La comarca de Abona
María
García Bello
Arico es uno de los
municipios que forman la Comarca de Abona, que se extiende desde el borde de
Las Cañadas, con sus muchos barrancos: El Río, El Dornajo, Tamadaya,
Las Hiedras, Madre del Agua..., con su vegetación de pinos, pasando por las
medianías: zona de pueblos, cantería, arquitectura, uvas, papas, iglesias,
pasando por un paisaje lleno de pumitas o zahorra, que tiene multitud de
formas, de color blanquecino, lugar para cabreros, para el cultivo del tomate,
y ahora para el aprovechamiento del viento y el sol en energía. Así llegamos a
la costa, lugar de tabaibas, cardones, acantilados, calas, pueblos marineros y
playas. Sí, de playas, porque fue en la playa de la Punta de Abona donde
cuentan los historiadores que en el mes de septiembre del año 1722, un año
después de que se produjera el saqueo por piratas de la ermita de Nuestra
Señora de las Mercedes de Abona, en la Punta, unos pescadores encontraron su
bella imagen en la arena; era pequeña, estaba sin color, quizás por la sal,
tenía taladrada la peana y la cabeza, pero no había corona (así dedujeron que
en algún lugar la habían adorado antes). Se consideró un hecho sobrenatural que
el mar trajera otra imagen tan bella y del mismo tamaño que la Virgen de la Luz
o de las Mercedes de Abona o de Tajo.
Fue trasladada a la
ciudad de La Laguna para restaurar el color y esto duró muchos años hasta que
el párroco Nicolás Valladares decidió restaurarla él mismo en el año 1742,
siendo los colores el rojo y azul, símbolo de María. Pero pasaron 39 años,
durante los cuales se terminó de edificar la iglesia actual, para que se
instalara la imagen en la iglesia de San Juan Bautista, el 27 de mayo de 1761.
Cuando la encontraron,
la llamaron Virgencita del Mar hasta 1835, momento en que desapareció la Virgen
de las Mercedes de Abona en el incendio de la ermita y recibió el nombre de
Virgen de Abona. Hubo una cofradía para fomentar el culto y llegó a ser muy
importante esta devoción mariana en todo el sur de la Isla, creando con ello
rivalidad entre pueblos para atraer las más famosas romerías candelarieras e incluso hubo un pleito interparroquial, ya
que coincidió con la desaparición de la Virgen de Candelaria y la de la Virgen
de las Mercedes de Abona, quedando sólo la Virgen del Socorro y nuestra imagen.
El 20 de abril de 1961
se le concedió el título de Alcaldesa Perpetua. Por tal motivo, fue llevada en
romería por todas las iglesias del municipio, lo que se sigue haciendo cada
cinco años. También tiene el título de Patrona del Sur de la Isla concedido por
todos los ayuntamientos de la Comarca. Se hace mención de un primer regalo
-unos pendientes de oro-, de una urna barroca, de unas antiguas andas de madera
y de las actuales, de estilo rococó, y que se adornaban con exvotos en chapa de
plata ofrecidos por peregrinos.
Fue viajera desde el
principio y ocupó varios lugares dentro de la iglesia. Desde hace cuatro años,
por motivo de la restauración de su templo, está en el antiguo cine Graline; hoy, nuestra iglesia, con todo el respeto que
guarda el lugar, el día 8 de septiembre se venera su imagen, con el color de
las flores, los mejores manteles y objetos de culto, así como de nuestros
corazones llenos de fe y amor, para después recorrer las calles, con oraciones,
con el sonido de la música y con el colorido de los fuegos artificiales.
Dando paso al final de
las fiestas con una ofrenda en su honor: de flores, poesías, cantos, bailes y
alimentos... Ella nos ofrece la sonrisa y ternura de su rostro, una vara de
azucena que simboliza el corazón inocente, la delicadeza, la elegancia y a su
hijo, que representa la esperanza.