La autoridad del
maestro
Roger
Puede que porque sean
los hijos de aquellos revolucionarios del 68 hayan heredado la rebeldía, pero
lo que no se explica es lo de la mala educación. Ser padres tolerantes y
liberales no debe justificar nunca a unos hijos gamberros, que maltratan a sus
docentes. Hemos leído estos días en los periódicos verdaderas golfadas que perpetran los alumnos contra sus profesores.
El primer aldabonazo lo dio el defensor del Pueblo, Enrique Múgica, y ya lo
contamos aquí: "A los profesores hay que tratarlos de usted; y la culpa de
gran parte de los desmanes que cometen los jóvenes la tienen sus padres".
Completamente de acuerdo.
Sólo unas horas
después de que Múgica se definiera, leemos con pavor cómo un padre, en
En estos tiempos que
corren, con los hijos de los del mayo francés en las aulas, a los maestros es
preciso investirlos de autoridad. Y no estaría mal el apeamiento del
"tú" y el trato de "usted". Fueron los progres
los que se quisieron poner a la altura de los alumnos y esto no es posible. La
izquierda es muy aficionada a bajar el nivel en la educación y se equivoca.
Atrás quedan los
tiempos en que el profesor caminaba por los pasillos y todo el mundo se
levantaba de los bancos del recreo; y no digamos cuando entraba en el aula, con
el respeto con el que se le recibía. Es preciso, por el bien de la juventud,
recuperar esas formas y, sobre todo, esos valores. Es difícil en un país en el
que nadie respeta a nadie, pero sería bueno intentarlo con cierta contundencia,
si no queremos seguir creando una juventud descreída y maleducada. Todas las
acciones legales para devolver a los maestros y profesores su autoridad serán
bienvenidas. Y los propios alumnos lo van a agradecer. Que se les tienda una
mano para salir del infierno en el que están metidos, en un país en el que se
pierde más tiempo en cambiar de planes de estudios que en educar a los jóvenes
como es debido.