Ramón Moreno Castilla
Siempre he sostenido públicamente, en todos
los foros nacionalistas, que una de las armas políticas de mayor calado -por su
argumentación demoledora e irrefutable- con que cuenta Canarias es la
reivindicación de nuestras aguas archipelágicas. Y ello es así, porque en dicha
reivindicación subyace un ejercicio de soberanía (que sólo se podrá ejercer
desde un Archipiélago independiente); al tiempo que emergen las enormes
contradicciones, de la anacrónica y ya insostenible "españolidad de
Canarias", seriamente cuestionada.
De ahí, que un nutrido
grupo de canarios afines, plenamente comprometidos e identificados con nuestra
Patria, hayamos decidido poner en marcha el Observatorio Marítimo del
Archipiélago Canario (OMAC), con el objetivo prioritario de llevar a cabo
cuantas acciones legales sean precisas para que España explique por qué si
"Canarias es española", como se insiste, no haya delimitado aún
nuestras fronteras marítimas para sacarnos de
España tiene, pues, la
carga de la prueba; y considerando que, en su caso, la presunción de inocencia
supone la negación de la evidencia es, por consiguiente, presunta culpable de
colonialismo. Del que tendrá que responder, no sólo ante el Comité de los 24 de
Esta institución,
apartidista, se propone difundir de forma clara y pedagógica, con todo rigor
conceptual y expositivo, los entresijos del Derecho Marítimo -rama del Derecho
Internacional Público- aplicable a Canarias. Para ello, el OMAC explicará este
delicado asunto a todos los interlocutores sociales, partidos políticos,
organismos públicos y privados, asociaciones diversas y, fundamentalmente, al
tejido empresarial y sectores vinculados al transporte marítimo y pesquero. En
definitiva, a todo el pueblo canario en general, huérfano de información veraz
y objetiva sobre el particular.
Asimismo, el OMAC
instará a las dos universidades canarias a que sus cátedras de Derecho
Internacional opinen al respecto, porque hasta ahora no han resollado en un
tema de capital importancia para nuestro futuro. Deberían ilustrarnos, por
ejemplo, cómo la "soberanía política" que todavía ejerce España sobre
Canarias, consecuencia de un sanguinario proceso de cruenta conquista y
evangelización por la fuerza de las armas, conculca flagrantemente la legalidad
internacional. Ya que, como saben los doctos catedráticos y profesores de ambas
facultades, y el mismo cuerpo de reputados juristas, ese decimonónico criterio
de "soberanía política", subterfugio legal esgrimido por las
potencias coloniales para dar validez a la apropiación de territorios por la
fuerza de las armas (¡como fue el caso sangrante de Canarias!), es contrario y
opuesto al principio emergente de "localización geográfica"
consagrado en el Derecho Internacional contemporáneo.
Y es de suponer que
esas eminencias conocen perfectamente que ese caduco criterio de
"soberanía política", mediante el cual España sigue apuntalando la
artificiosa "españolidad de Canarias", tomó diferentes connotaciones
actuales a partir de
Estos dos principios,
estandartes del Derecho Internacional contemporáneo, tuvieron su más álgido
protagonismo en
A propósito de estos
antecedentes, debemos señalar que cuando en 1970
Ni siquiera la
promulgación por parte de Marruecos, en marzo de 1973, del Dahir donde ampliaba
sus aguas territoriales e instituía una zona exclusiva de pesca de
Dos circunstancias
explicarían, en nuestra opinión, tal indiferencia. Una, que Canarias ha vivido
incomprensiblemente de espaldas al mar; y otra, la seguridad de que entonces España
estaba firmemente asentada en el Sahara, lo que en la práctica hacía del
espacio marítimo canario-sahariano una especie de "mar interior
español", y nos convertía en administradores y usufructuarios de los
abundantes caladeros saharianos. El rápido desenlace de la crisis del Sahara en
1975 con la famosa Marcha Verde dejó a Canarias como Región Frontera (otro
eufemismo más de la españolidad) y con una sensación de desamparo,
convenientemente fomentada, que todavía perdura en los canarios españolistas.
De la falacia de que
Marruecos nos invadiría, hemos pasado a la cruda realidad de estar dentro de su
ZEE; atrapados en una infame y canallesca indefensión político-jurídica que no
tiene parangón en los anales del colonialismo mundial. Así que, sufridos y pacientes
compatriotas, no nos llevemos a engaño; el futuro de Canarias y la
supervivencia de nuestro pueblo pasa, indefectiblemente, por tres escenarios
posibles: continuar siendo una colonia española en África, con el
"encofrado constitucionalista" de comunidad autónoma, RUP y todo ese
"andamiaje"; o ser un archipiélago de Estado marroquí, como lo es
Baleares de España, al estar situada en el mismo continente y bañada por el
mismo océano? Salvo que nos constituyamos cuanto antes en un Estado archipelágico,
libre y soberano, como Cabo Verde y, por tanto, sujeto de Derecho
Internacional. ¡Esta es la única solución, no les quepa la menor duda!