AGROISLEÑA, SU HISTORIA Y SU
CONFISCACIÓN (II)
Andrés
García Montes
Actividad de Agroisleña en Venezuela
Esta gigantesca
empresa es con mucho la más importante en su especie que tiene Venezuela, no
sólo en la comercialización de múltiples productos, sino también en la
fabricación, mezcla y creación de gran cantidad de insumos que consume el agro,
pues ya dijimos que exporta para toda América Latina, pero aquí nos vamos a
referir a su principal centro de acción que es Venezuela, tal como lo denota
algunos datos que a continuación expongo.
Se habla de entre 80 y 86 puestos de venta con sus
almacenes y equipos distribuidos en lugares estratégicos del país, donde se
comercializan no menos de 380 productos agrícolas, estimaciones serias hablan
que de una u otra forma controla y abastece al 70 por ciento de los insumos
agrícolas que absorbe el mercado nacional, algo muy importante es tomar en
cuenta que tiene capacidad para almacenar en silos de su propiedad miles de
toneladas de alimentos, estimados entre el 35 y 40 por ciento de la capacidad
nacional, ejerce un absoluto control del 95,88 por ciento de la importación de
la semilla de la cebolla, el tomate y el pimentón, controlan entre un 30 y 35
por ciento de la venta de semilla de cereales y oleaginosas, también controla
en un 60 por ciento la capacidad de mezclado de los fertilizantes elaborados
por la Petroquímica nacional, entre otros aspectos que dan una imagen del
tamaño e importancia de esta empresa.
Como es lógico, una empresa de esta magnitud por
fuerza tiene que mantener estrechas relaciones con los grandes consorcios que a
nivel mundial suministran las materias primas con que Agroisleña
produce muchos de esos insumos agrícolas que vende, un técnico especializado en
esta área, publica el siguiente trabajo en el Diario VEA del día 11-10-2010 el
cual dice: “…Agroisleña
ha venido cometiendo serios delitos contra la salud humana y animal. Sus
productos contienen recetas venenosas que provienen de las mafias del agronegocio como la Monsanto, Agroevo,
Sygenta y otras transnacionales perversas. Para esa
gente el ser humano y lo que le rodea es solamente una mercancía, nada más, no
tienen escrúpulos ni ética que los enmarque en el respeto a la vida y al
ambiente. En la ciudad de Bhopal, India ocurrieron derrames mortales de
insecticidas que llegaron a la población el 2 de diciembre de
1) GRAMOCIL,
agroquímico calificado por ellos como “altamente tóxico” 2) BASAMID,
desinfectante de suelo. “es tóxico para cualquier planta. Tomar precauciones
para que el producto no sea arrastrado por el agua a cultivos conlindantes” y me preguntó: ¿Qué pasa con los cultivos en
colinas cuando cae la lluvia y arrastra esos tóxicos? 3) FAXTENX45
“coadyuvante. Se dispersa en agua pero no es soluble en ella” ¿Y qué pasa
cuando esas partículas llegan a el agua que va a los ríos y sistemas potables?
Este envenenamiento causas enfermedades que nuestra ciencia médica desconoce en
detalle. 4) CARBODAN “insecticida agrícola, altamente tóxico. Al aplicarlo es
absorbido por las raíces y se incorpora al suelo. Sin comentarios.
¿Y qué decir del glisofato, disfrazado como Round-up que no se degrada
cuando es depositado en la tierra? ¿En cuáles productos que vendía ese
oligopolio al campesino se encuentra ese veneno letal que tanto daño ha causado
en el mundo africano y americano desde México a la Patagonia?
El Gobierno debe
examinar cuidadosamente todos los productos que esa gente inescrupulosa
distribuía en el territorio nacional porque nuestra salud está seriamente
amenazada desde hace varias décadas y ya es hora de tomar acciones contundentes
como parte de la política sanitaria y ambiental que pregonamos.
¿Cuántas muertes y
malformaciones en niños tienen en su conciencia Agroisleña?”
