Teodoro Santana
«Pero como en Matrix, basta
desenchufarse de esa realidad virtual para ver la otra. La terrena, humana,
palpable. La que nos rodea mientras agachamos la cabeza esperando que escampe.
Pero no deja de llover»
El humo de la propaganda del Estado español y de
los medios de comunicación burgueses no nos deja percibir
Pero como en Matrix, basta desenchufarse de esa
realidad virtual para ver la otra. La terrena, humana, palpable. La que nos
rodea mientras agachamos la cabeza esperando que escampe. Pero no deja de
llover. Llueve paro. Llueve indigencia. Caen a cántaros las pequeñas empresas
abocadas a la quiebra. De enero a mayo, los visitantes en los aeropuertos
canarios han disminuido en dos millones de personas.
Basta mirar alrededor. A nuestros vecinos. A
nuestros familiares. A nuestros hijos sin futuro ni esperanza. Al creciente
número de policías entrenados en reprimir motines. A la multitud de escaparates
con el “Se traspasa”. A la disminución a la mitad de las cestas de la compra. A
los dientes sin arreglar. Los pequeños síntomas de la pobreza. De la
depauperación. De la penuria.
Lo reconoce la propia iglesia católica, a través
de Cáritas: en los últimos cuatro años se ha duplicado el número de personas en
situación de pobreza en las Islas. Cáritas Diocesana calcula que en estos
momentos más del 30% de las familias canarias se encuentran en una situación
grave de carencia económica, con las correspondientes secuelas de lo que se
conoce como exclusión social. Al final del verano, más de 50.000 parados que
ahora cobran un subsidio perderán todo tipo de prestaciones. Pura y simple
desesperación. Desamparo. Son los daños colaterales del colonialismo y del
imperialismo. De este maravilloso mundo color de rosa.
Los más débiles lo tienen peor. Ahora ya mujeres
jóvenes. Con hijos. No pueden cubrir las necesidades mínimas de subsistencia.
Con una formación profesional baja. Víctimas del fracaso del sistema educativo
canario. Incapaces de encontrar un trabajo cada vez más escaso. Familias
enteras con los dos miembros de la pareja en paro. No tienen para dar de comer
a los niños. No tienen para pagar el alquiler. Ni para pagar el agua. Ni la
luz. Ni siquiera para comprar las medicinas que les recetan.
Inmigrantes que trabajaban como empleadas del
hogar. En la hostelería. En la construcción. Trabajadoras y trabajadores que ya
superan los dos años en el paro. Si las llegaron a tener, ahora se acaban las
prestaciones. Sin un euro. Este otoño va a ser muy duro para cada vez más gente
en Canarias. Los políticos burgueses siguen discutiendo de nimiedades. Siguen
repartiendo el botín de los fondos públicos. Y la marea de miseria sigue
subiendo. Ahogándonos cada vez más.
Podemos seguir con lo de siempre. Con las viejas
boberías. Con los viejos hábitos. Con la trasnochada forma de empantanarnos en
lo secundario. Pero ya no sirve. Ya no vale. Hay que dar un paso al frente.
Dejar atrás todas las ilusiones electoralistas. Todos los resabios sectarios. Y
desde la urgencia, desde la voluntad de ser, desde la desnuda e inaplazable
necesidad de nuestro pueblo, poner en pie un amplio movimiento de
supervivencia. De lucha, de transformación, de cambio.
De cambiarnos a nosotros mismos. Porque al
pueblo canario no le queda otra que ponerse en pie. Ganar en visión. Ganarse.
No se puede seguir remoloneando. Obcecándonos en fantasías europeas. Esperar
que las cosas se arreglen solas. Ha llegado el tiempo que exige claridad de la
conciencia. Determinación. Fiereza. Nos va la supervivencia en ello. Es hora de
ponernos en marcha. Ahora.
(*) Teodoro Santana es miembro del Comité
Central del Partido
Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC)