¡Bendita la madre que parió a los que nos ponen
a parir!
Fernando
Gracia
Benditos los
chicharreros de esos cerca de treinta mensajes "msn"
que me han llegado a mi ordenador con gratitud por el esfuerzo de investigación
y por la lucha permanente por exigir, que en ningún momento es pedir, libertad
para un lejano Archipiélago atlántico como son nuestras queridas Canarias. Y
¡bendita la madre que los parió! A esos treinta y cuatro mensajes "msn" que han puesto a parir a mi intelectual, patriota
y director, don José Rodríguez Ramírez, y a este humilde servidor, por luchar
por la misma causa: la soberanía canaria y la capitalidad de Santa Cruz.
Cuando don José
Rodríguez Ramírez, bandera viva del patriotismo, luchador incansable y
digno heredero intelectual de ese poeta, escritor y periodista que fue don Leoncio
Rodríguez, cuya huella de obra ha quedado para la historia, me invitó a
escribir los domingos un "Criterio" en su "absolutamente
independiente" diario EL DÍA, me lo pensé mucho.
Me lo pensé porque, a
pesar de mis más de cuarenta años de profesional en la prensa escrita, radio y
televisión nacional, dudaba de considerarme digno de tamaño honor.
Era la primera ocasión
que se presentaba en mi vida profesional, de periodismo -yo vengo de la
denominada "prensa libre nacional", que no existe y es pura demagogia
política-, la oportunidad de escribir en un periódico como EL DÍA, totalmente
independiente, existencia algo milagrosa en estos tiempos, y por si fuera poco,
defensor de la causa más dañina, vergonzosa y humillante a la que puede
someterse un pueblo: a la esclavitud colonial, al reparto casi humillante de
"favores" y a las siempre interesadas intenciones de Borbón tras
Borbón y gobierno tras gobierno.
Y finalmente acepté, tamaño
honor, bajo el título genérico de un "¡Nosotros podemos!, porque
soy un soñador de los que piensan, mientras duermen, que las injusticias no
pueden ser eternas y Canarias no puede sucumbir bajo una larga crisis como la
que nos espera, equivocadamente cubierta en
Y por si fuera poco,
en estos momentos, con dependencia directa de un político como Manuel Chaves, personaje que tras su larga permanencia como
gestor máximo de
Esto sin olvidar los
mayores escándalos de corrupción urbanística y municipal de toda
Menos mal que nuestra
guapa portavoz de Coalición Canaria Ana Oramas,
dedicó los escasos minutos de defender al deprimido Archipiélago en su
comparecencia de las Cortes, en defender a Andalucía, y Chaves,
suponemos, le deberá el favor.
Retorno a los treinta
y cuatro mensajes insultantes, injuriosos, degradantes y, con la mano en el
corazón, le aseguro estimado lector/lectora que los que más me han dolido han
sido los reproches dedicados a ese patriota intelectual que es mi director.
He notado, es vicio
profesional, que muchos por su estilo de redacción pertenecen a profesionales
del periodismo, lógicamente amarillista, de la isla de enfrente, y no les he
devuelto el ataque, sino que, por el contrario, les he invitado, un próximo
día, a tomar un café y tratar de demostrarles lo equivocado que está el canario
españolista que prefiere vivir sometido. Yo no entiendo las "guerras"
con armas ni la violencia aún dialécticas, sino aplastando con la razón, porque
la razón, aunque tarde, siempre queda encima.
Un admirado periodista
como fue Larra dijo: "Un pueblo no es verdaderamente libre mientras
que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificado con ellas".
Y uno de los mayores filósofos y pensadores como Rabindranat
Tagore ha dejado escrito: "Engarza en oro las alas del pájaro y nunca
más volará al cielo".
