Condiciones para el tren de Tenerife
Joaquín Galera Gaspar *
La alta velocidad carece
de sentido en un territorio tan escaso e inapropiado como el nuestro. Además,
la población destinataria de un servicio tan costoso es realmente ínfima, lo
que convierte al proyecto actual en un lujo difícilmente explicable en tiempos
de crisis. Existen otras opciones de movilidad, como son las guaguas, más
económicas, igualmente de rápidas y seguras, que no contaminan y generan mucho
más empleo que el tren.
Un tercer carril en las autopistas tendría
sentido si se destina exclusivamente al transporte público. Una red bien
planificada de guaguas ecológicas de pequeño y mediano tamaño, que transcurran
sobre carriles delimitados y tengan preferencia en cruces y semáforos,
resolvería sin duda de mejor manera la movilidad integral que necesita
Tenerife, con un costo muy inferior a los 1.700 millones de euros presupuestado
por el Cabildo, sólo para el tren del sur.
El proyecto aprobado resulta
extremadamente impactante y costoso al transcurrir por una nueva plataforma
exclusiva paralela en gran parte a la autopista. Las pequeñas pendientes
admisibles y los amplios radios de giro exigidos por el tren de alta velocidad
proyectado, obliga a realizar multitud de obras de puentes, túneles, acueductos
y, en general, amplios e impactantes movimientos de tierra que sin duda
afectarán negativamente a la conservación del territorio, consumiendo enormes
recursos económicos sin apenas generar empleo estable una vez finalizada su
construcción.
El tren sólo sería admisible a medio
plazo, una vez se implante previamente una movilidad insular basada en un
transporte público de guaguas eficaz, debiendo reunir además las siguientes
condiciones:
1º.- Debe plantearse conjuntamente con las
guaguas, como alternativa real al uso masivo del automóvil, lo que supone
paralizar la construcción de nuevas autopistas, carreteras y ampliaciones de
las existentes.
2º.- No debe ocupar nuevo suelo ni generar
barreras visuales que impidan disfrutar del paisaje y el horizonte, lo que
implica aprovechar la plataforma de la autopista para su trazado por la
mediana, reduciendo sustancialmente la inversión e impacto ambiental.
3º.- Se debe aprovechar la obra del tren
para construir una galería principal subterránea de servicios de suministro
eléctrico, agua y comunicaciones, lo que permitiría eliminar las actuales
torres, tendidos eléctricos y conductos de agua.
4º.- Los túneles o viaductos deben ser los
estrictamente necesarios por motivo de pendiente o radio de curvatura, primando
en cualquier caso la reducción de velocidad para lograr una mejor adaptación al
medio.
5º.- El transporte ferroviario debe servir
también para las transportar y distribuir las mercancías de toda la isla, lo
que hace necesario disponer de las condiciones necesarias para la carga y
descarga.
*
Arquitecto