El pueblo no aguanta más
Nos alarma la alegría
irresponsable con la que se administran los impuestos de los canarios.
Impuestos pagados en la mayoría de las ocasiones por familias humildes; dinero
que sale del bolsillo de trabajadores que han tenido que ganarlo con el sudor
de su frente, laborando de sol a sol, y que los políticos, o bien se embolsillan con absoluta desvergüenza, o bien dilapidan en
tonterías -por ejemplo, discutir la reforma del infame Estatuto que nos
perpetúa como colonia de los españoles-, sin que les importe lo más mínimo el
que la gente sufra hambre.
A personajes como
estos habría que fusilarlos -políticamente, pues jamás hemos propugnado la
violencia física ni lo haremos; queremos que en este aspecto se nos entienda
bien- y después celebrar el juicio. Para ilustrar lo que decimos tenemos los
casos de Tindaya-Tebeto -el
Gobierno ha pedido un aplazamiento de forma que pueda pagar la deuda en cinco
años; qué vergüenza-, el cuartel de San Carlos, ahora la presunta concesión
irregular de farmacias -otro asunto que podría desembocar en indemnizaciones
millonarias en euros-, las expropiaciones para ampliar el Parlamento -otro
dispendio millonario en indemnizaciones, con el único fin de que sus señorías
puedan hacer la siesta, y otras cosas, con comodidad-, amén de otros pleitos
-se habla de centenares- pendientes de resolverse en los tribunales, y que
podrían comprometer seriamente los recursos públicos de Canarias. Una situación
de la que no es responsable el Gobierno actual, pues esos litigios se iniciaron
en legislaturas anteriores.
Todo lo paga el
pueblo. Por si fuera poco, ahora aparece el presidente del Parlamento de
Canarias -conocido por conculcar
Sabemos, porque así lo
confirman las numerosas cartas y llamadas que recibimos, que cada vez son más
canarios los que, abandonando definitivamente su miedo a la coacción impuesta
por
Comentario de El Día, 23-07-2009