Cerveza de plátano
José
A. Infante Burgos
Tenemos que fomentar, con decisiones individuales de
compra, la existencia de una industria canaria medianamente competitiva que
luego pudiera dar el salto de abordaje en zonas cercanas. Nuestra industria no
llega a copar ni al 8% del PIB, cuando hasta el chiringuito más endeble cuenta
con porcentajes por encima del 20%.
En la
cerveza encuentro una muestra apropiada para sentar la base de un producto
dominical escrito a favor de que todos consumamos el máximo posible de
productos del país. "Made in Canarias". Lo hacen los alemanes
comprando vino -peor y más caro- de su tierra y los japoneses, consumiendo
arroz a precios prohibitivos en comparación a cualquier otro. Por ejemplo, en
nuestro caso, si tiene que coger un paquete de lentejas de la estantería del
supermercado HiperTrébol o de la ventita de doña Fefa, la pobre, trinque las de Lanzarote y en los yogures
coja los de Celgán, Danone u otro cualquiera con
origen cercano. Yo qué sé, Millac mismo. Después,
cada una de ellas se tiene que estirar un poquito, es lógico; su espacio es su
espacio, Canarias. Tampoco pretendo hacer publicidad de nadie en concreto, si
acaso del Archipiélago como marca, porque en ese caso carecería de la
rigurosidad necesaria para ese no pretendido hoy ambicioso análisis. Lo que
argumento es que vamos a bebernos nuestro vino. ¿No? Un caprichito alguna vez,
vale, pero bien bueno que está el jodido y bien bueno que nos sale por aquí.
Las papas, que teníamos un montón de variedades, ahora va
y las estamos perdiendo como mendrugos. En frutas no tenemos nada que envidiar
a nadie, las carnes en sus muchísimas derivaciones son más frescas que las de
ningún lugar. ¿Qué me dicen de los quesos, de los panes y de los bollos, de los
licores, de las ropas, de los helados, de los caramelos, de los muebles?? Me
olvido de veinte mil cosas, soy consciente, pero en esto es igual la isla de
procedencia, somos 2,2 millones de consumidoras y consumidores, y si el champú
o el jabón está fabricado en El Ortigal, pues seguro que es mejor, con
diferencia, que el de Marsella. ¡Quita pa´llá!
Tenemos
que fomentar, con decisiones individuales de compra, la existencia de una
industria canaria medianamente competitiva que luego pudiera dar el salto de
abordaje en zonas cercanas. Nuestra industria no llega a copar ni al 8% del
PIB, cuando hasta el chiringuito más endeble cuenta con porcentajes por encima
del 20%.
Con
las cervezas, lo mismo. A consumir las que más composición de capital o trabajo
local tengan. Me mando una, porque a diferencia de las bebidas obtenidas a
partir de zumos de frutas fermentados (como los vinos), en la cerveza el cereal
de base no contiene originalmente ni agua ni azúcar, caracterizando ambas
circunstancias el proceso de elaboración. Para conseguir azúcar a partir del
almidón del cereal es necesario primero modificarlo mediante el malteado y
sumergirlo en agua a la temperatura adecuada a fin de completar la conversión.
El líquido resultante, compuesto de azúcares, proteínas y residuos procedentes
del cereal, se filtra, se hierve vigorosamente y se le añade el lúpulo. A
continuación se enfría hasta una temperatura que permita el desarrollo de las
levaduras, se añaden estas y se inicia la fermentación que producirá el alcohol
y el CO2.
Unos
céntimos más unos céntimos menos, las mejores son las nuestras, una Dorada, una
Reina, una "Tropicá" no importa, se trata
de que el mercado es chiquito y el grueso de la oferta viene de fuera, los
demás protegen sus producciones y nosotros en general en ese sentido somos
demasiado generosos. Tú me compras, yo te compro, él nos compra, nosotros nos
compramos y al final ellos verán ustedes como también acaban comprándonos.
Aquí
se intentó la cerveza de gofio, es decir, tostando el grano previamente y
añadiendo un proceso más, con lo que le daba un aspecto y sabor muy original e
intenso al amargo placer fresquito de una buena garimba.
A mí me gustaba, hasta el punto de veinte o treinta al día. Es broma. Entre tú
que no sabes y yo que no me acuerdo, el proyecto al parecer no cuajó. Bueno, a
intentarlo nuevamente, vino negro de volcán o cerveza de plátano.
En algunos
países africanos de la región de los Lagos la elaboran de esta manera: secan al
sol los plátanos maduros, cocinándolos y luego los dejan enfriar y fermentar;
adicionan después agua suficiente y la bebida queda lista. Cuando mezclan
partes iguales de plátano y yuca rallada emplean el mismo procedimiento y
producen la mejor cerveza del mundo, al decir de algunos viejos.
Pero
mejor sin alcohol, maifrén
Publicado en El Día, 27-09-2009