LAS CALLES DE CANARIAS

 

Cristóbal González Concepción

 

Volveremos a recorrer las calles de Canarias nuevamente con  gritos de libertad.

Volveremos a sentir en la cara esos alisios frescos que susurran cantos de solidaridad.

 Volveremos a ver en la cara de los canarios ese gesto del que se siente capaz de cambiar la sociedad.

Volveremos  a  sentirnos  con el espíritu de un niño que espera que sus sueños siempre se hagan realidad.

Volveremos a sentir el respeto y la admiración de nuestros queridos visitantes hacia un pueblo que nació libre y nunca morirá.

Volveremos a  pensar que 3.000 personas son 6.000 manos que colocaron el primer bloque en la construcción de nuestra  nueva matria.

Volveremos a sentir cerca los rostros sonrientes de aquellos que cayeron bajo la injusta maza del yugo colonial, por  ver  que su sacrificio no ha sido en vano y no los olvidaremos nunca.

Volveremos a oír la voz de nuestros ancestros que gritan de alegría sobre el sonido de fondo de  los bucios, porque la lucha continúa.

Y llegó el día en que nos hemos dado cuenta que nunca nos habíamos ido y que solo estábamos bajo el efecto de ese veneno que el régimen colonial nos ha inoculado por generaciones en nuestros cerebros, la división.

No volveremos a sentir miedo nunca más, porque por fin hemos comprendido que nuestra unión hace débil al más fuerte de los ejércitos.

Resurgen desde las volcánicas entrañas de nuestra tierra millones de razones para sentir que este es el momento. Nadie nos va a parar, como han comentado otros compañeros anteriormente, somos como un tsunami que inundará las madrigueras de esas ratas inmundas que nos han puesto nuestros verdugos para controlarnos. Cuando las aguas se retiren brotarán gentes nuevas, limpias de de los malos virus de la división y el personalismo, esos serán nuestros dirigentes, los que nos conduzcan por el tortuoso camino de la consolidación de nuestra nueva nación para no volver nunca atrás.

 

Gracias Víctor Jara,  allá donde estés, por inspirarme nuevamente.