Otro
concierto de buen rock con sabor Canario
Pedro
J. Brissón
Como ya viene siendo habitual en nosotros, llegamos al concierto que se estaba
desarrollando con diversos grupos de Ingenio (Plaza de
Un buen ambientazo que a lo largo de la noche del viernes se fue diluyendo,
goteando poco a poco, aún así, llegamos a tiempo para su tema mordaz y duro
contra la monarquía cantada por Nauzet, y para todavía escuchar la fuerza
rapeadora de Eleazar, eso sí, nuevos cambios en la formación (que difícil es
mantener los mismos componentes en cualquier conjunto de rock), en escena otro
guitarra y batería suplían a los anteriores ex The Monos.

Desmontando a toda prisa se encontraron con los de Represión 24 Horas, los
cuales, montaban sus instrumentos a una velocidad increíble, estos cuatro
componentes dieron a la noche los toques más Hardcore-Punk y de reacción
(nunca reaccionarios), y digo reacción porque ellos cantan que seguimos
"dormidos en los brazos del capitalismo" y ya, desde el inicio de este
tema aparece una voz que indica lo siguiente: "…a pesar de lo que les
digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo…"; otro tema que
también incluyeron en el repertorio y de compromiso social es "contra las
rejas de crueldad", pero el que no dejaría indiferente a nadie, y menos al
cerco policial que dialogaba al final del parque, es su tema "olor a
tortura", en el que Kiko no se achantó cantando a esa policía "aquí
colonial" que sigue torturando, aprovechándose de esa condición de poder,
para ser simplemente unos perros del sistema, y por supuesto, al colocarse esa
placa y por dinero, (como simples mercenarios esperando las órdenes del que les
paga, sin saber que su sueldo viene del pueblo al que deberían servir) se
convierten automáticamente en fuerzas opresoras del Estado, "…odiamos a
la policía, policía no…puta policía…".
La guitarra de Alejandro, más conocido como "er mejicano" siempre en
plena ebullición da soporte a una caña bestial, y mientras se subía de
volumen a causa de un bajo alto que desde los controles no bajaban, seguía
latiendo la caja y el bombo a un ritmo trepidante que Markitos controlaba, haciéndose
oír casi sin necesidad de altavoces, una auténtica bestia.

Algunos problemas técnicos en cuestión de sonido no influyeron para que todos
los grupos marcaran sus territorios musicales y los defendieran bien, como por
ejemplo Semper, otro de los grupos participantes, cinco componentes que dieron
una auténtica caña, con un rock metálico bastante contundente, y, por
utilizar un termino, bastante deportivo, sudaron la camiseta hasta el último
tema.

Por fin para mis oídos salía a escena la banda Fuera de Servicio, del que sólo
había escuchado en directo unos pocos temas, quedándome una pena enorme por no
haber oído más en su último concierto, y ahora puedo entender que tengan
tantos seguidores allá donde vayan, porque su música y su forma de ser la
reflejan en el escenario, siguen creciendo y entendiéndose como un grupo unido,
la formación va en un in crescendo de compenetración, garra y fuerza.
Sus temas propios adquieren consistencia como por ejemplo "Tierra
Molida", ya que después de haber escuchado este tema anteriormente, me sonó
mucho mejor, lo que de algún modo advierte que subiéndose a muchas más tablas
se pueden convertir en un grupo profesional de peso.
Además escuché la voz y el violín de la mano de Laura López, que pedazo de
voz y talento tiene, y es que me vuelvo a repetir con ella, pero es que me duele
pensar que el Rock Canario no termine de despegar siendo más conocido allende
los mares, sobre todo teniendo en cuenta estrellas de esta talla.
También quiero destacar a Vero, una joven bajista con un semblante demasiado
concentrado, a excepción de los cortes en los coros, ya que parece disponer de
la habilidad de marcar todas las notas con un crono perfecto.
Gocé también con José Castro, un guitarra solista que pulsa perfectamente
cada nota, punteos limpios y nítidos, pero es que su homólogo, Rayco, a la
guitarra rítmica, sabe vernos a todos desde el escenario, siempre
sonriendo, cantando y disfrutando con lo que hace, no sólo mira al que está en
primera fila, lo veo con su mirada entusiasta y de extrema complicidad acercando
a todos al espectáculo, haciendo partícipe, incluso, al personal más retirado
del escenario.
También ellos aparecieron con un cambio en la formación, esta vez era el batería,
Efraín, la nueva incorporación, un pive jovencísimo al que admiro y respeto
por la técnica y pasión que pone al tocar la batería, pero también porque
personalmente lo conozco y es un espléndido ser humano.
Lo que si demostraron todos es una ausencia de cobardía e innata improvisación,
ya que finalizado el concierto se les requirió un bis de un tema que no tenían
preparado, y en vez de salirse por la tangente y tocar uno del repertorio, se
atrevieron a entonarlo con su particular estilo, mereciendo el aplauso
agradecido del público.
Y todo esto lo disfruté gratis, que más se puede pedir en estos tiempos críticos
de inestabilidad acelerada, sólo puedo dar las gracias a otra noche de evasión,
donde el rock canario volvió a brillar, demostrando además, una calidad
elocuente y más que sobrada.