Más vericuetos para retrasar lo inevitable
Coincidimos plenamente
con el Movimiento Patriótico Canario y con su líder, José Luis Concepción, en
la crítica que hacen a la propuesta del denominado Encuentro por Canarias
Territorio Asociado a la
Comunidad Europea. Hemos dicho muchas veces que nuestra
lengua y cultura son españolas y, por lo tanto, europeas. En su día nos
impusieron ambas por la fuerza de las armas con una conquista genocida, y hoy
no tenemos más remedio que aceptarla. Sin embargo, eso no significa que seamos
españoles o europeos. Somos, también lo hemos dicho muchas veces, canarios que
aspiran a tener una nación con Estado propio; un país con asiento y bandera en
los foros internacionales. Queremos ser canarios y no ciudadanos ultraperiféricos,
porque eso equivale a ser europeos de segunda y españoles de tercera. En
consecuencia, está de más toda acción para promocionar nuestro estatus de
territorio asociado a la
Unión Europea. Insistir en esa absurda vía supone perpetuar
seis siglos de colonialismo. Mientras continuemos siendo una región europea
ultraperiférica y una comunidad autónoma española no seremos una nación libre.
¿Es tan difícil entender esto? ¿Son tan obtusos políticos los diputados y
diputadas del Parlamento de Canarias, sobre todo los que presumen de
nacionalistas, para no comprender que deben dejar ya las machangadas
del Estatuto, su reforma y otros juegos florales que no conducen a nada, y
abordar sin demora un proceso pacífico que nos lleve a nuestra independencia?
¿Por qué esperar a 2010 y a que el Comité de Descolonización de los Pueblos de
las Naciones Unidas obligue al Gobierno de España a cumplir los acuerdos
internacionales que firmó en su día? ¿No es mejor, incluso para las autoridades
metropolitanas de Madrid, adelantarse a un mandato internacional y quedar bien
ante el mundo?
Estamos igualmente de
acuerdo con el Movimiento Patriótico cuando tilda a quienes proponen la idea de
unas islas como territorio asociado a la Unión Europea de
"nacionalistas encantadores que se presentan con una nueva varita mágica
para seguir encantando al sufrido pueblo canario, a la vez que contribuyen a la
confusión con respecto al proceso de soberanía". Nosotros decimos que más
que encantarlo, lo que hacen es seguir engañándolo. Eso es lo mismo que hablar
de Canarias como un estado libre asociado a la nación española. Un
planteamiento que no vale ni siquiera como paso intermedio. Este Archipiélago
aspira a ser un estado libre sin más. Y sin dilaciones temporales. ¿No son
suficientes seis siglos de esclavitud? Para algunos parece que no.
Señala acertadamente
el Movimiento Patriótico, como lo venimos haciendo nosotros, que los
nacionalistas auténticos están inmersos en la lucha por la descolonización de
Canarias como única y mejor vía de superar la crisis económica y social que
padece la gran mayoría de los habitantes de estas Islas. Es verdad que
necesitamos nuevo marco jurídico, administrativo y económico, pero no para que
España y la UE
puedan seguir explotando a este Archipiélago con mecanismos mancomunados, y
mucho menos para que los actuales gobernantes continúen ejerciendo la política
como mejor negocio. ¿Es que se equivoca José Luis Concepción al afirmar que
Canarias necesita una república, un estado soberano
con fronteras reconocidas internacionalmente, y una identidad propia que nos
libere de nuestra ignominiosa condición colonial? Pensamos que no, aunque
algunos amantes de la españolidad, y algunos perros de la ira, discrepen de
nosotros. En nuestro editorial de mañana seremos más explícitos.