La lucha, que con el
mayor de los esfuerzos mantiene jornada tras jornada EL DÍA, contiene un mensaje
claro y contundente: no continuemos siendo colonia española otra media docena
de siglos, los cuales, lógicamente, no viviremos, porque tras este largísimo
periodo de crisis que acabamos de iniciar, y donde tan sólo nos van a llegar
ideas estúpidas y "tiritas" para sanar nuestras sangrantes heridas,
vendrán otras encadenadas de crisis, posiblemente peores, porque el mundo
económico ha cambiado totalmente su sistema y de forma irreversible.
La siguiente
posibilidad está en que nos invada Marruecos, y las banderas con la luna ondeen
victoriosas sobre las terrazas de nuestros Cabildos.
¿Son en estas
circunstancias una locura, una desfasada e irreal imaginación, o una ofuscación
senil -como nos han dicho- defender el único y victorioso remedio que nos queda
para salvar, y con bienestar, nuestra patria canaria?
Las ofensas siempre
duelen, aunque lleguen de plumas de mequetrefes e ignorantes, y a mí,
personalmente, me han dolido las que han puesto en duda mi defensa de Canarias.
Y por si esta fuera mi
última colaboración con un Criterio les voy a contestar:
Hoy tenía previsto
publicar un texto bajo el título: "Si usted padece del corazón, no lea
este Criterio". Estaba dedicado a un descubrimiento sorprendente tras
unas largas jornadas de información en todo tipo de archivos, dura
investigación, y entrevistas a media docena de historiadores. Quería contarles
a la mayoría de canarios que lo ignoran que han estado en dos ocasiones al
borde del abismo total. Ellos, sus esposas, sus hijos, los ancianos?
Que hablamos mucho de
la terrible masacre de los padres de nuestros padres, los guanches,
del padecimiento extremo del Archipiélago durante
Lo siento, siento no
poder contárselo en esta ocasión, pero los ataques a ese hidalgo intelectual
que es don José Rodríguez y a mí me han obligado a cambiar el tema del
actual Criterio.
Defender desde mi
pluma a uno de los más ilustres canarios que, por suerte, nos queda, sería un
torpe atrevimiento. Todo el Archipiélago conoce su trayectoria, su hombría, su
inteligencia y su calidad humana, pero en cambio de Fernando Gracia sí
existe un marcado desconocimiento, y a partir de este momento contesto a
quienes en sus mensajes me han dicho cosas como estas: "¡Qué coño
defiende un peninsular a Canarias!"; "¿Quién le ha invitado a
sentarse en nuestra mesa, godo de la mierda"; "¿A qué partido
político pertenece para escribir dando consejos?"; "¿No se siente
ridículo siendo la voz de su amo?".
Los periodistas
tenemos un privilegio: poder hacer malabares circenses con las palabras sin
caer jamás en la mentira, y esto es lo que voy a tratar de hacer a partir de
este momento para contestar a todos esos "energúmenos" que no merecen
la santa madre que les parió.
Mi padre, el hombre
más bueno del mundo y un artista de la acuarela y la caricatura, que nunca pasó
a la historia porque su humildad no lo hubiera consentido, era un portuense de
la cabeza a los pies.
De niño, se sentaba en
una roca y sobre unas cuartillas dibujaba el ir y venir de las olas contra la
arena y contra las piedras de defensa del puerto.
Se pasó tantas y tantas
horas mirando el Atlántico que se le pusieron los ojos de un impresionante
azul, el azul del mar que es único.
Muchos años después
contaba a sus tres hijos: "El Atlántico, la mar, es lo único puro que
queda en el planeta porque no la habita el hombre".
Nuestro padre decidió
estudiar una carrera, y con la aceptación de mis abuelos viajó a Cádiz y se
matriculó en la facultad de Medicina.
A los tres cursos,
inducido por los compañeros, que la juventud todo lo puede, decidieron
trasladarse a la metrópoli y continuar la carrera en
Y llegó
José Carlos Gracia, con total imparcialidad, está hoy considerado como
uno de los tres retratistas más importantes de toda Europa.
Pasaron los años y
llegué al mundo yo, y mis pretensiones, mucho más modestas, fueron por los
caminos de los medios de comunicación, donde aún continúo.