Esta denuncia es sólo una más entre las muchas que se
han hecho desde hace años, entre ellas investigaciones realizadas por
universidades nacionales sobre enfermedades, deformaciones de niños en
gestación, incremento de defunciones, incapacidades, entre otras, atribuidos a
los tóxicos agroquímicos cuyos males son más frecuentes en las zonas de mayor
actividad agrícola, como el valle de Quíbor en el
Estado Lara, un valle árido y desértico que los
canarios convirtieron en un vergel de producción, la llamada Mesa de Guanipa en el oriente del País, el Estado Mérida en los
Andes con sus fértiles campos. Recientemente el movimiento ecológico Bolívar y
Martí, denunció que en la zona de Carayaca, existe una cantidad de familias con
claros síntomas de intoxicación de carácter irreversible, muchos con
discapacidad por la absorción de estos peligrosos químicos que vende la empresa
Agroislena.
Esta es una pequeña muestra entre las numerosas
denuncias que se han realizado. Desde hace algún tiempo han circulado versiones
que el gobierno le ha llamado la atención a Agroisleña
sobre los tóxicos que le venden a los agricultores y también sobre lo caro que
vende los insumos agrícolas que con trato preferencial le vendía la
petroquímica nacional, ya que son productos derivados del petróleo como la ulla, abonos y fertilizantes y que contribuía a incrementar
los costes de producción y a elevar el costo de la vida y el proceso
inflacionario. La situación era tan escandalosa que productos que la
petroquímica le vendía a 14,30 Bs. el saco de
Hace tiempo que se le viene criticando al gobierno por
parte de investigadores particulares y universitarios la indeferencia y lenidad
con que las autoridades tratan el uso de venenos y tóxicos empleados en el
agro, pues hay denuncias que productos altamente letales prohibidos en los
países que los producen y en Venezuela, son adquiridos por empresas nacionales -Agroisleña entre ellas- se le cambiaba el envase y etiqueta
y se usan libremente con sus nefastas consecuencias. Eso si, dejan elevadas
ganancias a los infractores.
Aún rechazando la imagen de parecer parcializados en
el problema planteado, me veo obligado a plantear al estimado lector lo
siguiente: ¿Después de la información expuesta, que espacio queda para dudar
del papel que han jugado y siguen jugando los grandes consorcios fabricantes y
distribuidores de los indispensables insumos agrícolas, para obstaculizar e
impedir que los países dependientes logren la soberanía alimentaria para que el
Colonialismo siga manteniendo su asesina hegemonía?
Agroisleña y su Confiscación
Es necesario aclarar que la situación en Venezuela
sobre la Soberanía Alimentaria a partir de la década del 90 del pasado siglo,
cuando el impulso que le dio el isleño inmigrante comenzó a decaer por razones
obvias, llegó a situaciones alarmantes, pues de cada bolívar que en alimentos
comía el venezolano, 80 céntimos era importados, esta fue aproximadamente lo
que en ese determinado aspecto heredó la Revolución Bolivariana, ello era el
producto de una gran constelación de factores, la dependencia del petróleo, las
masivas emigraciones del medio rural a los centros urbanos, la tenencia de la
tierra en manos de pocos terratenientes, el deplorable medio ambiente para la
vida en las zonas rurales, los elevados precios de los insumos agrícolas
(abonos, fertilizantes, agroquímicos, venenos entre otros).
Como es obvio, la conquista de la soberanía
alimentaria es cuestión de vida o muerte para el proceso de cambio y
transformación en que está empeñada la sociedad venezolana, no es exagerado
afirmar que quizás del conjunto de variables que exige la conformación y
solidez del proceso que se vive, éste sea de los primeros, de forma que los
encargados de dirigir la Revolución están en la obligación de tomar todo un
complejo conjunto de medidas que de una u otra forma tocan y chocan con fuertes
y poderosos intereses.
Sin embargo, todo parece indicar que las razones que
amparan la medida tomada por el gobierno venezolano no sólo es legítima y
ajustada a derecho, sino que consciente o inconscientemente y en alto grado,
fue provocada por los mismos que hoy se presentan como víctimas, ya que sus
actos tal como lo hemos dicho estaban dirigidos a obstaculizar el que el país
alcanzara la soberanía alimentaria, sumada a esa política que el Colonialismo
ha trazado a nivel mundial.
Los alegatos que esgrimen tanto los perjudicados como
sus aliados, son tan pobres e insostenibles que no soportan el más elemental
análisis crítico que se le quiera hacer, al mismo tiempo que se convierten en
armas para el gobierno, lo que bien puede ser interpretado como una
autodenuncia.
Acusan al gobierno de estar acabando con la propiedad
privada, que le ha robado su propiedad, que más de 1.500 trabajadores, se
quedan en la calle condenándoles a ellos y sus familias al hambre y la miseria,
que la medida de expropiación acaba con la agricultura en el país, que los
inversionistas no vendrán a invertir en Venezuela lo que paralizará la
economía, entre otras cosas.
