Carta Abierta "Otra Canarias es Posible"
‘Es
el momento de la ruptura con el papel que Canarias ha jugado en el sistema que
se empieza a construir con la expansión del naciente capitalismo europeo, que
en el S. XV ya integra a las Islas como plataforma
logística para su expansión Atlántica.’
La idea de que
el mundo no tiene límites, de que el crecimiento perpetuo, sin fin, es posible
en nuestro planeta finito, es un desatino.
La crisis actual, originada por el sistema financiero
global, hace metástasis en la economía real, poniendo en cuestión el modelo de
crecimiento capitalista basado en la especulación financiera. Ha colocado a la
civilización humana ante una grave crisis social, ecológica y climática. La
idea de que el mundo no tiene límites, de que el crecimiento perpetuo, sin fin,
es posible en nuestro planeta finito, es un desatino.
Nos encontramos en un tiempo de
conflicto, de aumento de los desequilibrios y desigualdades, de agrandamiento
de los abismos entre los pueblos y sus habitantes, propiciando el retroceso
planetario de la democracia, los derechos humanos y la justicia social. Nos
hallamos ante un nuevo recrudecimiento en lucha por la redistribución de la
riqueza, tanto a nivel mundial como local, que esta diseñando un nuevo
ordenamiento geopolítico global.
En Canarias ya vivíamos el agotamiento
de la versión local del modelo, basado en el cemento y el turismo, cuando
estallan las hipotecas basura en EE.UU. En nuestras islas, el
desarrollismo especulativo, y su corolario de corrupción, ha alcanzado cotas
insufribles. Canarias presenta cifras alarmantes: una renta per
cápita muy por debajo de la media nacional [española], un desempleo entre los
más alto de todo el país[España], una incapacidad de crear empleo estable, los
más altos de fracaso escolar, una cobertura social insuficiente y en continuo
deterioro, en definitiva un sombrío panorama, ante el que nuestros plutócratas
sólo dan muestras de desconcierto, falta de liderazgo y permanente
subordinación de los intereses generales a sus estrechos intereses
empresariales. Una actitud que forma parte de la general incapacidad de los
gobernantes de hacer posible un mundo distinto desde unos gobiernos débiles,
sometidos al poder de un capitalismo insaciable y de unos ciudadanos que hemos
ido dejando en las manos de unos y de otros la plural y realmente democrática
gobernación mundial.
Estamos ante recetas que sólo
delatan una nueva vuelta de tuerca en el proceso de concentración de la
riqueza; intento de un nuevo traspaso de las rentas del trabajo a un número
cada vez más reducido de detentadores del poder económico real, tanto en los
ámbitos local como global.
Hoy más que nunca se hace necesario
desmantelar "el edificio de ilusiones que se vende como democracia de
libre mercado para que el ser humano sobreviva y para hacerlo se requiere un
enfrentamiento con el modelo que busca proteger los intereses de la minoría
opulenta contra la mayorías" (Chomsky). Es el momento de abordar los
problemas estructurales que aquejan a nuestra economía, de construir
alternativas concretas al neoliberalismo, a escala mundial, regional y local.
Alternativas que a nivel global pasan
por acabar con la actual arquitectura financiera internacional y con los
Paraísos Fiscales que le dan soporte vital, verdaderos Estados Corsarios al
servicio del capital financiero globalizado y arietes contra el control
democrático de la economía.
Es el momento del desarrollo sostenible.
Entendemos que el concepto de desarrollo
al uso, es decir, el crecimiento continuado de la economía basada en el
crecimiento ilimitado del consumo de energías fósiles y de la producción es
inviable (dada la finitud del planeta y sus recursos) y, por consiguiente, que
un auténtico concepto de desarrollo sostenible debe entenderse como "evolución
hacia la sostenibilidad" (no hacia el crecimiento económico
exclusivamente), "socialmente equitativo, ambientalmente soportable y
económicamente eficiente" (que aminore las diferencias entre los humanos),
"global" (que alcance a todo el planeta) e "integrado" (en
el sentido que atienda a todas las necesidades que satisfacen la vida de los
seres humanos y del ecosistema actual, sin perjudicar a las generaciones
futuras).
Es el momento de la cohesión social y el
empleo, de los derechos laborales y sociales.
Cuando una derecha recalcitrante, que
batalla desde la oposición política y desde los distintos entramados del poder
económico -organizaciones empresariales, grandes empresas, fundaciones, medios
de comunicación...- para aprovecharse de la situación y plantear recortes a los
logros sociales conseguidos a lo largo de siglos de lucha obrera, intentando,
entre otras cosas, el despido libre, sin olvidarnos de los contratos basura, la
ausencia de contrato y la intimidación a las personas bajo riesgo de perder su
trabajo. Cuando frente a todo esto, nos encontramos con sectores importantes de
la izquierda política y sindical incapaces de invocar un nuevo modelo,
limitándose a parchear la situación y a intentar suavizar un sistema para el
que no encuentran una alternativa movilizadora de los distintos sectores de la
sociedad.
