Humillados y ofendidos
Nos resulta un tanto
abstruso (es decir, "recóndito", "de difícil comprensión e
inteligencia") el pensamiento de la diputada Ana Oramas, nacionalista ella
de título para ganar votos, pero españolista para practicar la política pura
junto a Perestelo y el otro. No es su estilo el mismo
que el nuestro, pues nosotros expresamos abiertamente todos los días que no
entendemos las razones de doña Ana para seguir defendiendo la españolidad de
Canarias. No comprendemos cuáles son sus motivos para que no le afecten ni el
patriotismo que le debe a los suyos, ni un sentimiento de dolor por la masacre
que sufrieron sus antepasados isleños, así como la esclavitud a que fueron
sometidos y el robo de sus tierras, aguas y cielo; en definitiva, la privación
de su libertad y su felicidad por medios brutales. No comprendemos -insistimos-
las razones de la señora Oramas para que no le afecte nada de esto, pero lo
cierto es que no le afecta. Sigue alegando a favor de la españolidad de
Canarias y, en consecuencia, sintiendo amor por los asesinos de sus padres; de
sus ancestros.
Tampoco tiene en
cuenta la portavoz de CC en Madrid el sometimiento del pueblo canario, tanto en
los tiempos actuales como en los pasados, a los españoles peninsulares; a los
insufribles godos políticos. El sometimiento al vecino de al lado que se mete
en nuestra casa para administrar nuestros bienes, echar a nuestros hijos,
ocupar nuestro lecho y abusar de nuestras mujeres. ¿Hemos dicho algo
inconveniente, doña Isabel de Luis, o es que ya no podemos defender a nuestras
mujeres?
Los hechos nos dan la
razón cada día más. España nos está conduciendo al abismo. En España gobierna
el Partido Socialista Español, porque obrero hace tiempo que dejó de serlo. Una
formación que está ocasionando la ruina económica, política y moral de la
sociedad española. Por culpa del PSOE de Zapatero, a España no se le hace
ningún caso en el mundo. No se nos hace caso tampoco en Europa. Por mucho que
infle los mofletes de estúpida satisfacción y falso éxito, Zapatero es un don
nadie en los foros europeos. Para él y para su corte de chupópteros políticos,
asistir a esos foros es lo mismo que para un pobre desgraciado ser invitado a
la casa de un rico o de una persona importante: todo un acontecimiento. Acude
al G-20 cuando Sarkozy le presta una silla y al G-8
cuando se la cede Berlusconi. Por derecho propio no lo reciben en ningún
cónclave importante.
Europa repudia a
España porque padece el mayor índice de paro y tiene la mayor cantidad de
desempleados. Como bien dijo Rajoy, el estado de la nación son cuatro millones
de parados. O como dijo ayer nuestro humorista Ramón (viñeta que volvemos a
reproducir hoy en esta página), "me importa un bledo quien ganó el debate
sobre el estado de la nación; lo que me gustaría saber es qué gana la nación
con semejante debate". Nos repudia Europa, como decimos, porque al tener
los mayores índices de paro del continente estropeamos la media de
Para desgracia
nuestra, dependemos de este Gobierno disparatado y lejano. ¿Por qué este pueblo
masacrado, humillado y ofendido como en la célebre novela de Fedor Dostoievsky tiene que seguir pasando hambre? ¿Por qué
tenemos que continuar sin pasaporte de canarios -el español no lo queremos- y
sin libertad? Mañana, como diría Tip y Coll,
hablaremos del Gobierno y de los granujas que nos
quieren mantener unidos a
Comentario de El Día, 16-05-2009