Dos instituciones poco democráticas
Dedicamos nuestro
comentario de hoy a dos instituciones, si es que podemos llamarlas así,
relevantes en la vida política y social de nuestro Archipiélago: la Prensa en
general y el Parlamento de Canarias. Empezamos por la Prensa, a la que
mayoritariamente consideramos zafia. Existen claras excepciones, como es el
periódico EL DÍA. Sabemos que pecamos de inmodestia al decirlo, pero estamos
envanecidos por ser los primeros y mejores demócratas de estas Islas, además de
los más sinceros, los más patriotas y los principales defensores de los
intereses del pueblo. En nosotros no hay ni un ápice de falsedad. Estamos
firmemente comprometidos tanto con la defensa del pueblo que en su día fue
masacrado por las tropas castellanas y andaluzas que invadieron unas islas
hasta entonces afortunadas, como con la defensa del pueblo actual; un pueblo,
insistimos en ello, todavía narcotizado, pero que ya empieza a despertar. Se vio
hace unos días en la manifestación independentista, en la que ondearon banderas
con las siete estrellas verdes, y no otras con los perros rampantes lamiendo la
corona. La bandera oficial de la Comunidad Autónoma es falsa en todo menos en
sus colores. Desde el escudo de las Islas hasta los canes falsean la realidad.
No hacen gala de las
virtudes de EL DÍA otros medios de comunicación canarios. La Prensa no respeta
las ideas de los demás; no respeta las ideas de nuestro periódico y no respeta
la libre competencia. Se da el caso de que la Prensa de Las Palmas presume de
más tirada y ventas que la tinerfeña. Ello se debe a que la población está
concentrada en la capital, lo cual facilita la distribución. Esa es una de las
razones que hacen innecesario el tren que quieren construir con gran
despilfarro de medios públicos. Para ir desde Las Palmas al sur de la tercera
isla basta con un par de autobuses.
EL DÍA, como decimos,
es el periódico más demócrata, porque hasta que no ha sido atacado jamás había
comentado actitudes de otros medios de comunicación. El odio a nuestro
periódico, por su patriotismo y su éxito, les ha hecho perder el norte de la
democracia y la tolerancia.
La otra de las dos
instituciones mencionadas, es decir, el Parlamento regional, también ha
demostrado su carencia de democracia y su anticonstitucionalidad. La Mesa del
Parlamento se permitió, en medio de aplausos, leer una ignominiosa declaración
contra EL DÍA. Hubo aplausos y una señora sintió orgasmos políticos al
solicitar, voluntariamente, ser la encargada de leer la reprobación contra
nuestro periódico y, consiguientemente, el ataque a la Constitución española.
Nos referimos a María del Mar Julios. ¿Pretende esta señora seguir en política
después de lo que ha hecho? Las otras dos señoras de la Mesa, Francisca Luengo
y Cristina Tavío, también atacaron a EL DÍA. Tampoco
olvidamos la desvergüenza política cometida en esa ocasión por los demócratas
de toda la vida, Juan Carlos Alemán y Antonio Castro Cordobez.
Qué indignidad la de unos y otras.
La Prensa y el
Parlamento nos atacan sólo por defender al pueblo canario. Por defender que
Canarias sea una nación. Por defender que los canarios no sean falsos españoles
ni raros ultraperiféricos europeos.
Comentario de El Día, 31-10-2009