Es el momento, de reivindicar el trabajo
como fundamento del crecimiento económico sostenible, fuente esencial de los
derechos de ciudadanía social, y, consecuentemente, la defensa de las
conquistas de la clase obrera, que exige la revocación de la legislación que
consagra la liberalización neoliberal del mercado laboral. Pero también es el
tiempo de avanzar hacia nuevas conquistas civilizatorias
que representan
Es el momento de impulsar valores como
el esfuerzo personal, el estímulo de la formación constante y el valor de la
igualdad, como principio de justicia y eficiencia.
Es el momento de apostar por los
sectores estratégicos para el desarrollo de políticas igualitarias como el de
la educación con una escuela pública cada vez más deteriorada y abandonada y
con unos índices de fracaso alarmante, y la sanidad, donde se ha venido
produciendo una pérdida constante de las prestaciones universales y la atención
en los servicios públicos, frente a su privatización. Es el momento de sacar
del mercado la satisfacción de los derechos sociales. La alimentación, la
salud, la educación, la cultura, la información no son mercancías, son derechos
ciudadanos que no pueden estar a merced del mercado, como dicen, "los
mercados, que son una realidad económica, son muy buenos siervos, pero pésimos
amos".
Hay que reconocer que todo no es
mercancía, rescatar la dignidad del trabajo humano, convertido en un simple
instrumento de acumulación de capital que se le usa y se le desecha. El trabajo
humano no es un medio más de producción, es el fin mismo de la producción y lo
que hemos visto en los últimos años de crecimiento espectacular ha sido la
precarización escandalosa de las condiciones laborales.
Es el momento de la ruptura con la era de los hidrocarburos.
Apostar por la máxima soberanía
energética, que nos libre de la dependencia de los combustibles fósiles,
mediante el impulso al ahorro energético, el empleo de las energías renovables
a todas las escalas y del abandono de los megaproyectos gasísticos
y petroleros.
Es preciso reorientar el modo en que se
están desarrollando las energías renovables. Su actual enfoque, lejos de
fomentar una democratización y difusión de esta forma de capital, consolida
nuevos caciquismos y concentra el poder de un sector tan estratégico como la
energía eléctrica en pocas manos. En este sentido se hace imprescindible
detener el proceso de enajenación de unos bienes (sol, viento o mareas)
patrimonio de la humanidad que no pueden estar al beneficio de unos pocos. Así,
con urgencia, a los Ayuntamientos que se comprometan a consorciarse
en una única Autoridad Insular, sin necesidad de concursar, deberían
otorgárseles permiso para la instalación de plantas de energías alternativas.
Garantizando que los flujos financieros que se obtengan se destinen al
mantenimiento y mejora de los servicios sociales municipales.
Es el momento de la soberanía
alimentaria.
Sin despreciar la continuidad del apoyo
a las producciones tradicionales dedicadas a la exportación, existe un consenso
cada vez más amplio en que el gran protagonismo del impulso contemporáneo debe
ser recuperar las producciones del mercado interior.
La apuesta por la máxima autosuficiencia
en la producción de alimentos, mediante la protección de la agricultura y la
ganadería tradicionales y en particular la ecológica. El impulso de la
agricultura y acuicultura tecnificadas, autosuficiente (libres de recursos
energéticos fósiles), ecológica (libre de tratamientos químicos y
transgénicos), de alta y garantizada productividad.
Es el momento para la puesta en valor
del territorio.
La protección de los espacios naturales
y, sobre todo, la protección de los suelos agrícolas productivos -como bien
escaso de alto valor estratégico- deben ser el centro de la política para el
territorio.
La rehabilitación ha de ser una de las
claves para la reconversión del modelo socioeconómico canario, reemplazando la
ocupación de nuevo suelo por la intervención que restaura lo ya construido o
transformado.
Es preciso frenar el paquete de grandes
infraestructuras previstas en Canarias (macropuertos,
macrocárceles, macroaeropuertos,
anillos insulares, etc.) por innecesarias, costosas, centralizadoras de la
inversión y el poder, y nada redistributivas. Bajar la escala de la
intervención en la obra pública, en las infraestructuras, supone en buena
medida atender a las necesidades humanas, requiriendo a menudo muy poco capital
y mucha mano de obra.
Es el momento para recuperar una Banca
Pública.
Necesitamos una banca pública que
intervenga activamente en la adaptación de las hipotecas al presente de crisis,
que preste servicios bancarios de calidad a precios razonables y que contribuya
a dotar de crédito a las pequeñas y medianas empresas que cuenten con proyectos
de inversión viables. No podemos permitir que la única Banca Pública hoy
existente (las Cajas de Ahorro), a las que ya se les ha despojado de buena
parte de sus objetivos sociales, sean entregadas al capital privado.
