Aprender de Venezuela
Vicente Llorca *
Ahora que El País descubre la deflación en la que vive esta
tierra y la lacerante crisis que padece Canarias, la más profunda de toda
España, recuerdo un artículo que publiqué el 10 de febrero del año 2001:
Venezuela también fue tierra de promisión. Hubo un tiempo en que
la república hermana sedujo al mundo. El boom económico que vivió la convirtió
en polo de atracción. Hasta allí emigraron cientos de miles de personas, muchas
canarias. (…) Había riqueza y el bolívar servía para sostener a muchísimas
familias, incluso a los que vivían más allá del mar Caribe. ¡Qué tiempos!
Venezuela era rica y vivía ricamente. ¿Y? La realidad fue que la
borrachera de riqueza sólo sirvió para «corromper el país por medio de un
sistema de subsidios, dones, prebendas, exenciones fiscales y privilegios»,
según palabras de Arturo Uslar Pietri. (…)
Y, claro, pasó lo que tenía que pasar. Acabó la bonanza y llegó
entonces la crisis. El bolívar se precipitó al vacío y de la época de la
riqueza sólo se heredó aquella sociedad sin referencias, un desequilibrio
social aterrador, una crisis político-institucional, un rechazo a los partidos
tradicionales después de tantos años de conchabeo y
ausencia de proyecto de futuro, una huida de los muchos que hasta allí
emigraron (…)
La tragedia venezolana debiera servirnos de enseñanza pues no en
vano no son pocos, al contrario son muchos, los paralelismos que entre aquella
realidad y la nuestra existen. Y a nosotros nos toca aprender
de lo que allí sucedió para evitarlo aquí.
Canarias vive hoy, proseguía el artículo del año 2001, tiempos de
bonanza, para muchos esta es ahora la tierra de promisión (…) se realizan
infraestructuras viarias milmillonarias, se subsidia
a cuanto se cruce en el camino, las sospechas de corrupción entran dentro de lo
cotidiano, la asintonía de los ciudadanos con los
responsables y partidos políticos crece por minutos y se diseña un futuro en el
que sólo vale el consumo (…)
Ahora bien, preguntaba entonces, ¿y cuando acabe la bonanza? ¿Qué
será de los acreedores que no puedan hacer frente al sin fin de obligaciones
contraídas, muchas de ellas alentadas por esta cultura promovida de consumo
desenfrenado, qué de los sostenidos por el clientelismo, qué de un sistema farisáico en el que ha predominado el mercado o el
compadreo? (…)
Estamos en el año 2009. Acabó la bonanza. La Canarias, que fuera,
como Venezuela, tierra de promisión, encabeza hoy la tasa de desempleo, duplica
su endeudamiento, es líder en fracaso escolar, su renta per
cápita está por debajo de la media nacional, la deflación es aquí más profunda
que en cualquier otra parte, tiene la cesta de la compra más cara de España...
Vista la realidad, se constata que el sistema económico sobre el
que se ha soportado esta comunidad, basado sólo en la construcción, el turismo
y el consumo, se ha demostrado insostenible. ¿Y? Nada aprendimos. Seguimos
oyendo el mismo guineo de siempre: el reto es activar un nuevo modelo
económico, diversificar la economía. Sólo palabras. Lo mismo que en 1983, 1992,
2001, etc, etc.
* Publicado en Canarias7, 22-11-2009