¡Canarias libre e independiente!

Benedilmaxorata

Situada en el océano Atlántico, al suroeste de la cercana costa de Marruecos, queramos o no, Canarias es una colonia, y mientras sigamos dependiendo de la Metrópoli, gobierne quien nos gobierne, nunca podremos potenciar un desarrollo equilibrado de macroestructuras agrícolas o pesqueras que faciliten un modelo económico de soberanía alimentaria; ni fomentar industrias de nuevas tecnologías que garantizarán trabajo, con salarios dignos para todos los canarios: desde el más alto ejecutivo al menos cualificado, desde el agricultor al pescador, desde el autónomo al funcionario.

Continuamente, desde la primera arribada de extranjeros -s.XV- los abusos del poder colonial imponen un modelo económico ajeno a los intereses de los hombres y mujeres de estas islas, actualmente con los sueldos más bajos de la Unión Europea y con miles de canarios/as viviendo por debajo del umbral de pobreza.

En las tres últimas décadas, la Metrópoli ha ido desmantelando todas las industrias que caracterizaban nuestra economía y, si además, en estos tiempos de crisis, les importa poco derribar nuestras humildes casas costeras. Reconozcamos que no han sido igual de diligentes en la destrucción de laboratorios clandestinos de heroína y cocaína. Nada casual: es la estrategia del colonialismo español y de las clases dominantes corruptas, encaminadas a fumigar actitudes y pensamientos libertarios, sin comparación con la fiesta del fútbol. Podemos añadir nuestros temores, desinterés político-cultural, españolismo, etc.

Sin embargo, no serán solamente estas circunstancias lo que facilitará que seamos abducidos por un colonialismo anacrónico. Reflexiones personales nos hacen pensar que también lo será por:

1) disponer de una clase trabajadora amordazada, nunca tan desorganizada e inmovilista en manos de patéticos pseudosindicalistas al servicio de la Monarquía.

2) No poder reivindicar nuestra cultura e historia desde los centros educativos con los libros de texto encima de los pupitres de cada alumno para desenmascarar la aculturización proespañolista.

3) Convertir el Movimiento de Liberación Nacional de Canarias (MLNC) -necesario referente soberanista, participativo y autogestionario- en una confusa encrucijada pseudonacionalista.

4) Colmar nuestros legítimos derechos de descolonización e independencia a través de un proceso electoral surrealista.

5) Entender como "debilidad política" propugnar la abstención soberanista militante como alternativa, cuando probablemente ante este estancamiento político que vivimos -sin consenso posible- sea la desobediencia civil, con todos los posicionamientos ideológicos soberanistas sobre la mesa, la única vía para manifestar al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, de manera inequívoca, contundente y unitaria, nuestro rechazo a seguir siendo una colonia de España.

Septiembre 2010