27 de julio en La Laguna: humillante celebración y procesión del "Pendón de la Conquista"
La encendidas protestas de más de un centenar de personas fueron objeto de brutal represión de la Policía española
Como viene ocurriendo año tras año, con escasísima participación ciudadana y con una ostentosa parafernalia cívico-militar, a las seis de la tarde del sábado 27 de julio 2002, dio comienzo la humillante celebración de la conquista de Tenerife por las huestes españolas.
Desde una hora antes, una pancarta de protesta fue extendida por independentistas frente al Ayuntamiento, avisando ya de que, una vez más, se producirían expresiones de rechazo a tan vergonzoso acto colonial. Al teatro de la celebración, en la que participaban miembros de la Corporación municipal de La Laguna y una representación del Ayuntamiento de Santa Cruz, así como mandos militares, se fueron acercando grupos de personas, mayoritariamente jóvenes, blandiendo la Bandera nacional canaria, que fueron acomodándose en la plaza, enfrente al Ayuntamiento.
Al comienzo del desfile militar los independentistas protagonizaron una monumental protesta, acompañada de toques de busio, tambores y, sobre todo, de gritos contra el acto en sí, contra los militares y contra los políticos de Coalición Canaria y del PSOE en particular, y, nominalmente, contra Santiago Pérez del PSOE lagunero. En principio, la presencia de la policía española, uniformada y secreta, no se hizo notar, aunque, desdeluego, sobrepasaban en número al de las personas presentes. Fueron, eso sí, tomando posiciones alrededor de los manifestantes.
La salida del "Pendón de la conquista" fue estruendosamente abucheada e increpada. La consigna más coreada fue, ˇningún pueblo celebra su derrota!, ˇindependencia... independencia...! Otras consignas hacían referencia a los políticos, a los militares, a la policía y al colonialismo español.
Al comienzo de la procesión del Pendón, los manifestantes se sentaron en la calle por donde debía transcurrir la comitiva, poniéndose de manifiesto entonces la brutalidad represiva de la Policía española, que golpeó duramente y arrastró a los manifestantes, ensañándose sin contemplaciones con las mujeres, los mayores y jóvenes que se resistían. Una bestia con uniforme, que se jactaba de "ser muy canario, se destacó, "en plan serie de TV", contra los pacíficos manifestantes al tiempo que increpaba a los cámaras y fotógrafos que cubrían profesionalmente el acto, por tomar las escenas represivas. Otra cosa es que luego las emitan por TV o que sean publicadas en la prensa escrita. Esto es una muestra del concepto de democracia y libertad de expresión que tienen los españoles en sus colonias. Es de señalar la presencia pasiva de la policía municipal y de miembros de protección civil. Los turistas, cámaras en ristre, no salían de su asombro al ver la parafernalia militar que acompañaba al acto y, en particular, de la brutalidad represiva de la Policía española.
En esta ocasión quedó patente la incorporación de forma decidida y valiente de los jóvenes a la lucha de Liberación nacional, tomando dignamente el testigo de los que les precedieron -algunos de los cuales estaban también presentes- y que augura nuevas conquistas en el campo de la Liberación nacional canaria.
El que suscribe esta crónica, fue también zarandeado por la Policía española y empujado hasta caer al suelo; arrebatada la máquina fotográfica, que fue devuelta para evitar que mis increpaciones soliviantaran al público, no sin antes piropearme uno de los uniformados con lo de "conocido viejo independentista sinvergüenza". Pocas veces un insulto ha enaltecido tanto mi orgullo de luchador.
Álvaro Morera