En el acto de presentación del poemario ESPEJO DE NUESTRA RAZA, en el Centro de la Cultura Popular Canarias, en Aguere, el pasado 29 abril, con una notable asistencia de público, que participó muy animadamente en el posterior debate, su autor, Isidro Santana, leyó unos folios relativos al acto, que a continuación reproducimos.

29 de Abril fecha de luto

Ahul felawen imidawen.

Es para mi un honor encontrarme hoy aquí en Aguere con mis hermanos de Chinet, por el motivo de la presentación de mi primer poemario en su segunda edición, "ESPEJO DE NUESTRA RAZA".

Pero no puedo soslayar el sabor agridulce que me causa la lúgubre y funesta fecha de hoy, por los hechos acaecidos en el año 1483 donde, una vez mas, aquel sátrapa y traidor de Tenesor Semidán hace usos arguciosos, presentándose en la fortaleza Anzite para convencer a los canarios alzados y a sus familias que se situaban en la ya mencionada resistencia bajo la organización y dirección de Bentejuí, (nominado este Guanarteme por el pueblo tras haber demostrado su gallardía y fidelidad a la patria, junto al Faicán de Telde), para que depusieran su actitud de rebeldía y se entregaran sumisos al necrófilo invasor Pedro de Vera, a cambio de la vida, la libertad y el derecho a sus tierras, sutilmente intimidándolos por el contrario, de la superioridad de los Reyes más grandes y poderosos del mundo.

Como si fuese endémico en nuestro pueblo, una vez más claudican los guerreros, desertando aquellos de la posición de Bentejuí y el Faicán de Telde, quienes impotentes presenciaban que sus hombres entregaban los magados, dardos, tabonas, en definitiva la libertad, se abrazaron ambos y tras del grito insumiso de ¡ATIS TIRMA!, se despeñaron por los riscos de las Tirahanas, nombrado Bentejuí hasta la actualidad, como el último Guanarteme.

Después y según las crónicas, entonó el obispo Juan de Frías el Te Deum, (¡qué Dios tan despiadado el de los invasores españoles, que le ofrecía la cautividad y asesinato de nuestro pueblo, para que después le ofrendaran cánticos por las concepciones hechas!) y que coreó el resto de la tropa invasora para abandonar Anzite y dirigirse a Guiniwada (el Real de Las Palmas), donde en la explanada del torreón, tremolaba otro sanguinario invasor llamado Alonso Jáimez, su Real estandarte o pendón de la conquista. Quedando así según los españoles, incorporada Tamarant (Gran Canaria) a la corona de Castilla.

Si bien explica Viera y Clavijo estos acontecimientos con la mayor rigurosidad comprensible de su época, no están exentos de matices hiperbolescos, y modestamente creo que no se contempla la realidad en su máxima extensión.

Tomando en cuenta la mediatización y autocensura por el ya implantado colonialismo y porque otros medios más actuales aportan credibilidad a muchas incógnitas de aquella más difícil situación y medios, les queda a los más expertos en la materia seguir honradamente construyendo nuestra historia como misión, no solo profesional y vocacional, sino libertaria.

Habría que resaltar también algunos matices, creo que bastante concluyentes: Desde el principio de la conquista e "hipotéticamente" hasta la actualidad, se utilizaron por la fuerza a muchos de nuestros abuelos de las islas ya dominadas, como frente de avanzada para la conquista de las islas libres dado el conocimiento y la movilidad de estos por el territorio de nuestra patria, inclemente para los invasores y provechoso para nuestra defensa.

Si a eso añadimos el incumplimiento de la palabra de los extranjeros como norma, la felonía de algunos de nuestros ancestrales jefes como: Tenesor Semidan, Añaterve o Maninidra, llegamos a la conclusión de que la lucha fue fratricida y que si hubiéramos mantenido la unidad, la honradez y la insumisión, jamás nos hubieran subyugado España ni alguna otra potencia del mundo.

Voy a poner de manifiesto que lo que antes entrecomillé como hipótesis, también se puede extrapolar a la actualidad como argumento para definir la endofobia, el insularismo y el servilismo, como pilares de sostén del colonialismo español.

Quiero decir y creo que compartimos la opinión, de que no fue Bentejuí en Tamarant, ni Benkomo o Tinguaro en Chinet o Tanausú en Benahoares los últimos alzados de Taknara, porque entonces nos tendríamos que preguntar ¿qué hacemos nosotros aquí?.

Y para nuestro ánimo, podemos decir que aquel pendón que tremolaba en las manos de un sanguinario invasor, lo han prohibido sacar a la calle nuestros hermanos de Tamarant. Que se ha prohibido ritualizar la rotura del gánigo en Tirahana, como celebración de victoria española. Que las banderas con siete estrellas en nuestra patria son públicamente cada vez más numerosas y para terminar, la parte dulce de los acontecimientos, ha nacido el espejo de nuestra raza. Trabajo que extraigo de nuestro pueblo y a él vuelve como un espejo; espero que le sea útil para mirarse el alma y así puedan reconocerse, para dar un nuevo rumbo a la historia de nuestra patria.

Isidro Santana

AWAÑAK WANCHE IMZIREG