¿Es segura nuestra alimentación en Canarias? (I)

 

 

La producción del sector primario en Canarias apenas da para abastecer al 25% de la población, en nuestro archipiélago tenemos que importar la mayoría de los productos alimentarios básicos de primera necesidad por que hemos abandonado la agricultura y la pesca, para ir a comprar a esas grandes superficies que nos han metido a presión en nuestro frágil sistema político.

 

El transporte y posterior almacenamiento de mercancías alimentarías, hacen que estas corran riesgos de deterioro y se conviertan en un grave riesgo para la población, como ya hemos podio apreciar en algunos núcleos de nuestra región donde ha habido intoxicaciones masivas de personas, por el precario manejo o quizás por  el estado  de algunos productos alimenticios.

 

Existe un hecho diferencial de las Islas respecto de la Unión Europea, (también negativo para nosotros como no podía ser de otra manera) y es que  la FAO (organismo de las Naciones Unidas que se encarga del control de la alimentación de todo el planeta) en términos de seguridad alimentaría establece: que un país, región o lugar donde sea posible, se debería de  producir entre el 50 y el 60% de su consumo de los productos básicos de primera necesidad.


En nuestra comunidad autónoma, (aunque no todo el territorio de nuestras islas tiene las mismas particularidades), tenemos tierras de labor productivas para equipararnos a los parámetros que indica la FAO de sobra, y no se puede entender, ni hay quien lo explique (a no ser que manden al señor Berriel, que lo explica todo con una asombrosa clarividencia), como estamos viendo, que  teniendo aguas de excelente calidad y unas tierras mineralizadas por la naturaleza con condiciones optimas para todo tipo de cultivos, las tengamos abandonadas, lo cual dice ya mucho de nosotros mismos.

 

Desde hace décadas lo que se ve en el panorama canario no es otra cosa que fincas que no están produciendo si no malas yerbas, esperando a ser recalificadas para especular, como ocurre por ejemplo en una buena parte de la costa del valle de la Orotava en Tenerife,  donde cada vez que hay elecciones muchos propietarios se reúnen con las distintas formaciones políticas para intercambiar sus pareceres, que no son otros que los ya descritos en anteriores párrafos.

 

Como consecuencia de este modelo de abastos que se ha creado en Canarias por una clase política absolutamente irresponsable y dicharachera,  LA SEGURIDAD ALIMENTARIA de las Islas es pésima, y la alimentación en Canarias se encuentra además entre las más caras de España, pero si además la comparamos con el precario poder adquisitivo de los ciudadanos isleños, seguramente sea la más cara no ya  de España, sino de toda Europa.

 

Las políticas agrícolas del Gobierno canario desde el año 2001, que fue la fecha en que entró en vigor el programa denominado Poseican, (que es el instrumento que se debe encargar de la actualización constante de los precios del abastecimiento de las Islas a los  precios internacionales) se han dedicado exclusivamente a garantizar las condiciones de los cultivos de exportación, no cumpliendo con la totalidad de los objetivos para los que fue diagnosticado, y saltándose importantes puntos en el organigrama que estaba previsto, sobre todo en el concepto de la producción para el abastecimiento interno con garantías de mejor calidad y en consecuencia de salubridad.

 

Con todo esto nos encontramos con que el autoabastecimiento alimentario  brilla por su ausencia, de hecho se ha venido dedicando mas de la  mitad del porcentaje que las demás regiones ultra periféricas destinan a incentivar la producción agropecuaria local de entre los fondos europeos recibidos al efecto, y se ha optado irresponsablemente y con fines totalmente comerciales y especulativos, a derivar el resto (más del setenta por ciento del famoso Poseican) a financiar importaciones alimentarías, ¿si no como se puede explicar que un rioja producido a miles de kilómetros y de comparable calidad a nuestros caldos pueda costar un 50% mas barato?, ¿o que una conocida empresa nacional de origen Valenciano, este subvencionada en por su propia comunidad autónoma, con importantes sumas de dinero, para que se vendan los productos de su comunidad? ¿Cómo es posible que a estas empresas que aquí proliferan a toda pastilla, nuestros gobernantes no les hayan puesto también condiciones para introducir los productos  canarios a estas grandes o medianas superficies que lo arrasan todo, que destruyen nuestra agricultura, nuestra economía, nuestro territorio y a nosotros mismos, se les otorgan estos privilegios, mientras que hay sectores agrícolas que se les prohíbe hasta el riego de sus cultivos, para dedicar el agua nuestra a regar campos de golf y llenar piscinas o regar jardines?

 

Pues la respuesta no puede ser otra, que el mercantilismo político, de personajes que no ven mas allá de sus narices, sin ninguna visión de futuro, pero que si han visto en este desarrollismo, la formula para crear puestos de trabajo, y enchufar hay a todos aquellos compromisos que les ofrecieron un puestito de trabajo, optando egoístamente por formulas cuantitativas y no por las formulas cualitativas.

 

Estos personajes de la farándula política  siempre han negociado en este delicado sector, pensando tan solo en si mismos, dejándose llevar por esos ejecutivos que visitan nuestras instituciones, los cuales les han garantizado una cantidad de puestitos de trabajo para su prole política.

 

Han estado  poniendo a nuestros jóvenes y su futuro a los pies de unas multinacionales en unos casos y nacionales en otros, donde tan siquiera se ha permitido el sindicalismo, y en consecuencia, nuestros jóvenes trabajadores están siendo mal explotados y mal pagados, por culpa de unos políticos egocéntricos, que aun a sabiendas muchos de ellos de que no dan para mas, (y tiempo han tenido de demostrarlo), siguen empeñados en agarrarse al poder, a aunque sea a consecuencia de la salud y el futuro de su pueblo.

 

* Seguiremos con el tema en las próximas semanas, al que por su delicadeza e importancia dedicaremos algunos capítulos más.

 

Los Verdes de Canarias