A José Bono, en su visita al antro político

Parlamento de Canarias

Nuestro comentario de hoy es una carta que queremos que lea el presidente del Congreso de España, José Bono; un hombre que antes de presidir la citada Cámara estuvo al frente de una comunidad autónoma continental. Bono visita hoy una comunidad autónoma totalmente opuesta y distinta, porque es insular. La suya es una comunidad del continente europeo, mientras que la nuestra es africana. O mejor dicho, situada frente al continente africano y muy próxima a él porque, como decía Aguilar y Paz, nuestra posición geográfica es atlántica. Conviene que José Bono sepa esto que le decimos antes de que cruce la puerta de nuestro Parlamento, pues estas palabras son la Biblia; el Evangelio; el antiguo y el nuevo, ya que representan los anhelos de un pueblo ansioso por ser libre.

Ya está dicho lo principal en esta carta que le dirigimos, señor Bono. Queremos la independencia que nos fue arrebatada hace seis siglos por sus antepasados castellanos y los harapos de los mercenarios que los acompañaban cuando invadieron y conquistaron, por la fuerza, a un pueblo noble y libre, poseedor de unas estructuras sociales provenientes de la divinidad. Un pueblo con sus jerarquías sociales, culturales y familiares, que fue arrasado por sus paisanos y sus mercenarios despreciables, señor Bono. Y un reto: la libertad de los pueblos; año 2010; resolución 1.514 del Comité de Descolonización de la ONU; la aspiración de todos los que no estamos narcotizados por la Metrópoli española y queremos reivindicar la casa de nuestros ancestros. Las razones por las que queremos ser libres las conocen sus correligionarios en estas Islas. Pero hablábamos del Parlamento.

Ese Parlamento es digno y lo respetamos como institución, pero por su contenido político es un antro. Usted, que es un hombre digno, sin duda quedará avergonzado al pisar ese lugar y verse rodeado por políticos tan ignominiosos como las "señorías" que esquilman al pueblo desde lo que debería ser el palacio del pueblo. Sabemos que los miembros del Parlamento de Canarias le ocultarán las muchas aberraciones que han cometido, y de las que usted tampoco se habrá enterado en la calle porque no compra EL DÍA. Esperamos que, al menos en esta ocasión, su jefe o jefa de prensa o protocolo le haga llegar un ejemplar de nuestro periódico a sus manos para que conozca bien a quiénes está visitando.

Sepa usted, señor Bono, que sus "señorías", entre ellas una llamada José Miguel González, desahuciaron ilegalmente a unos vecinos para dotarse a sí mismos de cómodas instalaciones donde solazarse, estar a sus anchas y hacer "ciertas cosas más". Los asesoraba entonces un canarión que todavía no era diputado, aunque tenía aspiraciones a sentarse en uno de los escaños del antro político, objetivo que ha conseguido en la actualidad. Hablamos de José Miguel Ruano. Pregunte por estos personajes en su visita, señor Bono. Pida que se los presenten para conocerlos bien.

No ha sido este el único desmán cometido por sus "señorías" canarias, señor Bono. En plena crisis, con el pueblo pasando hambre, se aumentaron sus retribuciones. Entre estos descarados políticos se encuentra un ínclito correligionario suyo llamado Santiago Pérez, que cuando está en su despacho de abogado se dedica a redactar a diestra y siniestra denuncias presentadas por ecologistas de pacotilla contra personas dignas. Un personaje, señor Bono, a caballo entre lo hitleriano y lo estalinista, si bien más bien lo último pues es marxista convencido y declarado.

También queremos presentarle a otros personajes. Entre ellos un correligionario suyo llamado Juan Carlos Alemán, que junto con Francisca Luengo (igualmente militante de su propio partido), la señora Tavío, María del Mar Julios (que disfrutó de un orgasmo político mientras leía el contenido de una reprobación contra EL DÍA) y don Antonio Castro Cordobez. Todos son miembros de la Mesa del Parlamento y todos cometieron el desmán de atacar la libertad de prensa y el derecho a la información que protege la Constitución. Es decir, en ese Parlamento que usted visita se ha atacado a la Constitución, señor Bono. Téngalo en cuenta.[…]

Extracto del comentario de El Día, 10-06-2009