuestra Patria. Los llaman idealismo quienes oponen el posibilismo, es decir, el aprovecharse del presentimiento canarista antiespañol que hay en cada vez más compatriotas, el aprovecharse para medrar económica, social, políticamente.
Yo, frente a estos posibilistas que hacen del nacionalismo un negocio cómodo y rentable (e incluso respetable y necesario en la lucha por la emancipación, ¿por qué no?), soy independentista absoluto como lo era nuestro Hermógenes Hupalupa. Y lo soy por totalmente realista, por nada realista; y no necesito de posibilismos que enmascaren mi codicia o mi cobardía.
La realidad es que -insisto- Canarias dispone de los dos únicos elementos necesarios para ser un Estado soberano, emancipado del mezquino poderío metropolitano español. Canarias dispone de un territorio delimitadísimo y de un paisanaje preparado para autogobernarse.
Si a eso le añadimos una historia patria llena de tropelías y malquerencias por parte de una metrópoli abusadora, sólo nos falta la corajuda voluntad de luchar individual y colectivamente por la independencia (corajuda voluntad que anule y venza al poderoso engranaje armamentístico, financiero, político, ignorantador, con que España nos tiene presos y esterilizados en este torreón carcelario en que está convertida nuestra hermosa Patria).
Si el vasco Arzallus dice normalmente que ve a Euskadi como estado soberano dentro de Europa, si el italiano Bossi se siente respaldado por millones de paisanos en su voluntad política de secesionar el norte del resto de Italia, si el jefe político de Quebec considera a ésta una cárcel controlada por el poder central de Canadá, ¡cuánto más debemos los canarios pugnar por nuestra urgentísima soberanía!...
Recuerdo al pronto que, hará dos semanas, un alumno de Vecindario (alumno de «COU» que trabaja en Radio Faro y que lee mis artículos) me preguntó si yo no tenía miedo. Y le respondí que sí, que -como canario que soy- tengo muchos miedos, demasiados miedos, acaso tantos miedos como el que más.
Pero el más fuerte de todos esos miedos es, por suerte, el miedo a ser un traidor a mi Patria y un ingrato con mis compatriotas. Mas ese miedo a ser un traidor y un ingrato anulaba por el momento a los otros tantos miedos.
Y, como dejó escrito Ibrahim Oramas Gómez en uns de sus cuadernos, "Ser traidor en una Patria colonizada es potenciar el poderío metropolitano, potenciarlo incluso con la inhibición y los posibilismos mezquinizantes.
En Canarias estamos asistiendo a una invasión de españoles como nunca anteriormente. Adonde quiera que nos movamos nos encontramos con españoles recién llegados ocupando puestos de trabajo y de decisión importantes.
Los canarios, como en etapas anteriores, ya empezamos a sobrar en nuestra Patria. Pronto, si no ponemos remedio, volveremos a ser expulsados de aquí. Sólo hay una solución para acabar con tales atropellos y sorroballamientos: la urgentísima emancipación absoluta, la liberación de la pertinaz tiranía española.
Hoy las circunstancias histórico-políticas hacen más posible que nunca una emancipación pacífica. Tenemos la obligación de no dejar pasar la oportunidad".
20-mayo-1996