Canarias: pan y circo

Benedilmaxorata

Situada en el océano Atlántico, al suroeste de la cercana costa de Marruecos, ¿cuándo podremos reivindicar abiertamente nuestra cultura e historia desde los centros educativos para desenmascarar la aculturización proespañolista? Lograr que ningún canario jamás dude de que Canarias es una nación colonizada, expoliada y sojuzgada por el Estado español; ni tampoco atemorizarnos por una realidad geográfica inamovible; ni buscar falsas injerencias foráneas contra un futuro Estado independiente canario, que sólo desea vivir libremente, en paz y progreso.

Sin embargo, la adversidad que queremos hacer referencia por su notoriedad evidente sólo se nos ocurre denominarla "incoherencia psicológica política-deportiva" de canarios/as que animan a la "Roja" como si fueran españoles/as de Castilla-La Mancha. Por favor, tengamos sentido común. Por muy bien que juegue al fútbol la selección española y logre ser campeona del mundo un millón de veces, resulta ridículo celebrarlo como propio. Nuestra identidad es otra. Por emplear sólo un ejemplo -el más cercano-, no nos imaginamos a los saharauis enfervorecidos con la selección de Marruecos.

¿Qué significado tiene, entonces, nuestra bandera con las siete estrellas verdes? ¿Con qué criterios dejaremos de estar encadenados al poder político-económico de la Metrópoli y a multinacionales europeas si seguimos estando de rodillas con los brazos extendidos al suelo?

No nos vale ninguna indulgencia. Tenemos que seguir alzados. Descolonización e independencia. Es la única alternativa a un anacronismo enfermizo que no se ha podido resolver en más de cinco siglos y que se ha perpetuado entre nuestra juventud por culpa del colonialismo español, pero, sobre todo, por nuestra propia ceguera.

¡Qué pena! Tenemos lo que nos merecemos: pan y circo.