A mi amigo Agustín

 

   Agustín Padilla Fuentes, con cariño pienso en ti, en tu partida.

 

   Agustín Padilla Fuente, te saludo y te nombro mi abogado en el otro lado. Perdona, no te descojones. Un favor, amigo,  si te dejan desde allá, espero que no sea como en Guantánamo, desde tu privilegiado estatus, al otro lado de la luz, de la luminosidad; comunícate conmigo y dime si hace falta ser un meapilas, si es preciso dorarle la bola a Dios y a sus embajadores en esta puta tierra. Tú demostraste ser cabal con tus ideas y confío que estarás a su  vera. Espero que exista, lo necesito. De cualquier forma, seguiremos actuando con el corazón cansado.

 

   ¿Qué te puedo desear que nos divierta? Tal vez un chiste rápido.

 

   Agustín Padilla Fuente, con dolor, siento no gozar de tu encantadora presencia.

 

   Agustín Padilla Fuente, huelo tu buen humor.

 

   Agustín Padilla Fuente, te recuerdo con nuestro puro y nuestra copa.

 

   Agustín Padilla Fuente, no te olvides de este pobre abogadito que te aprecia. Por favor llama y si no tienes cobertura mándame un mensaje. Porfa. Espero que seas buen abogado, me defiendas y no permitas que descienda a los infiernos.

Hasta siempre, puntal.

     

Miguel Ángel Díaz Palarea                    

7 de marzo de 2009