La prensa española oculta lo de Guadalupe

 

Durante los últimos días hemos dedicado estos comentarios a varios asuntos de vital importancia para Tenerife. Nos han llenado de aliento las numerosas llamadas de apoyo que hemos recibido de nuestros lectores. Hombres y mujeres de esta y de todas las Islas que se identifican plenamente con la línea editorial de EL DÍA. Hemos hablado, por ejemplo, de la necesidad de conservar la refinería, siempre que Cepsa siga manteniendo su actual diligencia para evitar la contaminación, debido a los puestos de trabajo que genera dicha industria. De forma paralela, también hemos expuesto nuestras razones para que el barrio del Toscal sea el gran solar que permita la expansión de Santa Cruz. Tampoco hemos olvidado la inquina de varios políticos socialistas contra Tenerife y contra EL DÍA. ¿Nuestro pecado? Simplemente defender los intereses de esta Isla y de toda Canarias frente a la desfachatez hegemónica de unos y el afán de otros por no perder la finca colonial.

 

Ya que hablamos de colonialismo, no hemos podido pasar por alto las revueltas de Guadalupe; una descarada colonia que Francia disfraza como territorio de ultramar, al igual que España trata de confundir al mundo revistiendo a Canarias de comunidad autónoma. La prensa española no se ha hecho eco de estas protestas. De haber informado a sus lectores, se habría reavivado el debate colonialista y España hubiese quedado en evidencia por su despotismo con Canarias. Lo de Guadalupe es una insurrección natural contra una metrópoli que no puede resolver los problemas de una población situada a miles de kilómetros. No queremos que algo similar ocurra en Canarias. No deseamos revueltas, ni humos, ni policías ni tiros. Queremos que el proceso descolonizador de Canarias se desarrolle por cauces pacíficos, mediante un diálogo inteligente. Si los gobernantes españoles no entendiesen esta postura, fácil de explicar y de comprender, estarían demostrando que no son inteligentes y que no merecen ostentar autoridad alguna sobre España y mucho menos sobre Canarias.

 

En definitiva, nuestra postura es clara e inequívoca con respecto a la refinería: que no se toque, pues si cierra sus puertas en Santa Cruz no tardará en abrirlas en Canaria, con lo cual terminaremos por mendigarle el combustible a Las Palmas. No vale argumentar que la ciudad necesita esos terrenos. Lo repetimos una vez más: tenemos el Toscal, cuyas posibilidades son inmensas.[…]

 

Extracto del Cometario de El Día, 28-02-2009