La
comunicad científica aclara su postura
contra la obra del puerto de Granadilla
Como
convocantes de la manifestación del sábado 14 de marzo y ante la polémica
surgida en relación con el impacto del puerto de Granadilla y la descatalogación de los sebadales,
nos gustaría aclarar algunas cuestiones. En primer lugar, como miembros de
Con frecuencia se habla de que la universidad debe implicarse más en el
desarrollo de la sociedad y, en nuestro caso, es conocido que realizamos esta
labor desde hace muchos años, asesorando a las diferentes administraciones,
instituciones, empresas y otros colectivos dentro de nuestras disponibilidad de
tiempo, puesto que además debemos formar buenos profesionales, investigar,
dirigir tesis doctorales, publicar artículos científicos, etc. Por otra parte,
queremos hacer constar que no nos mueve ningún interés oculto, como han
señalado algunos responsables políticos de una manera tendenciosa y poco ética,
pues no militamos en ningún partido ni en ninguna organización ecologista.
Nuestro verdadero motor es la necesidad de conocer y conservar el patrimonio
natural de todos los canarios.
Para situarnos, comenzaremos hablando de la naturaleza e importancia del sebadal[1]. Este ecosistema, estructurado alrededor
de una planta superior (con flores, raíces y semillas), de nombre científico Cymodocea nodosa y conocida como seba, se desarrolla a modo de extensas praderas en los
fondos arenosos costeros de las caras orientales y sur de nuestras islas y
cumple una gran cantidad de funciones ambientales, muy valoradas en los países
desarrollados: produce una gran cantidad de biomasa debido a su alta tasa de
crecimiento; tiene una elevada biodiversidad con especies de flora y fauna
propias; sirve de zona de reproducción y cría de muchas especies, incluyendo
varias de interés pesquero (viejas, bocinegros, chocos,
salmonetes, etc.); las raíces retienen la arena, impidiendo que caiga hacia las
profundidades y regulando el flujo de la misma hacia las playas y dunas; depura
el agua dentro de ciertos límites y la oxigena; es un importante sumidero de
CO2, el gas de efecto invernadero responsable principal del cambio climático,
contribuyendo en todo el mundo a disminuir las manifestaciones de dicho cambio
ambiental, pues con sus eficaces mecanismos de fotosíntesis capturan
constantemente este gas disuelto en el agua y lo incorporan en la biomasa, de
forma que se mineraliza a través de la cadena alimentaria, favoreciendo por
tanto su eliminación de la atmósfera. Sin embargo, se trata de un ecosistema
muy sensible a las actividades humanas, particularmente a la contaminación y
las obras litorales, y el modelo de desarrollo que se lleva a cabo en Canarias
no favorece su conservación.
A pesar de tal importancia no los hemos protegido convenientemente en cada isla
y sólo algunas praderas están incluidas en los LICs
(Lugares de Interés Comunitario) de
La pretensión de la administración medioambiental de descatalogar
una parte del sebadal de Granadilla y rebajar la
protección de la especie, a fin de facilitar la construcción del puerto,
incomprensiblemente fomentada desde el mencionado observatorio, amenaza con
degradar definitivamente uno de nuestros ecosistemas costeros más valiosos. La
actuación del director de esta entidad en este asunto debería ir encaminada a
cumplir con los objetivos para lo que fue creado, es decir la vigilancia para
minimizar el impacto de las obras una vez iniciadas y no para facilitar que se
hagan obras impactantes en el litoral. Desde el observatorio se dice que la seba (la planta) como especie no está en peligro y habría
que cambiar la ley. Es cierto, pero también es cierto que la ley está mal al no
contemplar de forma explícita la catalogación de un hábitat tan importante como
las praderas de seba, de manera que sólo se han
podido incluir algunas praderas en los LICs acogidas
a la protección que les brinda la figura de "bancos arenosos
someros". Por lo tanto, hasta que no se proteja de verdad una parte
importante de los sebadales, las medidas que se
proponen son muy peligrosas y expondrían a estos valiosos ecosistemas a una
degradación segura en todas las islas por todo tipo de obras y actuaciones en
el litoral, creando además un inquietante precedente legal. Se habla de
declarar nuevos LICs para conservar la superficie
total del hábitat protegido, sumando espacios en otras islas, pero esto
realmente no tiene sentido y en el caso de Tenerife no le aporta nada; lo
importante no es la superficie total conservada sino el mantenimiento de las
funciones ambientales allí donde son fundamentales. No se puede gestionar el
medio marino como si Canarias fuera un territorio continuo de tipo continental.
Será necesario modificar la legislación, pero correctamente y con fundamentos,
consultando a los expertos. En nuestro caso, es muy llamativo que la autoridad
portuaria nunca nos haya consultado para evaluar alguno de los informes
relativos a la naturaleza de la zona de Granadilla afectada por el puerto. En
la situación actual y con las mencionadas propuestas se corre un gran riesgo de
degradación intensa de los ecosistemas y los recursos naturales. En el estado
actual, la justificación de la necesidad socioeconómica de cualquier actuación
impactante y de la falta de alternativas debe ser muy clara, lo cual parece ser
que no ocurre en el caso del puerto de Granadilla. La mala experiencia del
puerto de Arinaga no parece haber servido para nada.
Es preciso aplicar con rigor el principio de precaución y proteger lo más
valioso que nos queda del ecosistema litoral, ya que el desarrollo futuro se
realizará en gran medida en las costas y los fondos inmediatos. Nos estamos
jugando el futuro de nuestro privilegiado patrimonio natural.
Para finalizar, queremos señalar que las medidas correctoras que se plantean
para minimizar el impacto del futuro puerto de Granadilla son de muy dudosa
eficacia y muy costosas. Se habla de un bombeo mecánico de la arena que no
cuenta con ningún aval técnico riguroso. Se plantea también trasplantar las sebas, proceso que nunca ha dado buenos resultados y los
experimentos realizados en Canarias han sido un rotundo fracaso, como era
previsible habida cuenta la bibliografía publicada sobre este tema. Hoy por hoy
la tecnología no ha alcanzado un avance tan grande como para reproducir
ecosistemas de funcionamiento complejo. Todo esto parece más bien un derroche
importante e injustificable de dinero público.
Wolfredo Wildpret de
Alberto
Brito Hernández
Jacinto
Barquín Diez
Universidad de
[1]sebadales-fanerogamasmarinas