En el Centro Canario
Nacionalista desconocen la historia de Canarias
Grupo de Opinión Siete
Estrellas Verdes
Expone don Ignacio González Santiago en
un reciente artículo titulado "Un nacionalismo orgulloso"[1] que desde "el Centro Canario Nacionalista, el
CCN, defendemos un nacionalismo orgulloso de su historia, de su pueblo y de su
tierra". No obstante, desde el Grupo de Opinión Siete Estrellas Verdes
creemos que, ya que dicen sentirse orgullosos de nuestra historia, lo mínimo
que pueden hacer es conocerla.
En primer lugar, se
manifiestan orgullosos de "cuando fuimos conquistados, primero, y luego
nos convertimos en conquistadores de América y libertadores después". Nada
más lejos de la realidad. Fuimos conquistados, nos arrebataron nuestra
libertad, eso es cierto. Contribuimos a la liberación de los pueblos de América
Latina después, eso también es cierto. No es cierto, en cambio, la afirmación
de que "nos convertimos en conquistadores". Nuestra historia es la
del Tributo de Sangre, la obligación nacida del Reglamento Real de 1718, de
enviar cinco familias canarias a América por cada cien toneladas de mercancías
exportadas desde nuestro archipiélago hacia aquel continente. Siempre hemos
estado del lado de los conquistados, colonizados y explotados.
Un poco más adelante
reivindica el actual concejal de Servicios Sociales y concejal presidente del tagoror del distrito Centro-Ifara
del Ayuntamiento de Santa Cruz al "general Weyler"
y al "independentista Secundino". No entendemos cómo se puede
reivindicar a Valeriano Weyler, personaje que sólo
residió en nuestras islas durante los 5 años que estuvo destinado como capitán
general de Canarias, artífice asimismo durante su etapa como capitán general de
Cuba de la estrategia de la Reconcentración, la cual inspiró posteriormente
ciertos campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial desgraciadamente
conocidos por todos. Asimismo recordamos que a finales de
Eso sí, compartimos
enteramente el sentirnos profundamente orgullosos de "nuestro pueblo, un
pueblo bueno, trabajador y valiente, que por su carácter acogedor y tranquilo
ha sido muchas veces avasallado por visitantes de fuera, mal agradecidos, que
confunden nuestra hospitalidad con sumisión o inferioridad".