El agua y la sabiduría popular
Wladimiro
Rodríguez Brito
La pasada semana, la
naturaleza nos ha dado una lección y nos ha recordado lo poco que sabemos de
nuestro territorio, y lo que es peor, lo mal que tratamos la sabiduría popular,
porque ya dice un proverbio popular: cuando del Este llueve las piedras
mueve. Aunque parezca contradictorio, la borrasca entró por el Suroeste y
el anticiclón que estaba sobre las islas orientales y África hizo que
retrocediera y entrase de Noreste.
Hagamos una breve
descripción del fenómeno para entender lo sucedido. En el Valle de La Orotava
entró del Noreste y descargó
Otro factor importante
en dicho episodio fue la falta de lluvia en todo el otoño, lo que ha provocado
una carencia de cobertura vegetal, y en consecuencia, una mayor capacidad para
la erosión, sobre todo, en los suelos labrados, faltando en la mayoría de los
casos prácticas de antaño ahora olvidadas, como el mantenimiento de tornas o
sangradera en las huertas cultivadas, setos o vallados con vegetación en los ribanzos o ribazos, o bien levantamientos de pared en las
nuevas huertas sorribadas, etc. Nuestra orografía y
sus pendientes y un territorio densamente poblado hicieron el resto.
Es posible que la
memoria histórica contribuya a un mejor uso del territorio. Tanto en la riada
del 31 de marzo de 2002 en Santa Cruz, como ahora en el Norte de la Isla, hemos
de analizar situaciones que salen mejor paradas, como son Igueste
de San Andrés, que apenas afectó a las viviendas el 31 de marzo. Posiblemente
en este caso hubo un mayor respeto a los consejos de los viejos del lugar a la
hora de ubicar las viviendas en la vera del barranco. Sin embargo, ¿se produce
dicha situación en La Guancha? Los guancheros, que sufrieron el aluvión del 7 de noviembre de
1826 con más de 57 vidas por la riada, tal vez aprendieron a localizar el
pueblo en el núcleo más alto protegido de los barrancos.
Ahora nos toca
analizar el puente de la autovía del Norte, a la altura del pueblo de San Juan
de La Rambla. Debemos plantear si es el adecuado para un barranco que nace en
la Fortaleza a
En todos los casos,
hay que señalar que tenemos
Por lo tanto, la
naturaleza nos obliga a ser más humildes y responsables. Los barrancos los
limpiaba antes la actividad humana y, aún así, daban problemas, como ocurrió en
1826, cuando murieron unos 300 vecinos de la Isla con una población que
seguramente no era ni el 10% de la actual. Pongamos como ejemplo lo que ocurría
con los arundo dónax
cañaverales. Antes los limpiaban los campesinos para múltiples usos, incluidas
las cañas para pescar, y ahora las compramos en las tiendas de deportes y
demandamos que papá o mamá Administración barra los barrancos cada mañana.
Todos somos hijos del
medio ambiente y ahora parece que sólo nos valen unas leyes hechas con una
cultura de despacho para gestionar la naturaleza, con unos supuestos defensores
que ignoran gran parte de lo que ocurre en el territorio y que ponen
limitaciones al levantamiento de una pared, o incluso a la eliminación de
vegetación por planteamientos supuestamente proteccionistas, como de hecho nos
ha ocurrido hace poco, con el corte de tabaibas, como plantas protegidas de
la flora vascular. Aprendamos la lección, ya que, aunque algunos no lo crean,
hemos tenido mucha suerte en esta ocasión.