Cinco años más tarde
nació nuestra hermana, Anchane, una poeta de
una sensibilidad impresionante que, dos años antes de fallecer, ganó uno de los
máximos galardones que se entregan en España: Primer premio de Poesía del
Círculo de Bellas Artes de Madrid del año 2006, y titulado "Lo perdurable
o el entierro de Borges ".
José Carlos Gracia retornó al Puerto de
Yo, desde mi
adolescencia, me he sentido humillado por la falta de soberanía de Canarias, y
por su sometimiento como colonia, y así lo he ido relatando en cada conferencia
dada en universidades europeas bajo el tema de "Libertad".
Hace varios años,
comencé a visitar a los más importantes intelectuales españoles para
implicarlos en la lucha de eliminar la última de las colonias españolas, y
visité a muchos, como Alberti, Cela, Borges, Pablo Picasso, María Zambrano,
Carmen Martín Gaite o Francisco Umbral,
con quien aparezco en la fotografía que ilustra este artículo, y donde, a lo
largo de tres horas, en su casa le rogaba que salpicara la idea de
"libertad para Canarias" en sus artículos. Desgraciadamente, poco
después cayó mortalmente enfermo, pero, salvo dos excepciones, todos ellos,
ilustres intelectuales, consideraron la valiente idea como necesaria, y
prometieron incluir el mensaje cada vez que tuvieran oportunidad. Yo luchaba
por Canarias.
Quiero dejar patente
que no me encuentro afín a ningún partido político, ni de derechas ni de
izquierdas, tampoco a un sentimiento republicano, ya que si la monarquía
prácticamente no existe más allá de la "prensa rosa", no tendría
ningún sentido hoy la república. Tampoco puedo defender que soy "apolítico",
porque es algo que no existe, pero sí un defensor de la libertad y de la
justicia, las dos causas por las que después de seis siglos continúa sufriendo
mi querida Canarias.
El camino por defender
la soberanía del Archipiélago me ha ocupado, bendito sea el tiempo, casi media
vida. ¿Merezco que se me trate como extraño, como peninsular o como godo a
estas alturas por canariones e incluso algún chicharrero?
No quisiera cansarles
con este Criterio, que a lo mejor es el último. Les contaré: nunca me han
dolido prendas por defender la verdad, que en mi propia casa, en este valiente
periódico que está convertido en bastión de la razón, también me he sentido
extraño por determinadas figuras. He presentado cinco libros en Tenerife, y a
todos los actos he invitado, por escrito y telefónicamente, a una de las plumas
más brillantes y leídas que componen su equipo de Criterios, pues no sólo el
personaje no acudió a ninguno, sino que ni siquiera se disculpó con un simple
resfriado.
Hace pocas semanas
citaba a otro admirado compañero de extraordinaria pluma, que reflejaba la
actual crisis en las calles nocturnas de Santa Cruz, repicando cuatro de sus
líneas ante un: "Me atrevo a incluir este párrafo que es casi
cinematográfico". ¡Qué bien escribe y describe!
No he recibido ni un "msn" de siete letras que dijera "gracias"
por este detalle, ni tampoco de mis compañeros del mundo de las letras
insulares. ¿Qué tienen contra mi esfuerzo? ¿Es tan absurdo convertirse en un
pueblo libre? ¿Han viajado tanto a la metrópoli que se han hipnotizado?
Mi querido y admirado
amigo don José Rodríguez, posiblemente no fuera la mía la pluma con
fuerza, conocimiento de la historia, y el amor suficiente para defender, en
esta recta final, el derecho a que Canarias sea soberana.
Lamento mi torpeza y
tristemente me duele conceder la razón a esos treinta y cuatro mensajes de la
isla de
Hoy me tengo que
despedir con la ambigüedad de un "¡Nosotros podemos!" o un "¡Ustedes
pueden!". Mi director tendrá que tomar la decisión.