Con sosiego y contundencia el gobierno le contesta: en
cuanto a la propiedad privada todas las constituciones del mundo contemplan la
figura de expropiación por utilidad pública o defensa de la sociedad. El
Gobierno les pagará a los socios de Agroisleña el
valor de la empresa, previo la evaluación de todos sus bienes por un equipo de
peritos evaluadores. Los trabajadores de Agroisleña
seguirán en su trabajo si así lo desean, sólo se les pide cumplir con su deber.
Causa risa el oír decir que se acaba la producción agrícola en el país cuando
de ahora en adelante los productores van a tener, tal como luego veremos, mucho
mejores condiciones para el desarrollo de su trabajo. En cuanto a los
inversionistas plantean que el país no está interesado en ese tipo de
inversionistas que vengan a violar las leyes, los contratos, exploten al pueblo
y ganen gruesas sumas de dinero que se llevan luego para el exterior. Entre
otros aspectos así se desarrolla la controversia en el campo interno.
Medidas que han
generado la Confiscación de Agroisleña
Una institución del tamaño e influencia de Agroisleña, ante la drástica medida tomada imposible que no
genere expectación, temores, inquietudes, pues son muchos los intereses que
toca y las preocupaciones que despierta en algo tan sensible e influyente como
la producción de alimentos, por tanto, se han visto manifestaciones a favor y
en contra de la medida, donde las confusiones, malos entendidos y los bien
definidos intereses políticos e ideológicos han jugado y siguen jugando su
papel, en algo tan delicado y fundamental, el gobierno ha tomado en forma
rápida y consciente, toda una serie de medidas dirigidas a que la empresa siga
funcionando normalmente, para lo cual ha nombrado comisiones de expertos que en
conjunto con los administradores y técnicos anteriores se están haciendo cargo
del proceso de administración, almacenamiento, venta y suministro de todos los
productos que requieren los productores, tratando de conservar en lo posible,
el proceso administrativo en toda su complejidad. A este primer paso se le ha
dado la importancia debida, consciente del papel que juega en la normal marcha
de la empresa y la garantía de que el proceso productivo no sufra distorsiones.
También de forma inmediata los encargados de estos cambios de acuerdo con el
gobierno y en boca del Presidente para darle mayor credibilidad y firmeza en su
conocido y muy oído programa dominical -Aló Presidente- anuncia un conjunto de
mejoras no solo amplias y significativas, sino que entró en vigencia desde el
momento en que el Gobierno se hizo cargo de la dirección de la empresa.
Juzgue amable lector, cómo puede disminuir y menos
liquidarse la producción agrícola con las siguientes medidas: si mal no
recuerdo el domingo 10-10-2010, el presidente se expresó así: “Agropatria (nuevo nombre de Agroisleña)
ofrecerá productos agrarios con descuentos del 40 al 60 por ciento, en relación
con los precios que tenía la empresa Agroisleña”.
Con relación a los insumos que produce la Petroquímica
y que son derivados del petróleo, el jefe del Estado autorizó reducir en un
49.3 por ciento el precio de 12 fertilizantes, en un 43 por ciento el precio de
260 agroquímicos, el 41,7 por ciento el precio de la caraota, maíz y arroz,
aclaró que mientras Agroisleña vendía el kilo de
semillas de caraotas en 9,20 Bs. a partir de aquel momento se vendería a 6,52
Bs. también manifestó que Agroisleña vendía el kilo
de arroz a 4,11 Bs. mientras que su nuevo precio es de 1,90, también manifestó
que el saco de
Este conjunto de medidas, que sólo es el inicio, como
bien puede observarse va dirigido no sólo a incrementar la producción y mejorar
la calidad de vida al pueblo venezolano, ya que el costo de los alimentos será
más accesible, al mismo tiempo que habrá un mejor control sobre los tóxicos, lo
que se traducirá en salud y bienestar para la sociedad venezolana, al mismo
tiempo que un trato más justo y ponderado al equilibrio ecológico.
Hasta ahora estos son los hechos con toda su crudeza,
al margen de la respetable libertad que cada individuo tiene de formarse su
juicio y emitir su parecer, pero la
verdad es una sola y tarde o temprano
terminará por imponerse.
Capítulo anterior: Agroisleña, su historia y su confiscación (I)