Canarias, de nuevo ignorada
Enrique
Martín Braun
Una vez más, las mentirosas amenidades del
presidente Zapatero llenan, y ya colman, las cualidades de aguante de un pueblo
acostumbrado a ellas desde hace seiscientos años y que, de alguna de las
maneras, fórmulas o chantajes que utilizan otras comunidades, tendrán que
reconducirse para siempre por nuestros políticos con responsabilidades ante el
electorado (ignoremos a los irresponsables). Queremos insistir hoy sobre algo
que ya hemos escrito aquí mismo y que puede, y pudo, interpretarse de diversas
formas. Es una realidad que los dos grandes partidos estatalistas
sólo negocian con aquellos que les dan votos para seguir gobernando. No
atravesamos sendas extrañas si afirmamos que ambos, incluso, han hecho
concesiones íntimas a organizaciones relacionadas con la banda terrorista
vasca. Los progresistas, es decir, Zapatero, de la Vega, Rubalcaba, Chaves (el señorito andaluz), Chávez, Zelaya (reformador de
su constitución en beneficio propio), Fidel Castro, Evo Morales, los locales
López y Pérez (el obrero López ha manifestado que si ellos estuvieran
gobernando en Canarias hubiese llegado más dinero en el último reparto, con lo
cual ha dejado a Zapatero por debajo del betún)... En fin, son aquellos, los progres, los que transmiten un evidente trasfondo de
perpetuidad dispuestos a cambiar e introducir comportamientos espúreos y que conforman, afirman, el régimen que marcha
hacia adelante. Los que estamos en contra de la ley del aborto somos
retrógrados y antipatriotas.
Por la efímera vida de
la I República,
que terminó con la disparatada elucubración de Nicolás Estévanez
de crear en Canarias dos subestados, uno occidental y otro oriental, nuestra
tierra se libró de hacer un espantoso ridículo, similar al obtenido en
Cartagena y su cantón de oro. El camino a seguir, pensamos, está, sí, en el
pleno desarrollo del Estado de las Autonomías, escalón importante y previo a un
federalismo que ya está ahí, a pesar de que muchos tengan puestas las orejeras
y no lo quieran ver. Aquí hemos definido esta situación como Estado asociado,
con España y con Europa (abstenerse canarios y godos conversos), y mirándonos
en el espejo catalán que es el que refleja aquello que interesa a... todos los
catalanes. No cabe duda de que Canarias no sólo está
lejos fisícamente de esa comunidad, sino también que
nuestra idiosincrasia apenas tiene una coma en común con ella. De ahí que es
conveniente recurrir al tan manido principio que afirma, con razón, que la
unión hace la fuerza. Y la fuerza de la unión... aquí está dispersa.
Las últimas elecciones
no dibujaron un horizonte azul, blanco y amarillo para los neonacionalistas.
Al contrario, un severo varapalo sirvió de excusa para que algunos popes de
esta organización expresaran públicamente la posibilidad de incorporar algunos
de los temas esbozados en diferentes foros. Como así han hecho sus juventudes.
Los socialistas obreros y "populares" canarios practican en la
capital de las Españas el noble gesto de la
genuflexión. Y los neonacionalistas el "sí
crítico", nueva bobería presidencialista puesta en circulación por Paulino
Rivero para justificar un fracaso. Canarias ha sido de
nuevo engañada en la financiación autonómica por las maniobras del leonés
entregado a los catalanes para seguir con sus posaderas en la poltrona monclovita. Pero, a nuestro entender, los auténticos
triunfadores, los verdaderos negociadores, han sido los socialistas catalanes
que, con arrestos suficientes, plantaron cara a sus colegas madrileños. El
presidente del Ejecutivo central entró por el aro y Cataluña obtuvo, incluso,
más de lo que un principio se le ofrecía. La diferencia con las demás
comunidades es prueba suficiente de quién demonios manda en España.
Mientras, en nuestras
Islas no hay síntomas de acciones conjuntas que beneficien a toda la Comunidad. Al contrario,
cada vez es más oscuro el panorama de unión entre todos y más claro, sin
embargo, los personalismos responsables del fracaso tras fracaso de las
organizaciones. Dos votos en el Congreso son muy pocos votos. Si Zapatero pacta
con Convergencia y Unión... adiós influencia. Los estatalistas
prefieren entretenerse en cuitas internas y vergonzosas. Una nueva situación
política en nuestra Comunidad podría convertirse en el arranque hacia otras
metas apoyadas, eso sí, por distintos y pesados arrestos que puedan ponerse y
oponerse, eficazmente, sobre cualquier mesa negociadora y solidaria. Los
fracasos no hay que buscarlos fuera de las organizaciones. Es necesaria una
profunda autocrítica. Y ésta, por la difícil situación que atraviesa nuestro
Archipiélago, la debe iniciar el propio presidente del Gobierno de Canarias...
que no debió abandonar las riendas de su partido.
http://www.eldia.es/2009-07-29/criterios/criterios19prn.htm