Al pairo

 

José A. Infante Burgos

 

Y con un grito enfilarán la proa hacia la libertad y podremos hacerle el cuento a nuestros hijos y nietos, de cómo fue que Caperucita estuvo secuestrada, porque los blandos y los cómplices siempre le abrían la puerta".

Parece que no se mueve ni una hoja. En lo que respecta al clima, el calor abrumador, de pachorra ancha, incita hasta a los lagartos a guarecerse a la sombra. Horroroso. No hemos sufrido demasiadas veces temperaturas superando los cuarenta grados en medianías y agravándose, con lo que, nunca mejor dicho, se denomina calma chicha -estado del mar en que el aire está en completa quietud: "Aprovecharon la calma chicha para salir con la motora"-. Puede tener todas las interpretaciones que se quiera, pero "calma chicha" es la bonanza que presenta temporalmente el Océano Atlántico, durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre de todos los años.

Pero en economía está sucediendo igual. Es lo mismo, cambiando calor por crisis y viento por activación. Estamos al pairo, en calma chicha. La mayoría de los expertos mundiales están asombrados de la quietud del panorama. No se mueve ni una hoja, aun con todas las medidas y dineros aplicados para que el corazón económico empiece a latir. Se ha endeudado a medio y largo plazo la mayoría de los países empeñados en salvar los sistemas financieros y dar liquidez al sistema, y el sistema ha espesado la liquidez y no llega a ser consumo. Todo está parado en la economía libre -quitando funcionariado público y privado, pobres, parados y reventados-, con un frenazo de desaceleración acelerada (cierto que desacelerándose) en todo el mundo, afectando a la confianza del cangrejo que ya no sabe si va pa'lante o pa'trás.

Hasta el momento, determinadas variables funcionaban ligadas. Se enseñaba en las facultades y eran conceptos automáticos. Me bajo los pantalones y se me ven los calzoncillos. Los intereses bajaban e inmediatamente la bolsa subía, por ejemplo. Ahora, una leche. El peregrinar del mercado de valores no mantiene pautas; ahora está subiendo porque el desplome absoluto del valor de arrendamiento del dinero no da otro margen a los ricos más que comprar gangas.

Hacienda devolvía pronto y la gente consumía más. Ahora, una leche. Daban las facilidades y subvenciones que dan hoy por hoy para comprar coches y se vendían a puñados. A espuertas. Ahora ni frío ni calor, ya veré.

El problema para los demás es que hemos bajado nuestro consumo y para nosotros es que no podemos consumir tanto. No hay cama pa'tanta gente, decía la buena de doña Celia Cruz, y con los bajos sueldos y las bajas expectativas de negocio mejor no hacer demasiadas previsiones.

La economía española sigue presa del desplome del consumo. Según el Banco de España, el Producto Interior Bruto cayó un 4% en el segundo trimestre del año respecto al mismo periodo de 2008, pero en comparación con el primer trimestre el ritmo de caída "fue más contenido", con un descenso del 0,9%. Tal y como afirma en su último boletín, las principales razones de esta contracción son, una vez más, la caída en un 6% de la demanda nacional -tanto del consumo como de la inversión-, que ha traído acarreada la "peor crisis" en la historia, según ha reconocido la propia ministra Elena Salgado.

Si el INE, que emplea más indicadores en sus cálculos, corrobora esta cifra el próximo 14 de agosto, se trataría de la cuarta caída del PIB en tasa intertrimestral, después de hacerlo el 0,2% en el tercer trimestre de 2008, el 1% en el cuarto y el 1,9% en el primero de este año; y del tercer descenso en tasa interanual tras el 0,7% y el 3% de los dos trimestres anteriores. En cualquier caso, ya supera las previsiones del 3,6% del Ejecutivo para el conjunto de 2009.

Dentro de la demanda, el consumo de los hogares sigue cayendo debido, principalmente, al "notable" deterioro del empleo, que se redujo el 6,8% en el último año, mermando las rentas salariales de las familias, a pesar de que durante los últimos meses está registrando caídas menos acusadas.

Pero puede pasar que "un día cualquiera, los tripulantes del barco en calma chicha sientan el empuje de la brisa, que es muy seguro y que no vendrá del Norte, ni del Sur, sino del empuje de las capacidades y riquezas. Y con un grito enfilarán la proa hacia la libertad y podremos hacerle el cuento a nuestros hijos y nietos, de cómo fue que Caperucita estuvo secuestrada, porque los blandos y los cómplices siempre le abrían la puerta".

infburg@yahoo.es

 

http://www.eldia.es/2009-08-01/criterios/criterios8prn.htm