Apasionante cultura canaria
José
A. Infante Burgos *
El otro día,
casualmente, en un programa televisivo, creo que de Canal 7 y cuando iba a ir a
pasear a la perra, descubrí una entrevista genial que para mi completa
satisfacción resultó ser de hora y media con una personalidad relevante de la
Universidad de La Laguna. Me quedé con las ganas porque dejó muchas
interrogaciones abiertas. Yo, no es que sepa nada de biología, soy economista y
tampoco sé mucho, pero me gusta aprender y este señor enseña lo que no está
escrito, tanto o más que un doctor en Biología, licenciado en Geografía e
Historia ULL y jefe de la Unidad de Botánica del Instituto Canario de
Investigaciones Agrarias (lCIA).
Ni paseé a la perra ni
me duché ni nada. Ya después más tarde. Allí me quedé plantificado y embobado,
oyendo a D. Arnoldo Santos Guerra, un palmero con casi un 20% más de medio
siglo, que tiene que patear un montón, y que trabaja actualmente en el Jardín
Botánico de Aclimatación de La Orotava. Entre sus áreas de investigación, ha actuado
sobre flora y vegetación canaria habiendo descubierto e incluso rescatado
varias especies, también sobre la mediterránea y africana. En los últimos años
opera sobre biología molecular con varios equipos norteamericanos, para el
conocimiento del origen y evolución de la flora macaronésica
en relación a los continentes próximos. Otra línea abierta en su trabajo, con
varias publicaciones, trata sobre la historia de la investigación botánica en
la Macaronesia, especialmente en Canarias. Cuenta con
más de 100 publicaciones en su haber, múltiples conferencias, participación en
congresos, etc.
Se extendió en veinte
mil cosas que es posible que por mi falta de ignorancia no interprete
adecuadamente, la voluntad es lo que vale: de un valle en el Bajo Atlas de Marruecos
en el que se han descubierto bosques de dragos, aparte de muchísimas
similitudes de todo tipo con esta tierra; de un castigado ejemplar que hay en
Tenerife y que probablemente todavía es más viejo que el de Icod
de los Vinos -yo también he caminado varias veces por esa zona y creo haberlo
visto-, que tiene unos ochocientos años y de cómo se conoce a la punta del
cuerno de África, por ahí por Somalia, en el Este del continente. Nada menos
que Guarafia, como Garafía
en el norte de La Palma, o Guadarfía -un puntal, que
fue un líder aborigen de Lanzarote, hijo de Zonzamas
y Fayna, que fue capturado primero por Berthin de Beneval y después por Gadifer de la Salle, consiguiendo escapar en las dos
ocasiones. En 1404 se pacificó ante la represión de Gadifer
y, visto lo visto, se convirtió al cristianismo. Se casó con la reina Aniaga.
Su hija Teguise contrajo matrimonio con Maciot de Bethencourt-.
De Madeira, de las
Azores, de que el Jardín Botánico de Tenerife es un bombón y el de la isla de
enfrente una virguería más moderna, de todos los naturalistas e investigadores
antiguos que han recalado, entre ellos Darwin, que, fondeado en la bahía de
Santa Cruz, no pudo desembarcar por la peste. De que hay constancias escritas
de que, como mínimo, se habló en el Valle de San Lorenzo Amazigh
-lengua guanche- hasta el siglo XVIII. De los arruí de La Palma o de los muflones
que se meriendan los endemismos, de la riqueza antigua del barranco de Martiánez y de lo poco autóctono que se había plantado
recientemente por los alrededores. De la isla de Socotora
o Socorra, con sus puntos de mayor altura situados en los Montes Haghier, a
De la laurisilva, de
los bosques del Mar Negro por ejemplo, de lo que queda en Canarias de estos
arbustos y árboles que dominaron la vegetación del viejo continente hace miles
de años, por cierto opinando que se conserva más riqueza de ese tipo en La
Palma que en El Cedro.
Habló D. Arnoldo de
una planta de origen canario utilizada ya probablemente en cultivos por los
romanos y trató sobre las investigaciones microscópicas y ultramicroscópicas
que se realizan para descubrir procesos celulares y moleculares sobre origen y
evolución.
* Publicado en el periódico El Día, sección CRITERIOS,
13-02-2011