En Fuerteventura, abandonado a mi suerte

 

Eduardo Vera

 

A todos aquellos que se sumaron a la huelga y estuvieron arropados por sus compañeros, mi más sincera felicitación.

 

Deseo compartir con ustedes mi humilde experiencia, una huelga general desde la actividad turística en Fuerteventura:

 

El hotel en el que trabajo, varios meses después de mi comienzo todavía sigo sin saber quién es mi delegado sindical. A los nuevos nunca se les acercan los sindicatos o algún miembro del comité de empresa. Nadie se te acerca a presentar las credenciales.

 

Cuando la fecha de la Huelga General se pone formalmente, la alegría y la ilusión me invade pero sigo siendo cauto observando el comportamiento de mis compañeros y sobre todo el tablón de anuncios del Comité de Empresa. 

 

Al llegar una semana antes, pregunté a un compañero que tiene contrato fijo y lleva años trabajando en la empresa, le dije si va a haber alguna reunión de trabajadores que si sabía algo. Me contestó que no y puso como "pretexto" de no defender la huelga el que los sindicatos llegan tarde. Algo extraño puesto que la actividad sindical no se realizó ni temprano ni tarde, simplemente era inexistente de manera perpetua. 

 

Por fin llega el día de la huelga. Nunca se convocó ni se propició la participación democrática de los trabajadores en la empresa en la que trabajo, no existió una asamblea de los trabajadores para elegir si se defiende o no la huelga, o debatir la posibilidad de servicios mínimos.

 

Me acerqué el miércoles 29 por la mañana al hotel, todo estaba normal, excepto la puerta de personal que estaba más custodiada de lo normal y se contrató seguridad privada extra para la ocasión. Yo entré sin más problema y me acerqué a la puerta del Comité de Empresa. En los pasillos del interior del hotel estaba todo dentro de la actividad como cualquier otro día del año. En el tablón de anuncios no había comunicado "expreso" de la opinión del Comité de Empresa al respecto y postura sobre la huelga. La puerta estaba cerrada.

 

Me fui al centro de Puerto del Rosario, entré en Intersindical Canaria, sindicato al que estoy afiliado. Unos días antes les había llamado para recibir directrices y me comentaron que en Fuerteventura no apoyaban la huelga. Mantuve allí una conversación y regresé a casa. 

 

Finalmente, muy a mi pesar, entré a trabajar en el turno de tarde, al estar sin arrope y sin apoyos de ningún tipo, abandonado a mi suerte. Si voy solo a la huelga, seré: ninguneado, perseguido y estigmatizado. Sería como lanzarme a una piscina sin agua. La tristeza y la apatía es lo que me ha levantado el día después, una Huelga General sin huelga y sin general. Estoy absolutamente seguro que el Comité de Empresa, si le doy personalmente mi muestra de disconformidad, se lo meterá debajo del culo a mis jefes y los dueños del hotel. Este Comité de Comisiones Obreras es un monstruo infiltrado para anestesiar la actividad sindical... Toda una casa de citas.

 

Comienza a rondar por mi cabeza la posibilidad de volver a emigrar, estoy pendiente de algunos asuntos... Todavía no estoy seguro pero de seguir así todo en mi traumática experiencia en Canarias, concretamente en Fuerteventura; aun siendo un Canario Titulado Universitario en el motor de la Economía Canaria "Turismo", tendré que hacer las maletas.

 

Cataluña es un lugar que está adquiriendo inquietudes en mi mente. Ellos están a años luz de una lucha organizada por defender derechos de todo tipo.

 

Quienes estuvieron en la huelga codo con codo y defendidos por los suyos, pueden sentirse muy orgullosos porque es así como se evoluciona positivamente en la historia de la humanidad.

 

Un abrazo a mis compatriotas Canarios.

 

30 de septiembre del 2010