EL CALENTAMIENTO DE LA CUMBRE DE
COPENHAGUE
SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO
Mafersa
Se está celebrando en Copenhague la Cumbre
sobre Cambio Climático, iniciada el lunes 7 y que terminará el 18 de
diciembre, que debería concluir con un acuerdo global vinculante sobre cómo
enfrentar el calentamiento global de la atmósfera, que sustituya al Protocolo
de Kioto.
Pronto han surgido las controversias,
las discusiones y los enfrentamientos entre los países desarrollados, los
pobres, y, como novedad en esta Cumbre, los países ricos en vías de desarrollo,
divididos por las emisiones del CO2, el anhídrido carbónico emitido
a la atmósfera, gas principal de efecto invernadero, causante del calentamiento
global, cuya consecuencia es la fusión de los hielos del Ártico, y, por ende,
del aumento del nivel del los océanos.
Una marcada
división entre los países en desarrollo ha surgido durante la tercera jornada
de la Cumbre sobre Cambio Climático, pues los países pobres de África, más
vulnerables a los impactos del cambio climático, exigieron que el resultado de
la cumbre sea un tratado legalmente vinculante, más firme que el Protocolo de
Kioto.
La iniciativa despertó la oposición de
países en desarrollo más ricos como China, que temen que un tratado más firme
signifique un retraso en su crecimiento económico, siendo la división dentro
del bloque de países en desarrollo bastante inusual, ya que éste tiende a
hablar con una sola voz.
Se ha manifestado la necesidad de que
los cambios de temperaturas no superen los 1,5º C y que las concentraciones de
gases con efecto invernadero se estabilicen a 350 partes por millón (ppm) y no
a 450 ppm, como prefieren los países desarrollados y algunos países en
desarrollo.
Los llamados países emergentes, países
recientemente industrializados
o NIC (del inglés Newly
Industrialized Country) son aquellos en que los que su economía está
“despertando” y que, en la mayoría de los casos, necesitan del petróleo para
que su maquinaria económica siga produciendo.
Estos países son,
principalmente Brasil, Rusia,
India, México y China, cuyas iniciales conforman lo que en
economía se conoce como países BRIMC, se oponen a fijar el límite en 350 ppm
porque creen que esto retardará su crecimiento.
Asimismo, se oponen a que se cree un
nuevo protocolo legalmente vinculante paralelo al Protocolo de Kioto porque
argumentan que éste es lo suficientemente estricto, sin embargo, el acuerdo
existente no es suficiente para los países más vulnerables que tienen mucho que
perder si aumenta el nivel del mar y menos en cuanto al crecimiento económico.
Hay que tener en cuenta que la cantidad total de hielo marino ártico ha disminuido
en un 6 por ciento durante cada uno de los últimos dos inviernos, comparados
con una pérdida de 1.5 por ciento por década desde que la NASA comenzó su
monitorización vía satélite del Ártico en 1979.
China, con 1.200 millones de habitantes, cuenta con
una economía estructurada de modo comunista, pero funcionando al estilo
capitalista, lo que le ha permitido instalarse desde hace más de dos décadas en
crecimientos de entre el 7% y el 10% anual y con perspectivas de seguir así
hasta 2020, produce un 30% más barato que Europa o EE UU.
En cuanto al carbón, el gigante asiático ostenta el 40
% del consumo mundial, lo que explica su inmensurable cantidad toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera, pues es este
combustible fósil su principal fuente de energía, que aún supone tres cuartas
partes del consumo energético de esa enorme nación.
Pese a ser una de
las principales economías del mundo, China se ha situado en el lado de los
países emergentes en la cumbre de Copenhague y señaló que son las
"naciones ricas" las que deben recortar la emisión de contaminantes.
Washington
respondió y exigió a Beijing a que se comprometa a reducir sus emisiones de CO2
y según Beijing, son esos
países los que deben recortar sus emisiones contaminantes, dada su
"responsabilidad histórica" como causantes del cambio climático.
A su vez, Washington exigió a China a
que se comprometa a reducir sus emisiones de dióxido de carbono en el acuerdo final
de la cumbre y se opuso a que el gobierno chino acceda a las ayudas destinadas
a países emergentes.
Además, Beijing manifestó que
sólo los países industrializados tienen "la obligación y
responsabilidad" de recortar sus emisiones, mientras que las medidas de
las naciones en desarrollo deben ser "voluntarias". Ello, pese a que
China es, junto a EE.UU., el país que más contamina en el mundo.
El jefe de la delegación estadounidense, dijo que su país "no
firmará" un acuerdo que no refleje el compromiso chino, por considerar
que, por su crecimiento económico y por el nivel de contaminación que genera,
ese país no puede disfrutar de las mismas condiciones que el resto.
China respondió a ese emplazamiento y dijo que podría discutir una meta para
reducir a la mitad las emisiones de contaminantes para 2050 si las naciones
desarrolladas se comprometen con mayores recortes e incrementan su ayuda
financiera.
Lo expuesto justifica el título de este
artículo, El Calentamiento de la Cumbre de Copenhague sobre Cambio Climático, además del calentamiento
de la atmósfera por el efecto invernadero de los gases contaminantes.
mafersa