Tránsfuga de la política pura
La señora de la
política pura le ha dado sus votos al socialismo de Zapatero para que el
presidente saque adelante los Presupuestos Generales del Estado. Nos lo
imaginamos riéndose, con los mofletes más hinchados que nunca, de esta indígena
a la que ha engañado con algunas migajas. Porque eso es lo que hace el Gobierno
de la Metrópoli: devolvernos en forma de limosna una parca parte de lo mucho
que se lleva de aquí. "Qué fácil es engañar a estos
ultraperiféricos", debe haber comentado Zapatero con José Blanco y otros
acólitos.
Doña Ana Oramas se nos ha convertido en una tránsfuga política. Ha
pasado de CC al PSOE. ¿Qué vínculos tiene la señora Oramas
con los socialistas? ¿Es que piensa que lo que le planteen la vicepresidenta
Fernández de la Vega, Elena Salgado o el propio Rodríguez Zapatero lo van a
cumplir? Que ni lo piense. A doña Ana Oramas la
desprecian porque procede de una colonia. Se ríen de ella al igual que se ríen
de todos nosotros cuando decimos que somos españoles. Los peninsulares saben
que no lo somos, y nosotros también. ¿Es que algún canario auténtico se
considera español en su fuero interno? Hablamos español y tenemos una cultura
europea, pero, ¿nos convierten en españoles esas características
circunstanciales? ¿Quién puede creerse semejante disparate?
Lo repetimos una vez
más con la esperanza de que se convenzan los obtusos de mente: cada vez que
decimos que somos españoles, aunque sea en un aeropuerto recién llegados de
Canarias, se mofan de nosotros. Y si doña Ana Oramas
no sufre situaciones tan ignominiosas como esta, es porque no llega a los
aeropuertos como todo el mundo porque la hacen pasar por salas VIP. Quizá un
anticipo, eso debe pensar, a la prebenda política que le ha prometido Zapatero
a cambio de su voto y el del señor Perestelo para
aprobar unos Presupuestos que terminarán de arruinar a los españoles. Mal
asunto también para los canarios, pues al estar uncidos a España por el yugo
colonial correremos el mismo descalabro. De ahí la urgencia por que seamos
independientes cuanto antes. Lo sentimos por todo el pueblo canario y también
por la señora Oramas, pues le espera un desengaño
mayúsculo.
Convénzase, doña Ana:
no somos españoles. Usted en Madrid es un mero objeto decorativo mientras no
plantee que el año 2010 está a la vuelta de la esquina y que en él España,
cumpliendo la resolución del Comité de Descolonización de los Pueblos de las
Naciones Unidas que firmó el propio Gobierno de Madrid, deberá poner fin a seis
siglos de colonialismo canario. También a usted se lo repetimos, señora Oramas: no somos españoles sino nativos de una colonia
situada frente a las costas de África. Una colonia que España deberá soltar
antes de que concluya el próximo año, pues si no entraríamos en cuentas
mayores. Y con esto no queremos decir que habrá violencia, pues siempre hemos
defendido un proceso pacífico para alcanzar nuestra independencia. Cuando
hablamos de cuentas mayores nos referimos a la intervención en este proceso, y
a nuestro favor, de países europeos democráticos, de la ONU y de Estados Unidos,
entre otros. Además está Marruecos, que el día menos pensado reclama Canarias
como lleva reclamando desde hace tiempo Ceuta y Melilla.
¿Seguirán para
entonces Victoriano Ríos, sus hijos, Ana Oramas,
Rodríguez Zapatero hablando de medianas, de aguas asimétricas y de líquidos
parecidos? ¿Será posible que sigan engañando a los canarios?
El próximo sábado, día
24 de octubre, puede comenzar una reacción que prevemos tímida, aunque en ella
estaremos todos los patriotas que no percibimos sueldos públicos, ni tenemos
cargos, ni somos diputados, ni nada más que defensores de la nación canaria.
Ese día sembraremos las semillas de una cosecha -la cosecha de la
independencia- que recogeremos en 2010.
Comentario de El Día, 19-10-2009