La Señora Clinton no tiene muro

 

Javier Perote

 

Se ha equivocado la Sra. Clinton, como la paloma de Alberti. Se ha ido al norte, a Berlín: no hay muro que no podamos derribar ha dicho. Pero se ha equivocado de muro, el muro de Berlín ya no existe. Ha equivocado el rumbo la Sra. Clinton; es mas abajo, hacia la Cruz del Sur a donde hay que caminar. Dos mil kilómetros de fosos, piedras, alambradas y minas. Bajo el azul del cielo, junto al azul del mar, una gran cicatriz que cobra su peaje en sangre y dolor. A uno y otro lado del muro, envueltos en el fuego, los saharianos cabalgan a lomos del viento sobre los huesos calcinados, en un día que no tiene fin. No hay flores que pisar ni olas que envuelvan los sueños Vuelan con un  temblor de muerte en sus manos, las espadas levantadas y los ojos vendados. Las cadenas herrumbrosas en los muros  de las mazmorras. Nada se oye, solo el choque del metal y el zumbido del boomerang en la negrura de la tormenta.

 

 Pero no estamos solos, ya se ven las banderas, 14 veces humilladas, están llegando, 34 veces levantadas. Otra vez el sol nos abrirá su puerta.

 

La Sra. Clinton usa casco de acero y calza espuelas de oro en busca de muros que derribar. Pero la Sra. Clinton no ha visto nada. Lo tenía cerquita, a un tiro de piedra, pero nada vio ni nada oyó. La Sra. Clinton tiene el hormigón en la cabeza; se ha dejado atrás el muro de los sinvergüenzas.

 

Javier Perote 10-10-2009

 Nos vemos el día 14

 

 

 

Redacción de El Guanche:

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