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"DICESE QUE ESTAMOS EN ECONOMIA BOYANTE ¿PARA QUIENES?"

Por Víctor Ramírez

NOTA PREVIA: El martes 21, día de San andrés de Bobola, escribí -además de las clases impartidas: "Escribo y llevo largo 33 y soledad indig1". "Mando diskett rendija a (Antonio Félix Martín) Hormiga". "Sale bonito 185". "en plazoletilla 30 con J(uan) Cabrera y M(anolo) Meneses". "Corrijo Cartel 246" (en realidad era el 245)". "Grabo canciones para (programa radiofónico) Tenampa: Hnos Záizar". "No (fui a Las) Canteras". "Fastidió el ordenador al regrabar ms-dos". "Ataque fascista (hacia mí por alguno de mis artículos) de Mario Hdez en Diario". "Sale economía boyante". (Miré por la fecha donde pegué recortado este artículo y no estaba el del ataque de Mario Hérnandez Álvarez -seguro que por mi artículo contra los "dobleautonomistas". Es una pena, pariente, que yo no lo conservara.

En fin...

En cuanto uno deduce e intuye leyendo nuestra historia -por muy sesgada o ignorantadora que ésta haya sido escrito- lo habitual en Canarias ha sido la existencia de un tremendo paro, del desempleo angustioso en muchos de nuestros paisanos antepasados o contemporáneos. Ello se ha debido, y se debe, a la imposición metropolitana de la economía --siempre de monocultivo, siempre alienante y no liberadora.

Tal constatación me volvió a surgir tras haber presenciado un pequeño reportaje sobre el asunto del paro en la cadena segunda de la Televisión Colonial, reportaje presentado por un muchacho canario que se esforzaba patéticamente en pronunciar peninsular, recalcando las 'ces' y las 'zetas'.

Lo que en verdad importa al poder es que se acepte como normalidad insoslayable que el paro sea grande, que el subempleo se imponga como hábito y que los contrato--basuras y su consiguiente sobreexplotación del muchacho y de la muchacha trabajadores ya queden admitidos como situación natural.

Y sin embargo la economía en nuestra Patria se nos presenta eufóricamente como boyante, en auge. La extraordinaria cantidad de bancos y sucursales en tan poco espacio así lo atestiguan: sólo existen ellos donde corre con abundancia el dinero. Pero el dinero en toda colonia es colonizante, enriquece principalmente a fuereños empobreciendo al país colonizado.

Esto debe tenerse en cuenta aunque sólo fuere como rebeldía intelectual a tanta vil ignorantación. Si la política es planificación de futuro, la política metropolitana procura aumentar el sojuzgamiento de la colonia --principalmente a través de la economía y del adoctrinamiento ideológico (las leyes y las pistolas están prestas para cuando lo requiera la ocasión). De ahí la imposición de monocultivos, de ahí la incapacitación para la diversificación de actividades económicas y para la creación de industrias liberadoras, de ahí la imposibilitación para negociar por propia iniciativa.

Y si actualemente la situación laboral es tan negra en economía tan boyante, ¿qué esperar de cuando la actividad económica mengüe, de cuando el dinero deje de correr con tal profusión? ¿Adónde se nos obligará a emigrar? ¿Al Sáhara arrebatado a los saharauis?.

Viendo ese programa televisivo sentí la rabia del colonizado independentista mientras oía las soberbias exigencias de las empresas para emplear, mientras me enteraba de que la principal preocupación del INEM parecía ser minimizar el fraude en el cobro de las prestaciones económicas --controlando con firma diaria a quienes las cobran.

Y sentí la vergüenza animal de ver cómo más de uno de los jóvenes canarios encuestados parecían pedir perdón por estar en paro, como si fueran culpables de la situación y quisieran mostrarse sumisos para hacer méritos de esclavo ante posibles contratadores.

Sí: esa táctica le ha dado resultado al maldito poder metropolitano en nuestra Patria --la táctica de hacernos creer que todo se lo debemos a dicho poder, la táctica de hacernos creer que independientes poco menos nos moriríamos de hambre, ¡cuándo la realidad es totalmente lo contrario, cuando la realidad es que con lo que se nos roba podríamos vivir mucho mejor y más dignamente!.

La ignorantación suele funcionar muy bien en un pueblo acobardado e indefenso. "A ver si tengo más suerte" era la expresión más significativa entre los parados canarios que se entrevistó en el reportaje televisivo.

Entonces me entero de la existencia de una empresa privada aprovechándose del paro: una empresa que busca trabajo ocasional para los ansiosos necesitados de él. El director regional de esa empresa privada era, claro, godo. Hablaba él, con seguridad de poderoso, que su misión era canalizar las ofertas hacia la adecuada demanda. Me recordaba él al misionero que tanto se preocupa en salvar las almas del salvaje colonizado.

Para más escarnio el consejero Juan Carlos Francisco --¿se llama así?--, tras reconocer que la economía canaria vive uno de sus mejores momentos (¿para quiénes?), buscó otro pretexto ignorantador: eso de que a los canarios nos cuesta movernos. Se nos sigue invadiendo porque el canario se niega a cruzar el mar a otra isla o a desplazarse de la capital al sur.

A la sempiterna falta de preparación, tenemos que añadir la desidia para desplazarnos y ya está justificado el tanto paro. Para dulcificar un poco el amargor del asunto, volvió a echar mano al REF y a la ZEC como motivos de esperanza --que, por lógica colonial, casi exclusivamente beneficiará a la metrópoli y a los esbirros coloniales.

Sin embargo crece el número de canarios que saben de dónde arranca y qué sostiene tanta miseria, canarios que saben que una economía de diversidades y de industrializaciones y de comercios con países africanos y europeo y americanos y asiáticos sólo es posible desde la soberanía.

21-mayo-1996

 

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