Intersindical Canaria da la campanada reivindicativa

extendiendo una enorme pancarta

en la torre de la Iglesia de La Concepción de La Laguna

 

 

Al medio día del miércoles 24-11-2010, varios activistas de Intersindical Canaria se encerraron en la torre de la  iglesia de La Concepción de La Laguna desplegando una enorme pancarta con el lema ‘Derechos Laborales y Sociales’, desde lo alto de la torre y enarbolando banderas independentistas canarias.

Anteriormente los activistas de Intersindical Canaria habían tomado los balcones del Parlamento de Canarias (cual toma de La Bastilla), extendiendo dos carteles con e lema ¡CANARIAS DICE BASTA! DERECHOS SOCIALES Y LABORALES.

 

Intersindical Canaria trata de llamar la atención sobre la dramática situación laboral y social de Canarias, con acciones como estas, de gran impacto popular y mediático. Campaña reivindicadora que tienen previsto continuar por tiempo indefinido.

Los activistas de Intersindical Canaria entraron al filo del medio día en la torre, pagando el euro que cuesta la visita al tempo. Tras su  acceso, cerraron las puertas de entrada a la torre, en actitud pacífica y de respeto a la Iglesia y sin interferir en ningún momento los actos religiosos ni molestar a los feligreses.

Los agentes de la Policía Nacional y Local procedieron a la identificación de algunos sindicalistas y periodistas que estaban expectantes en las proximidades, solicitándoles y tomando nota de sus respectivos DNI. Uno de los jefes policiales recalcó que ‘no podían permitirse mensajes independentistas’.

Intersindical Canaria aseveró al párroco, Don Jorge Fernández, así como al Obispado de que los actos de protesta tienen carácter pacífico y respetuoso con la Iglesia y su patrimonio.

El acto de protesta se dio por finalizado a la media noche, tras lo cual, la policía tomó nota de los DNI de los sindicalistas, sin mencionar que por ello fueran a presentar denuncia alguna.

Las reivindicaciones de Intersindical Canaria están recogidas en un manifiesto al que se dio lectura al final de la exitosa manifestación del jueves día 18, cuyo texto es el siguiente:

 

POR CANARIAS,

CONTRA LOS RECORTES RESUPUESTARIOS, LABORALES Y SOCIALES

 

Los gobiernos español y canario persisten en su política de hostigamiento a las personas trabajadoras y las clases populares canarias. Tras el drástico endurecimiento de las condiciones laborales con una sucesión de medidas regresivas, eliminando derechos considerados hasta ahora intocables, preparan otro golpe pretendiendo alargar la vida laboral y precarizando aún más las pensiones.

       

Esta acometida, ya se sabe, multiplicará sus efectos nocivos en Canarias al alcanzar los niveles más paupérrimos en condiciones laborales, salarios, cuantía de pensiones e inversión del Estado por habitante...

 

Reseñaremos además el desempleo y la pobreza, con unos niveles que superan muy por encima la media española y europea, convirtiendo a la población canaria en la ultraperiferia social, como ciudadanos teóricamente protegidos bajo el manto de una democracia, pero en la realidad excluidos de derechos humanos fundamentales como los anteriormente reseñados. En definitiva, una política de restricciones sociales que, bajo el pretexto de la crisis, se traduce en pingues beneficios para las grandes empresas, la banca y los mercados financieros que no dudan en mantenernos en el  más odioso de los colonialismos económicos y políticos.

 

¿Pero ha cumplido sus teóricos objetivos la Reforma Laboral en materia de consolidación y aumento de empleo?  Al contrario, y tal como aventurábamos desde su entrada en vigor, en los cuatro últimos meses del presente año la contratación indefinida ha bajado en Canarias, mientras continúa en alza el empleo en precario. Además, los Expedientes de Regulación de Empleo en el mismo periodo, y al contrario que en el Estado español, se han elevado en un 22%, llevando a cerca de 3.331 trabajadores al desempleo. Quedan confirmadas, por tanto, nuestras anteriores previsiones.

 

DESGUACE DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS

 

 Diga lo que se diga, el PSOE y el seudogobierno de Canarias (CC y PP) han ido de la mano en esta deriva de agresiones contra la mayoría social del País canario. Ahí están por si alguien lo duda, el apoyo a los presupuestos del Estado o su cómplice abstención en la aprobación de la Reforma Laboral. Pero es que además, repasando la política de Paulino Rivero, sobre todo en estos dos últimos años, el balance no puede ser más cómplice con las actuales penurias que sufren los trabajadores y la mayoría social de Canarias. Sin acertar ni una en frenar los negros indicadores sociolaborales de las Islas, avanzan aceleradamente hacia el desmantelamiento de los servicios públicos esenciales con los repetidos recortes en materia social. A la minoración de inversiones del presente año, sobre todo en lo relativo a Enseñanza y Sanidad, que ya ha supuesto un severo retroceso en la calidad de las prestaciones,  los Presupuestos aprobados para el 2011, suponen el definitivo tiro de gracia con recortes que triplican los del presente año y que suponen unos 315 millones menos para la Sanidad y 130 menos en el caso de la Educación. Mientras los mismos presupuestos regalan a la sanidad privada más de 209 millones de euros. Estos recortes, son los que les permite al Gobierno mantener su guardia pretoriana (policía autónoma) y su aparato de propaganda (tele-basura canaria). En definitiva,  menos y peores servicios públicos y más destrucción de empleo.  

 

POR INSUFICIENTE, HAY QUE AUMENTAR LA PRESIÓN CIUDADANA

 

 Nadie espere milagros. Los gobiernos de Zapatero y Paulino Rivero ya han manifestado por activa y por pasiva que, ahora y en los próximos años, esa seguirá siendo su hoja de ruta. Lamentablemente, la presión social y laboral hasta la fecha ha sido manifiestamente insuficiente. Tanto, que la falta de respuesta en la calle les ha envalentonado, animándoles a estrechar aún más su soga al cuello de los canarios.

 

No hay otra alternativa, la movilización laboral y popular hasta que les haga desistir de esta política anticanaria, antisocial y autoritaria, que lleva además al Archipiélago a la ruina, a la desvertebración social y a la pérdida de cualquier referente identitario como pueblo.