Conciencia
ROGER
La
conciencia independentista que se vive en Canarias no sólo es una consecuencia
de nuestro derecho histórico, sino también del mal trato que los gobiernos de
Madrid han tributado a nuestras islas.
Ni el
veranito de José Luis que Zapatero vive en Lanzarote, pertrechado en
Cubillo
está hoy entre nosotros y comparte, pacíficamente, la idea de una Canarias libre, sin ataduras molestas. Cubillo ha
escrito interesantes artículos sobre el destino de nuestras islas, la
explotación de nuestros propios recursos y la elección de nuestro futuro, algo
muy importante para un pueblo cuyos más antiguos habitantes fueron primero
libres y luego exterminados por soldados españoles y por sicarios y bandidos
contratados por el adelantado Fernández de Lugo.
El
canario es pacífico y paciente. Los alisios, los mares y los soles han
atemperado su carácter. Pero el canario nunca fue sumiso. Y ha visto, a veces
con pavor, cómo se le hurtan sus derechos, día sí, día no, y cómo siempre es la
hermana pobre del Estado. Canarias no importa.
Canarias no vale una misa. Canarias casi no existe para España.
Los
canarios queremos ser libres y usar nuestra libertad para que nuestros hijos y
nuestros nietos vivan un futuro más esplendoroso. Es lo que pedimos: nuestro
tiempo y nuestro espacio; que decidamos por nosotros mismos; que no nos aten
más, ni nos humillen más, ni nos consideren más veces una comunidad sin
importancia.
Pero
siempre actuaremos por métodos pacíficos y con el derecho internacional en la
mano. Como los pueblos nobles y amantes de la paz. Como las personas sensatas.
Como los hidalgos y los soñadores. Como los cantores de la libertad de los
pueblos.
Queremos
libertad para nosotros y para nuestros hijos; queremos ser una nación. Que
nadie tenga miedo de ello porque siendo independientes reforzaríamos nuestro
nivel de vida, dictaríamos nuestras leyes, romperíamos con los olvidos
históricos, seríamos nosotros mismos, en una palabra.
Esta
es nuestra pretensión, la de tantos canarios de bien, hartos
de estar marginados, de vivir con problemas, de soportar el mayor índice de
paro del Estado español. Hartos de tantas cosas.
Ni un
veranito presidencial ni un Consejo de Ministros serán suficientes para
comprarnos. Nosotros no hemos llamado a Zapatero. Ni le hemos pedido un Consejo
de Ministros. No queremos ser más veces víctimas de esos acuerdos chiquititos
que se toman para Canarias y que luego se disfrazan de grandes logros. No,
amigo, esta vez no nos vas a engañar.