Conciencia

 

ROGER

 

La conciencia independentista que se vive en Canarias no sólo es una consecuencia de nuestro derecho histórico, sino también del mal trato que los gobiernos de Madrid han tributado a nuestras islas.

 

Ni el veranito de José Luis que Zapatero vive en Lanzarote, pertrechado en La Mareta y rodeado de 105 servidores públicos, ni el Consejo de Ministros que anuncia para octubre, son suficientes para que el canario olvide el agravio histórico. Nadie se ha ocupado de Canarias sino en los tiempos en que Antonio Cubillo "daba la lata" desde Argel con aquella radio que se llamó La Voz de Canarias Libre.

 

Cubillo está hoy entre nosotros y comparte, pacíficamente, la idea de una Canarias libre, sin ataduras molestas. Cubillo ha escrito interesantes artículos sobre el destino de nuestras islas, la explotación de nuestros propios recursos y la elección de nuestro futuro, algo muy importante para un pueblo cuyos más antiguos habitantes fueron primero libres y luego exterminados por soldados españoles y por sicarios y bandidos contratados por el adelantado Fernández de Lugo.

 

El canario es pacífico y paciente. Los alisios, los mares y los soles han atemperado su carácter. Pero el canario nunca fue sumiso. Y ha visto, a veces con pavor, cómo se le hurtan sus derechos, día sí, día no, y cómo siempre es la hermana pobre del Estado. Canarias no importa. Canarias no vale una misa. Canarias casi no existe para España.

 

Los canarios queremos ser libres y usar nuestra libertad para que nuestros hijos y nuestros nietos vivan un futuro más esplendoroso. Es lo que pedimos: nuestro tiempo y nuestro espacio; que decidamos por nosotros mismos; que no nos aten más, ni nos humillen más, ni nos consideren más veces una comunidad sin importancia.

 

Pero siempre actuaremos por métodos pacíficos y con el derecho internacional en la mano. Como los pueblos nobles y amantes de la paz. Como las personas sensatas. Como los hidalgos y los soñadores. Como los cantores de la libertad de los pueblos.

 

Queremos libertad para nosotros y para nuestros hijos; queremos ser una nación. Que nadie tenga miedo de ello porque siendo independientes reforzaríamos nuestro nivel de vida, dictaríamos nuestras leyes, romperíamos con los olvidos históricos, seríamos nosotros mismos, en una palabra.

 

Esta es nuestra pretensión, la de tantos canarios de bien, hartos de estar marginados, de vivir con problemas, de soportar el mayor índice de paro del Estado español. Hartos de tantas cosas.

 

Ni un veranito presidencial ni un Consejo de Ministros serán suficientes para comprarnos. Nosotros no hemos llamado a Zapatero. Ni le hemos pedido un Consejo de Ministros. No queremos ser más veces víctimas de esos acuerdos chiquititos que se toman para Canarias y que luego se disfrazan de grandes logros. No, amigo, esta vez no nos vas a engañar.

 

Fuente: El Día. 13-08-09