Bartolomé
García Lorenzo era asesinado hace ahora treinta y cuatro años en su propia
casa, a manos de unos desalmados armados por el Gobierno de turno, sin que se
llegara a esclarecer los hechos ni castigar a los culpables. Aún hoy sigue
siendo una incógnita esta muerte y otras muchas de la época. Es evidente que
elementos del antiguo régimen franquista estaban detrás de estos hechos. El
silencio cómplice que se dio desde los partidos de la izquierda institucional
contribuyó a la impunidad.
Algunos hechos
En torno al día 21 de
septiembre de 1976 era acribillado a balazos el estudiante de Magisterio
Bartolomé García Lorenzo. Supuestamente era confundido con “El Rubio”,
pero semejante patraña oficial que babosamente repetía la prensa, no se la
creyó nadie. Esos hechos marcaron a toda una generación de activistas
sociales. Es difícil con el tiempo transcurrido, sin una consulta de las
hemerotecas el dar una panorámica de estos hechos y menos aún una precisión
de los acontecimientos que se sucedieron en aquellos días.
La realidad es que
Bartolomé fue acribillado en la puerta de su casa por las metralletas de unos
policías de paisano que por alguna razón lo habían elegido como víctima. Las
cloacas del Estado se cobraban una vida. Este asesinato, como otros en Canarias,
quedó impune[1].
Pero además han
colocado una losa encima de estos hechos tan pesada como la que se colocara en
la tumba de Bartolomé para que no sean conocidos. Eso si que no debemos
tolerarlo.
Un testimonio
Por una casualidad me
entero pronto del referido hecho lo que me lleva a trasladarme a la barriada de
Somosierra desde el primer momento y luego permanecer allí las siguientes horas
y días.
Va llegando gente a la
plaza de Somosierra en las siguientes horas. En la tarde ya somos muchos
llenando la plaza de esta popular barriada santacrucera. Alguien improvisa un
discurso sobre lo que había que hacer que mueve a un centenar de los allí
presentes a bajar en manifestación hacia el centro de la ciudad. Más tarde con
los que se quedaron rezagados y fueron llegando salió una segunda manifestación
parece que más numerosa que pretendía sumarse a los que ya habíamos partido
un tiempo antes. La información corre como la pólvora. La primera manifestación
llega a la Rambla Pulido y allí se encuentra con un cordón policial, lo que
nos lleva a sentarnos en el suelo con todas las consecuencias. Nos quedamos
sentados porque no podíamos pasar. Luego estuvimos a la espera de aquellos
manifestantes que venían en camino, forzando la situación con la sentada, pero
de repente empieza a subir la calle un vehículo antidisturbios con un cañón
de agua, no visto hasta aquel momento por aquí, que nos hizo reaccionar a los
presentes. Una piedra fue a dar contra el cristal parabrisas de aquel artefacto.
Todos salimos en desbandada. El objetivo de la policía era el de dispersarnos,
antes de que llegara la citada manifestación y se uniera a nosotros, haciéndole
más complicada su disolución. Esta actuación de sorpresa rompió nuestra
decidida sentada, pero ello provocó que en las siguientes horas se viviera una
batalla campal en el centro de la ciudad con improvisadas barricadas incluidas.
Las siguientes horas y
días hasta el entierro de Bartolomé en el cementerio de Santa Lastenia
transcurrieron con la barriada de Somosierra y García Escámez tomada por los
manifestantes. La propia autopista del Norte quedó cortada en esta zona.
El centro de
operaciones de las posteriores movilizaciones estaba en la propia barriada de
Somosierra. De allí salían las distintas manifestaciones que se dirigían a la
ciudad, los piquetes organizados para anunciar la Huelga General auto convocada
ese mismo día mediante pintadas en los polígonos industriales y barrios y de
allí salió el cortejo fúnebre de decenas de miles de personas hacia el
cementerio, muchas casas sirvieron de refugio ante la arremetidas policiales
para intentar normalizar la situación en esta barriada.
Repercusión
social
La Huelga General y la
posterior manifestación que se llevó a cabo el día del sepelio de Bartolomé
supusieron en la isla unos hechos sin precedentes.
Es necesario
contextualizar esta muerte en el momento histórico en que se produce: inicios
de la transición, descolonización del Sáhara, auge de la movilización
social,...
El asesinato de
Bartolomé tuvo una gran repercusión en la sociedad canaria, tanto por el hecho
en si como por la masiva respuesta popular que se dio en los días posteriores.
Los hechos señalados serán un referente para muchas personas y supondrán una
toma de conciencia de amplios sectores sociales.
