Coches y actividades colaterales
Wladimiro
Rodríguez Brito
La semana pasada, las
autoridades judiciales han precintado unas instalaciones relacionadas con lo
que producimos y demandamos todos los días. Es lógico pensar que nadie quiere
tenerlo próximo a su casa o en un sitio a la vista, situación que vienen
soportando los vecinos de Icod durante mucho tiempo,
y lo que no es menos grave, es que nos cueste nada a los que producimos y
demandamos los servicios de eso que llamamos actividades molestas, insalubres y
peligrosas.
Esto es lo que ha
ocurrido en estos días en Riquel, lugar
"marginal" de la costa de Icod, otrora
finca de una familia famosa, con casa palacio en la calle
Todo esto es nocivo
ahora, y lo cerramos sin buscar otras alternativas, o lo que es lo mismo, lo
que se depositaba en el Riquel lo encontramos ahora
al borde de nuestras carreteras, barrancos y montes. Serán efectos
"colaterales" del cierre de Riquel, que al
igual que las bombas que alcanzaban la población civil en una guerra
"justa" en Irak, según Bush, no eran resultante
de una invasión ilegal, sino efectos colaterales en las que él no tenía
responsabilidad. Y los costes ambientales tenemos que pagarlos todos y no hay
una salida mágica ni en Los Riqueles, ni en las
Almenas.
Hemos de asumir que el
que contamina paga y que el coste ambiental de la actividad extractiva o la
retirada en Tenerife, de unos 20.000 coches al año son parte de eso que
llamamos "progreso" o cómo la producción de unos 500 kilos de basura
al año por habitante tiene un coste no sólo económico, sino ambiental y las
mejoras en la tecnología para el tratamiento de residuos hemos de aplicarlas
sin olvidar que los mismos siempre generan molestias ambientales y sociales, y
que han de estar en algún punto de nuestra geografía creando molestias donde
los pongamos.
Con la aprobación del
Plan Territorial para el Tratamiento de Residuos de
Tenemos la obligación
de buscar nuevos polígonos que recojan las actividades ubicadas ahora en Riquel, así como la restauración y una nueva propuesta para
dicho espacio una vez restaurado, asumiendo que todos tenemos alguna
responsabilidad de Los Riqueles y que no es sólo un
problema de administración y empresario. Sólo seríamos unos cínicos si ahora
miramos para otro lado, asociando la situación como un problema solo
empresarial y de dinero, asociando esto a fenómenos colaterales mientras
dejamos fuera de uso todos los años en
Por todo ello, estamos
obligados a la localización en cada comarca de lugares para poner plantas de
tratamiento como las que propone el Plan Territorial Especial de Residuos de
Así, en lo que se
refiere a las actividades extractivas, la propuesta que se hace desde el
planeamiento insular no es sólo regular y ordenar la actividad en sí misma en
el espacio y el tiempo, sino establecer aquellas medidas correctoras y
compensatorias necesarias que minimicen los efectos negativos para la población
más cercana a la actividad. Además, un objetivo fundamental es la recuperación
ambiental y paisajística de estos ámbitos ampliamente degradados. Es necesario
transmitir a los ciudadanos de Tenerife que estas actividades, desarrollándose
de forma adecuada, son una oportunidad para generar riqueza y empleo en