UNA CASA GUANCHE CUALQUIERA
Padre
Báez *
Después de
dejar el coche en la orilla de la carretera, subimos barranco arriba, para
luego echarnos fuera de él, por una ladera, hasta llanear; bajando hasta un
lugar escondido, fuera de la vista, y llegar a la casa que se conserva en un
muy buen estado, a pesar de haberla abandonado sus moradores, hace seis siglos.
¿Desde cuándo está hecha? ¡Eso si que no lo sabemos!
El
desnivel, fue allanado -por los guanches- que hicieron
una base plana; levantando por delante con piedras y relleno, y por detrás,
bajando hasta nivelar en la tosca. Hay un pasillo que pasa por delante de la
casa, de casi un metro de ancho, que hace de camino-patio, y mirando hacia el
oeste, la puerta de la casa, a la que se entra por un pasillo de 1,80 de
profundidad y de 1,20 de ancho. Según se entra en el cuerpo de la casa, se
descubre su base cruciforme, que parte a ambos lados del final del pasillo, con
Toda la
casa, se encuentra con un círculo externo, un tanto ovalado, según medición y
estructura, con el relleno de mampostería (tierra y pequeñas piedras), que va
desde el 1,00 de ancho según pase cerca los laterales o los más de
También
sorprende la trabazón alterna de las piedras en las esquinas, así como sus
caras lisas frontales (algunas de considerable tamaño), y no del lugar (por
tanto traídas de otros sitios). Todo lo cual nos hace descubrir la gran
organización y distribución de menesteres u oficios, así como el trabajo de un
gran equipo, donde se nota distintas profesiones, o especializaciones.
Por
supuesto, que el abandono y la falta de restauración y limpieza, el tiempo y
los agentes, ponen algunas notas de mal gusto: en la entrada al pasillo y
patio, hay un enorme espino que dificulta el paso y la contemplación o visión
del conjunto; en el interior o centro de la casa, crece una tabaiba, enseñoreándose
cual dueña de ese hogar, toda vez que el empuje de aguas, correntías y el
tiempo, han hecho que trozos y partes de la casa falten. No obstante se
mantiene en pie, por lo general y de forma media 1,50 de altura, si bien el brazo izquierdo de
la cruz, o habitación de ese lado, es el más dañado, por el grosor de la raíz
de un enorme cardón cercano, que se ha introducido en la casa rompiendo a su
paso, las paredes, que además por la acción del agua y su empuje, ha echado al
suelo parte de ese lado.
También
está muy dañado el fondo, al tener que soportar el empuje de lo ya citado, pero
conserva las esquinas internas y parte del mismo, si bien rozando ya la tosca.
Se trata de
una gran casa. En su interior algunas estampas y caramelos (¿…?). Fuera de
ella, a la sombra del gigantesco cardón, nos comimos un bocadillo y bebimos
agua fresca; y bajamos, contentos, por haber descubierto tanta perfección y
belleza, después de deparar larga conversación y reflexión sobre temas afines.
Allí dejamos nuestra raíz, y revivimos tiempos pasados, por el entorno.
Este es, un
pequeño ejemplo de nuestro real patrimonio; una verdadera maravilla y auténtico
tesoro, que nada tiene que envidiar a otras culturas y arquitecturas, pues, no
en vano, es contemporánea y como tales, obras clásicas, que esperan el
reconocimiento de su valía, por parte de los de la cultura. Un patrimonio
universal, todavía guardado y por tanto desconocido y por descubrir.
Conste, que no es ni la pieza mejor, ni la más
representativa, sino una más de las muchas que se encuentran por nuestro
territorio insular, perdida por entre
riscos, laderas, montañas. (y dijeron, los guanches
vivían en cuevas naturales, cuales alimañas).
* El Padre Báez y unos amigos, que fueron de paseo y
visita.