Es el momento de construir una sociedad
autocentrada en su espacio geopolítico.
Es el momento de la ruptura con el papel
que Canarias ha jugado en el sistema que se empieza a construir con la
expansión del naciente capitalismo europeo, que en el S. XV
ya integra a las Islas como plataforma logística para su expansión Atlántica.
Hoy cuando África se convierte
nuevamente en campo de batalla entre las potencias globales, y nuestras
burguesías insulares nuevamente pone en valor la "renta de
situación", se disputan al "amigo americano" o se hacen
embajadores de los chinos, habla de las oportunidades que representa la, hasta
hoy, despreciada África. Al tiempo que emprende lo que llama la
"internacionalización de las empresas canarias" sirviéndose para
ellos del control de los resortes del poder autonómico y de la
instrumentalización de la llamada ayuda al desarrollo.
No es el tiempo de "plataformas
logísticas" para el expolio africano, no es el tiempo de apostar por ser hub aeroportuario al servicio del comercio global. Es el
momento de optar por propiciar un espacio de codesarrollo,
abandonando los viejos conceptos neoliberales de integración, por mecanismos de
cooperación y codesarrollo en la construcción de un
espacio económico regional sostenible.
Es el momento de la ciudadanía.
Entendemos que "para pasar de una
época de cambios a un cambio de época es imprescindible que produzca la
reacción de la sociedad, que ya no puede permanecer impasible, espectadora,
testigo de lo que sucede, sino que tiene que participar activamente para que
los gobiernos sean auténticamente democráticos, es decir, actúen en virtud de
la voluntad mayoritaria de los ciudadanos y escuchen y respeten todas las
opciones." (F. Mayor Zaragoza)
Tenemos el convencimiento de que ningún
proyecto de (re)construcción social de Canarias, de salida de la actual
situación de crisis, será posible si no se sustenta en el empoderamiento
de un fuerte movimiento social articulado en torno a un modelo alternativo de
país, que es más que una alternativa económica. Un modelo alternativo de
sociedad, lejos de la individualista y egoísta que el neoliberalismo propone.
Una sociedad que basada la cooperación, la participación, la democracia real,
la igualdad de género... persiguiendo el siempre actual ideal republicano de
Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Lo que no podemos hacer es pensar
siempre que los problemas -que hemos consentido en buena parte con nuestro
silencio y abstención- sean solucionados por quienes no supieron atajar
oportunamente sistemas basados en la desregulación y la especulación.
Sólo desde un amplio debate social donde
la participación ciudadana no sea un mero adorno a políticas decididas en
cenáculos políticos-empresariales, se puede afrontar una salida de la actual
crisis sin que los perdedores sean siempre los mismos. Ese debate social nunca
será propiciado desde el Poder, sólo desde una presión social organizada y
constante será posible afrontar el reto de la construcción de una Canarias para
un Mundo más justo, libre y solidario, y viceversa, porque la crisis global del
capitalismo está fundiendo los planos y los plazos de lucha, lo local y lo
global, el corto plazo y el futuro. Por eso, todo puede acabar resumiéndose en
luchar ya por un modelo económico y social alternativo al capitalismo realmente
existente.
La discusión, el análisis y el
intercambio de ideas, es importante, pero lo es mucho más el que, precisamente
desde ahí, ocupemos la realidad. Es inexcusable ganar la batalla de las ideas
en la sociedad. La "batalla" de que las alternativas son posibles,
necesarias y urgentes, pero requieren la movilización y organización consciente
de la sociedad en pos de ellas. Tenemos el deber de hace aflorar públicamente
-y convertirlo en una fuerza de cambio- la existencia, y la pugna, entre
distintos modelos de país. No sólo pedimos acción a los políticos, sobre todo
llamamos a la sociedad que se movilice. En un momento en que el suelo se mueve
bajo nuestros pies, cuando todo es posible, es el momento de la construcción de
POR TODO ELLO los signatarios de esta
carta, intelectuales, artistas, poetas, hombres y mujeres de la ciencia y la
tecnología, ciudadanos y ciudadanas, vecinos y vecinas, trabajadores y
trabajadoras, gentes de buena voluntad, testigos de tiempos históricos
difíciles, partícipes de una época de cambios, pero sobretodo conscientes de la
necesidad de un CAMBIO DE ÉPOCA, llamamos apoyar y a participar en la
construcción del proceso ciudadano OTRA CANARIAS ES POSIBLE
*Antonio G. Vieitez,
Antonio Morales, Ernesto Luján, Isabel Suárez, José Ramón Pérez, Roque Calero,
Herminia Fajardo y otros.
otracanariasesposible@gmail.com