Bendita
lejanía
Rubens
Ascanio Gómez
Menos mal que les quedamos lejos, a trasmano casi,
cuantas gracias debemos de dar por estar a más de mil kilómetros del continente
europeo, porque si no lo tengo claro, algún municipio canario se hubiese
postulado para alojar el cementerio nuclear.
Si, parece una locura, pero debemos reconocer que
nuestras autoridades locales parecen moverse con el lema rapero de “todo por la
pasta” y en este caso parece que hay mucha. La verdad es que tengo escasa
confianza en el grado de cordura de los trillizos que dominan la vida política
de Canarias. Unos partidos que cuando algo se pone de moda se suman a ello con
entusiasmo, da igual su sentido o interés, son cosas que hay que hacer y punto.
Si se pone de moda el golf pues nada a hacer campos de golf donde sea, malpaís, zona de interés arqueológico, desierto... da
igual. Cuando le toca a los puertos deportivos tres cuartos de lo mismo, parece
que toda la población tiene su propio yate. Cuando de puertos industriales se
trata se parten la cara, hasta modifican los catálogos de protección de las
especies canarias si hace falta para construirlos. Con las nuevas pistas de
aeropuerto las que quieras, aunque otros aeropuertos de mucho mayor tráfico en
el mundo tengan incluso menos que los nuestros da igual, nosotros necesitamos
más en nuestra interminable oda al cemento.
Lo dicho, menos mal que con los volcanes, el turismo y
la lejanía ni se lo pueden plantear, que si no ya me imagino la de ruedas de
prensa y llamamientos a la unidad popular a favor del cementerio nuclear que se
hubiesen hecho. Si para colmo además hubiésemos tenido una candidatura en
Tenerife y otra en Gran Canaria sería ya la bomba, me imagino los editoriales
incendiarios llamando a la población a reclamar nuestra tajada de basura
radioactiva.
Desde luego que cosas como estas son las que le
convencen a uno, aún más, de la necesidad de apostar por modelos basados en las
energías renovables, que en la mayoría de ocasiones, tras un largo servicio
sólo dejan chatarra 100% reciclable. Podrán decir mil maravillas de la energía
nuclear, sin embargo tienen el “pequeño” defecto de que el más mínimo error se
paga durante milenios (si no que se lo pregunten a los ucranianos).
Definitivamente la energía nuclear, la gran apuesta de
los gobiernos conservadores de medio planeta, es un brindis a una tecnología
del siglo pasado que cada día está más desfasada. Tecnología especialmente
cuestionable porque genera unos residuos extremadamente peligrosos para los
seres vivos que tardan muchísimo tiempo en dejar de ser dañinos, residuos para
los que ahora el gobierno español busca sepultura.
Por desgracia, al margen de la ironía, Canarias,
usando la frase de moda, también ha cumplido con su cuota nuclear. En varias
ocasiones se ha denunciado el paso por nuestras aguas de barcos cargados de
residuos radioactivos de los países occidentales rumbo a lo desconocido contra
los que como pueblo no hemos podido hacer nada a parte de mirarlos pasar con
miedo. Al final queda claro que por desgracia las “brillantes ideas” de los
defensores de la energía nuclear, de una manera u otra, las pagamos todos.
* Miembro de Alternativa Sí se puede por Tenerife