LAS CASCARRIAS COLONIALISTAS DE ESPAÑA

Jaime Sáenz  *

 

    Una vez más, el pueblo canario, este pueblo más solidario con todo el mundo que consigo mismo, se manifiesta contra el terrorismo de estado del Gobierno Alauita. Y es que los jalones al nudo corredizo con que se asfixia a nuestro vecino Pueblo Saharaui, es cada vez más firme, patente, y tétrico.

    No obstante, y pese a tímidas manifestaciones contra el  descalificado y desvergonzado actuar de Naciones Unidas, entendemos que tal vez no estemos analizando la problemática del Sáhara Occidental en el contexto real  de la estrategia geopolítica  de la zona.

    La vergonzante entrega de la provincia española del Sáhara, no tiene ya, a estas alturas, ni pliegues ni recovecos donde, cual chinche, ocultar el colonialista comportamiento de los políticos españoles.

    Colonialmente hablando, conocemos los modos con que aquel imperio del solajero fue mermándose alevosamente, tras sembrar barbarie en su creación y decadencia.

    Pensar que con el tiempo, repúblicas, y dictaduras golpistas por medio, una democracia sería posible en el estado español, ha sido una utopía, y defender lo contrario una majadería analfabeta hispánica. El estado que entregó la “provincia española” de Guinea en condiciones perfectas para continuar sucesivamente en cruentas manos dictatoriales, es el mismo incapaz mal comerciante que anda vendiendo desde hace tres décadas y media a quienes había cínicamente denominado ciudadanos españoles en el Sáhara Occidental. (refresquen la memoria histórica con el tratado de París de 1898 entre España–EEUU y la venta de Cuba, Filipinas, Puerto Rico e Isla de Guam).

    No sólo los abandona y los malvende cobardemente, sino que engrosa sus arcas vendiendo el armamento con que atacarlo y someterlo. Pero los políticos que realizan la transacción comercial mientras Él, cargado de tubos, mantenido como los antoñitos, expiando levemente sus muchos desmanes lesa humanidad, se encaminaba al pudridero, son secundados por sus herederos gubernamentales, de babor y estribor, en sus malabarismos coloniales, toreando a propios y extraños a la espera de que  con terrorismo de estados varios, las aguas, la pesca, los fosfatos, petróleo, el hierro y demás riquezas de la zona, sean engullidos por los lobbies internacionales que los apadrinan.

    Mientras, el Polisario y mayoría de canarios, obvian estudiar la grave realidad del asunto zonal, el colonialismo, capeando con su izquierda y su derecha refuerza sus medidas, en tanto el cinismo se adapta a los escaños y poltronas, porque el fin les justifica los ingresos.

    El Archipiélago Canario apoya al Pueblo Saharaui, le aporta gofio, medicinas, los acoge, los defiende, los hospitaliza y cura, pero sus dirigentes, los polisarios, se quitan las babuchas políticas al pasar junto al problema colonial del Archipiélago, no por evitar llenarnos de arena el chozo, más bien para no meter picón en su jaima.  Grave error, que tras 35 años, esperanzados creyentes en los diferentes políticos que en Madrid han andado, parece como si no les conviniera considerar que su venta anda emparejada a la nuestra.

    No se crean, ni ellos ni nosotros, que la venta del Archipiélago canario no se esta gestionado desde tiempo ha, dense de cuenta que andan en los trámites de adjudicación, pago de comisiones a los intermediarios locales e internacionales, junto a cuanto se requiere para garantizar usufructos y demás desmanes.

    Si lo de las aguas del Archipiélago Canario no nos despabila a estas alturas, es que andamos crónicamente abusando de los tunos o higos picos a pesar de las incontinencias y lavativas verbales de Paulino el maestro y tantos otros, que no se deben ni escuchar, no sea que el cinismo se contagie.

    Las aguas del Archipiélago Canario (564.036 Km2), con su correspondiente espacio aéreo, no serán canarias porque lo digan Paulino o cualquier otro cuenta cuentos irrespetuoso con este pueblo. El derecho internacional lo impide y lo seguirá impidiendo mientras esto sea una colonia, y por tanto siga jediendo a vende patrias cargados de cascarrias hispanas.

    La barbarie del Sáhara es patente, lo malo es que no tenemos ni aguas donde meter las barbas.

 

* Miembro de SOLIDARIDAD CANARIA