Canarias tiene
un cáncer
Antonio
Artiles Mejías
Y ese cáncer es el
turismo de masas. Es por eso que no pude contener la indignación cuando en el
programa "El Envite", del pasado día 29 de abril, en "la
nuestra", los cuatro periodistas de Lanzarote y el presidente del Cabildo
de esa isla hablaban del turismo como si estuviéramos en los años sesenta del
pasado siglo, cuando iniciábamos el despegue económico y era natural y lógico
que pretendiéramos aumentar el número de turistas mediante campañas
publicitarias, aunque, en honor a la verdad, habría que decir que Canarias se
vendía sola, y el boca a boca funcionaba maravillosamente, lo cual no es de
extrañar, puesto que nuestra tierra era un auténtico paraíso.
La gente metida en la
función pública, huyo a propósito de la expresión políticos,
no supo parar el desarrollo cuando, allá por el año 91, alcanzamos los seis
millones de turistas y debimos colocar el cartel de "completo".
Cuando íbamos por cuatro millones de turistas se debieron encender todas las
alarmas, advirtiendo de que estábamos entrando en el turismo de masas y en el
desarrollo insostenible. Quiero que a mi gente le quede claro que el turismo de
masas es conveniente para España, pero fatal y destructivo para Canarias.
Era inaudito oír
hablar a los cinco del citado programa del desarrollo y futuro de Lanzarote, ignorantando a mi pueblo, sin darse cuenta de que Lanzarote
ya hace tiempo que dejó el futuro atrás y que lo que procede es regresar a él.
Estoy de acuerdo con Anguita, y sin que sirva de precedente, en que el
desarrollo no puede ser algo sin fin.
Nuestro desarrollo
turístico y económico tenemos que adecuarlo a nuestras necesidades. De lo
contrario, ocurrirá en todas las Islas lo mismo que en Lanzarote, quiero decir,
que habrá más fuereños residentes que canarios. Esto es una auténtica tragedia
nacional canaria, por ello nuestra obligación es detener la llegada masiva de
gente procedente de cualquier parte del mundo, principalmente de España, cosa
natural si tenemos en cuenta que es el país colonizador y de siempre se ha
sabido las enormes ventajas que acompañan a los colonizadores.