Lo relevante es como
todo esto va a provocar un gran impacto en la sociedad canaria, especialmente en
los sectores obreros y populares en general. Los que vivimos aquellos hechos de
cerca no podemos olvidarlo aún hoy, aunque los detalles se atropellen en la
memoria. Estos hechos han estado en el recuerdo de muchos en todos estos años.
En lo político se
produce un auge del nacionalismo progresista, de la izquierda y de los
movimientos sociales. Aquellos acontecimientos no fueron ajenos a esta evolución
social.
Por todo ello, aquellos
hechos de finales de septiembre de 1976 tienen que ser analizados, conocidos en
su génesis y desarrollo y difundidos como parte de nuestra historia reciente
que son.
34 años después, seguimos recordando aquel asesinato y la respuesta social que tuvo. Hoy Bartolomé sigue vivo en la memoria colectiva.
Manuel de la Rosa Hernández
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Actualizado,
23-09-2010
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ASESINATOS IMPUNES EN TENERIFE
1.- Antonio
González Ramos en 1975
Trabajador, antiguo compañero
– despedido - de la fábrica de Philip Morris, asesinado en octubre de 1975,
en los sótanos del Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife, actual Subdelegación
del Gobierno. Torturado por el Inspector de la Brigada de Investigación Político
– Social, José Matute Fernández, Profesor de Judo. Siendo Gobernador Civil
Modesto Fraile Poujade. José Matute Fernández fue acusado del asesinato de
Antonio González Ramos. Del judoka Matute se dijo que escapó a Brasil y
Venezuela. Y que luego le alcanzaron los beneficios de la Amnistía de 1977,
reintegrándose al servicio policial, acabando su carrera
como comisario en una Comisaría madrileña, donde desempeñaba el papel de
defensor de los derechos de los detenidos. Esta paradójica y rocambolesca
situación no la tengo confirmada. Solamente la conozco de oídas.
2.-
Bartolomé García Lorenzo en 1976
Estudiante, ametrallado en
septiembre de 1976 en su casa del Barrio de Somosierra en Santa Cruz de
Tenerife, durante una operación policial nunca del todo aclarada, que
desencadenó una huelga general. El ametrallamiento fue realizado por un policía
nacional “nervioso”, que iba de paisano, y disparó a través de la puerta.
Se dijo que la policía buscaba a El Rubio. El desdichado Bartolomé era hijo de
un guardia civil retirado. Era Gobernador Civil Rafael Mombiedro de La Torre,
nombrado por Rodolfo Martín Villa, ministro de la Gobernación durante el
gobierno de Adolfo Suárez.
3.-
Francisco Javier Fernández Quesada en 1977
Estudiante universitario
grancanario muerto en las escaleras de la Universidad de La Laguna, el 11 de
diciembre de 1977, de un disparo en la espalda, realizado por un Guardia Civil,
durante una huelga de solidaridad con los trabajadores portuarios, del
transporte y del tabaco. Yo estaba en la azotea de mi casa en el Barrio Nuevo de
La Laguna, y desde esta atalaya le ví caer cuando fue alcanzado por la bala,
viendo también como su cuerpo inerme era arrastrado por sus compañeros por la
puerta entreabierta, hacia el interior la Universidad. Era Gobernador Civil Luís
Mardones Sevilla, actual diputado nacional de Coalición Canaria.
Los implicados en los dos primeros asesinatos se
beneficiaron de la aplicación de la ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía.
Del tercero, acontecido después de publicada tal ley amnésica, sabemos que se
tramitaron investigaciones judiciales, civiles y militares, pero desconocemos
sus resoluciones. En esas fechas no se depuraban responsabilidades políticas.
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ASESINATOS IMPUNES EN TAMARAN
* Santiago Marrero HernándezMarzo de 1977:
Asesinado Santiago Marrero Hernández. Abatido por las fuerzas de la marina española en el cuartel de la Isleta, Tamarán.
El
Puerto de Las Palmas fue escenario hace 30 años de una protesta laboral que
tuvo graves consecuencias: el asesinato de la hija de un estibador, la joven de
16 años Belén María. Aquel trágico acontecimiento marcó un antes y un después
en la movilización de los trabajadores portuarios por la defensa de sus
derechos, y tuvo una gran trascendencia social .
Desde aquella fecha, cada 25 de julio rendimos un homenaje a la memoria de Belén
María como símbolo de la lucha de los estibadores por mejorar sus condiciones
de trabajo y de vida. Este julio de 2010 se cumplen 30 años, y desde la
Asociación Sindical de Estibadores Portuarios (ASEP) queremos conmemorar tan señalado
aniversario organizando una semana de encuentros sociales y deportivos.