CANARIO
DISCRIMINADO EN ESPAÑA
Tras cinco años trabajando en
Fuerteventura, tenía la sensación de que me estaba perdiendo muchas cosas y que
me estaba limitando, tanto a nivel profesional como en lo personal. Así que acepté
una oferta en Asturias y me vine a ‘la península’.
Pasado algún tiempo regresé a las islas,
pero a los tres meses, me sentía agobiado, y, aprovechando que mi mujer es
riojana, decidí venirme a Logroño y repetir la estupenda experiencia que me
supuso haber vivido en el norte, tanto a nivel profesional como humano. Aquí
las cosas no están siendo tan maravillosas como podía pensar, si bien a nivel
laboral no me puedo quejar, ni mucho menos, reconozco que me está costando
adaptarme mucho, teniendo algunas vivencias para las que no estaba preparado,
si es que se puede estarlo, aunque me estén haciendo crecer. Me refiero a
sufrir el racismo en primera persona, ya no por el hecho de ser canario, sino
por la sencilla razón de ser un poco más morenito (no mucho más) y tener un
acento "sudamericano" que no reconocen.
He sido insultado por la calle, me han
exigido permiso de residencia y hasta me quisieron echar de un bar pues, según
la teoría de algunos, los latinos deben ir a bares de latinos (en esta última
experiencia, me llenó de cierto gozo el haber visto la cara de los susodichos
cuando el dueño les dijo que era canario y las miradas insultantes se
convirtieron en caras de vergüenza, el cachetón sin mano vaya...). Sin embargo,
me sorprende la cantidad de gente de aquí que ha visitado o residido en las
islas, no pensé que el porcentaje fuera tan elevado. En resumen, que todo esto
me enseña lo que pudieron sufrir nuestros ancestros emigrantes, lo que sufren
sus descendientes de vuelta a la patria, y en general esos ciudadanos del mundo
que recalan en España buscando un futuro mejor.
Un saludo canario