El campo y el mercado
Wladimiro
Rodríguez Brito
…defender en Canarias las producciones locales por
temas estratégicos y de supervivencia, bien con apoyos económicos a tal
actividad o con controles fitosanitarios y arancelarios en los puertos.
Esta semana hemos
asistido a un encuentro de los máximos mandatarios del mercado del planeta en
Londres y, por lo que sabemos, apenas se ha hablado de los alimentos y de la
agricultura, siendo temas centrales los bancos, la industria del automóvil y,
de alguna manera, los planteamientos de la globalización y si hay o no
proteccionismo.
Más allá de cualquier
otra consideración, parece claro que la crisis que vivimos en estos momentos no
es sólo económica y de liquidez de las empresas bancarias. Estamos, en gran
medida, en una crisis de modelo en la que en los últimos años el sector
financiero y la especulación han sido los elementos dominantes, de tal manera
que uno de los temas que se trata en estos momentos es el de la distancia que
hay entre mercancías o bienes producidos y la relación con la moneda, en la
que, entre otras cosas, aparecen los más de 50 paraísos fiscales de los que
unos quieren hablar y otros ni tan siquiera mencionar en la reunión de los veinte
mandatarios de Londres.
Es en este marco en el
que queremos poner estas líneas, puesto que en Canarias tenemos que hablar del
sector primario debido al alto desfase entre lo que producimos y lo que
demandamos. Es más, un alto porcentaje de suelo agrícola está en situación
ociosa, mientras, desgraciadamente, tenemos una población parada sin
alternativa posible a corto plazo. Por ello, aunque el presidente del Gobierno
de Canarias habló la pasada semana del sector primario, creemos que las medidas
que hemos de tomar son de profundidad y con carácter urgente si de verdad
queremos tener una cobertura alimenticia ante la situación internacional de los
alimentos y, sobre todo, ante las demandas locales que por ahora no vemos que
se incrementen y, lo que es peor, no vemos razones para que nuestros jóvenes se
incorporen al agro si no cambian una serie de medidas elementales.
Así, por ejemplo, si
vemos la cesta de la compra en nuestras Islas, observamos que los productos que
han bajado de precios son, sobre todo, del sector primario, y que en estos
momentos está existiendo una presión a la baja en alimentos que hace aún más
problemático subsistir a nuestro ya maltratado sector primario. Valga como
referencia que
Ante esta situación,
en Canarias hemos de plantearnos seriamente cómo apoyar y favorecer al sector
primario, sobre todo, por ese desfase que se produce en las Islas entre
producción local y demanda y porque necesitamos que al sector primario se
incorpore parte de una población ahora ociosa. De lo contrario, podemos
encontrarnos con situaciones del modelo cubano en nuestras ciudades, con
gallinas, conejos y cochinos en algunos de nuestros adosados o situaciones de
hurto a nuestros agricultores ante el desfase entre lo que producimos todos los
días y las demandas, puesto que sólo se van a quedar en el campo producciones
para el autoabastecimiento, dado que el mercado, con estos precios, no crea
ningún estímulo, máxime con los márgenes que tiene la intermediación en las
Islas.
De ahí que esta
reunión de alto nivel para hablar de los problemas bancarios puede generar más
espejismos que alternativas reales. Así, por ejemplo, la intervención del Banco
de España en
De esta forma, creemos
que hay que proteger las producciones locales sin que eso suene a
proteccionismo trasnochado, que como bien defiende el filántropo y banquero
húngaro norteamericano George Soros, ya se está planteando en el mundo, como
ocurre por ejemplo con los dólares que están volviendo a Estados Unidos,
dejando a numerosas empresas creadas en la periferia, o lo que es lo mismo,
empobreciendo aún más los territorios hasta ahora peor tratados. Es decir, el
proteccionismo, aunque no nos guste, se está produciendo en el planeta, de ahí
que defender en Canarias las producciones locales por temas estratégicos y de
supervivencia, bien con apoyos económicos a tal actividad o con controles fitosanitarios
y arancelarios en los puertos, no tiene por qué crearle ronchas a nadie y es la
única manera que tenemos para que una parte de nuestros jóvenes se acerquen al
sector primario y tengamos mejor cuidado nuestro medio rural y los alimentos
que demandan nuestros estómagos.