DESDE
LA OTRA ORILLA DEL GUINIGUADA
SAHARA, SE NOS ACABAN LAS PALABRAS
Félix
M. Arencibia
La mañana hoy se ha
disfrazado de halloween. Este sol radiante que alegre
se muestra algo farsante. Parece volverse sin quererlo cómplice de los
poderosos codiciosos que están dispuestos a pasar por encima de la vida humana
y su integridad física. También sobre los más elementales derechos del ser
humano como la libertad de expresión, la dignidad, la justicia, el derecho a una patria libre… Además por encima
de los pueblos a autodeterminarse, a elegir su manera de gobernarse, a
organizar su economía… Hoy necesito expresar mi tristeza con un correo a un
amigo saharaui que vive en Canarias y tiene su familia en el Aaiún. Hola querido Salamu:
Las palabras atenazan mi
garganta a la hora de darte la condolencia por tus seres queridos y por lo que
sucede en tu patria saharaui. El apocalipsis parece
que se ha adueñado de todo, ha arrasado el campamento de la dignidad, las
calles de las ciudades y pueblos del Sahara como si fuera una polvareda de
fuego en forma de soldados y armas mortíferas, de enfrentamiento entre los
hermanos saharauis y marroquíes colonos. Los niños y ancianos son perseguidos e
intentan ser cazados como si fueran conejos. Salamu,
la barbarie se impone hasta límites muchas veces insospechados donde la
clemencia y la compasión no tienen cabida. El poder de la fuerza bruta pisotea
cualquier otra consideración humana con tal de conseguir los objetivos
económicos y estratégicos…
Todo esto, querido
amigo, en un mundo donde las llamadas “naciones civilizadas” se llenan la boca
con la palabra “democracia”. La tratan
de imponer a los demás o se la saltan cuando le conviene a sus intereses. Esa
“democracia” que predican está regida por la dictadura del dinero, por el
consumismo, el egoísmo y el individualismo, la ambición y la codicia. Las
opciones políticas que no logran ser subvencionadas por los bancos y empresas:
sus posibilidades de éxito son casi nulas. Los poderes económicos son los que
mandan y dictan las reglas del juego, los que dirigen los medios de
comunicación junto con los políticos.
Los partidos que se prestan a ello y los que gobiernan manejan la
propaganda institucional con el dinero del pueblo pero sin el pueblo. Este
dinero sirve para comprar voluntades en la prensa escrita, hablada, en la
televisión…
Mientras se agrede y
mata a tus hermanos saharauis, por cierto, todavía ciudadanos españoles, el
gobierno de España y su ministra sonríen y siguen poniendo paños calientes.
“Cuando las barbas de tu vecino veas mojar pon la tuyas a remojar”. Teniendo en
cuenta la sabiduría popular, a los canarios, al igual que a nuestros hermanos
saharauis, nos puede la metrópoli dejar también a los pies de los caballos de
un atropello parecido. La MINURSO bajo el mando de la ONU y que se encuentra
presente en el conflicto se hace cómplice del régimen marroquí. En la sede de
Nueva York llevan muchos años mareando la perdiz, postergando la justicia,
manteniendo desterrado a tu pueblo. Qué decir de Unión Europea que con su
silencio y apoyo a los productos de las empresas del régimen animan a dicho
régimen a ser cada vez más brutal. Ha llegado a tal grado de impunidad que se
atreven a silenciar y controlar toda la información, incluso atacando a webs y
blogs de las organizaciones amigas. La verdadera dimensión de la tragedia de lo
que está pasando en el Sahara se tardará bastante en saber. Ello por el apagón
informativo que ha realizado el régimen marroquí al que han permitido sus cómplices necesarios para
que actúe con el máximo despotismo.
Si España, la UE, la ONU
y EE.UU quisieran el problema se resolvería con
prontitud, pero no hay voluntad para hacerlo porque prevalecen los intereses
económicos y estratégicos de los grandes gigantes financiaros y su imperio.
Salamu, quiero recordarte los
versos del poeta canario Pedro García
Cabrera basados en una copla popular: “A la mar fui a por naranjas / cosas
que la mar no tiene / ¡la esperanza me mantiene!”. Sí amigo la esperanza nos
sostiene, la fe en el ser humano, a pesar de tanta crueldad e injusticia. Los
humanos solidarios, nuestra lucha, los que estamos por la vida, por los valores
humanitarios somos muchos y juntos nos volvemos fuertes. Ganaremos como en
otros muchos casos: con nuestro trabajo solidario por la justicia que merece tu
pueblo, otros humanos y otros pueblos.
¡Mis condolencias! ¡Un abrazo, amigo!