España y el Bicentenario
Por Manuel Bazó
Ahora que Latinoamérica se prepara para celebrar los
Bicentenarios de su Independencia, España se apresura a pagar la fiesta, enviar
las tarjetas de invitación y redactar la nota de prensa que se publicará en los
libros de historia que leerán las próximas generaciones. Han creado una
Comisión Nacional Bicentenaria de alto nivel para "acompañar" y
"colaborar" con esta celebración "iberoamericana". Esta
debe ser la primera vez que los vencidos organizan la fiesta de los vencedores.
¿Tanta generosidad no ocultará la intención de dictarnos desde España la
"línea editorial" de la celebración de NUESTRA Independencia?
La sospecha tiene sus antecedentes en la conmemoración
del V Centenario del eufemístico "encuentro de dos mundos". Desde el
punto de vista americano cabría esperar que España pidiera perdón a
Hispanoamérica por no haber aceptado pacíficamente nuestra decisión de
declararnos "libres, soberanos e independientes" y hacernos la Guerra
por ello. Eso no resarcirá la tragedia que significó nuestra dolorosa Guerra de
Independencia, con sus millones de muertos, sus abusos y sus excesos, pero al
menos sería un gesto de autocrítica histórica.
Muy por el contrario, la matriz de opinión que con
ingentes recursos para financiar eventos y publicaciones viene promoviendo la
comisión de festejos española, es que se cumplen 200 años del momento en que
ELLOS nos ayudaron a ser libres. En el acto de instalación de la Comisión, el
Rey Juan Carlos declaró que "el nacimiento de las repúblicas americanas
estuvo inspirado en los principios de libertad, igualdad y solidaridad que
también se plasmaron en la Constitución española de Cádiz, cuya aplicación se
extendía a ambos continentes." Lo que su majestad olvidó decir, o
quizás ignora, es que la Constitución de Cádiz data de 1812; mientras que la
Declaración de Independencia de Venezuela y nuestra primera Constitución (que
fue la primera de América Latina) datan de 1811.
Desde esta mínima trinchera queremos enviarle un
mensaje a los comisionados del Reino de España que nuevamente se han propuesto
maquillar la historia de manera descarada: Señores, en esta hora de gloria
americana ustedes no tienen nada que celebrar. Por respeto a la memoria de
Francisco de Miranda, de Simón Bolívar, de O’Higgins,
de San Martín y todos los mártires de nuestra Independencia, recuerden que
cuando este pueblo decidió que no quería seguir siendo súbdito ni esclavo,
ustedes pudieron haberse ido en paz. Latinoamérica sólo puede decirles: ¿Por
qué no se callan?